Representantes del sector cinematográfico y audiovisual de todo el mundo, incluyendo asociaciones españolas como AECINE, PROA, PATE, ALMA, FAGA o Acción, entre otras, han lanzado una petición global solicitando a los gobiernos que mantengan su firmeza y protejan los sistemas que apoyan la creación cinematográfica y audiovisual independiente, para asegurar el florecimiento de la cultura, la creatividad y el acceso democrático a una amplia diversidad de historias para la pantalla.

Más de 100 países de todo el mundo han firmado hasta el momento una declaración global promovida por creadores, profesionales, empresas y organizaciones del sector audiovisual, así como ciudadanos comprometidos culturalmente.
Esta declaración, titulada Our Stories, Our Voices, aboga por la libertad artística, la diversidad cultural y la soberanía cultural, defendiendo el derecho de contar historias propias, que estén arraigadas en las culturas, lenguas e identidades de cada nación.
Sobre la petición del sector audiovisual
La declaración subraya que, durante décadas, los gobiernos y las instituciones han apoyado la creación cinematográfica y audiovisual mediante fondos públicos, políticas culturales y normativas que fomentan producciones independientes y garantizan que las historias locales no solo existan, sino que lleguen a audiencias tanto locales como globales.
Las películas y obras audiovisuales no solo contribuyen al crecimiento económico y la circulación global de talento, sino que reflejan quiénes somos como sociedades y proyectan lo que podemos llegar a ser.
Además, se señala que estos trabajos no solo enriquecen nuestras vidas culturales, sino que son esenciales para una democracia sana, al respaldar la libertad de expresión y dar voz a diversas historias y perspectivas humanas.
Sin embargo, hoy en día, el apoyo a la creación cinematográfica y audiovisual independiente se enfrenta a crecientes amenazas.
La declaración denuncia los intentos agresivos de actores políticos y corporativos poderosos que buscan desmantelar las protecciones regulatorias que garantizan la diversidad y accesibilidad de la expresión cultural.
Entre estos intentos se incluyen desafíos directos a protecciones clave, como la Audiovisual Media Services Directive en la Unión Europea, las propuestas de obligaciones de contenido local en Australia, las cuotas de pantalla en Asia, y los requisitos que las plataformas de streaming contribuyan a la producción local en Canadá, entre otros.
Estos ataques se producen en un contexto más amplio de ataques al pluralismo y a la libertad de expresión. Si estos esfuerzos tienen éxito, será cada vez más difícil que se escuchen voces diversas, que el ecosistema de creación, producción, distribución, promoción y exhibición de películas y obras audiovisuales funcione adecuadamente, y que las culturas locales prosperen.
Por ello, los firmantes de la declaración se oponen firmemente a cualquier iniciativa política, legal o económica que intente socavar las normas nacionales o internacionales diseñadas para proteger la libertad artística y la diversidad cultural en el sector audiovisual.
También subrayan la importancia de que los países mantengan y desarrollen sus propias políticas culturales y sistemas regulatorios que reconozcan la relevancia de poseer, controlar y monetizar la propiedad intelectual de sus obras. Estas medidas son fundamentales para un ecosistema audiovisual saludable, en el que el valor económico generado por las obras creativas beneficie a los creadores locales y refuerce la soberanía cultural de los sectores cinematográficos y audiovisuales a nivel mundial.
Asimismo, la declaración reafirma la importancia de la Convención de la UNESCO sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales, que celebra su 20º aniversario este año. Se insta a los gobiernos a reforzar su implementación, especialmente ante los nuevos desafíos que presentan la inteligencia artificial, las plataformas impulsadas por algoritmos y el creciente dominio de los grandes conglomerados del entretenimiento global.
En última instancia, la declaración hace un llamamiento a todos los gobiernos para que se mantengan firmes y salvaguarden los sistemas que apoyan la creación cinematográfica y audiovisual independiente, para que la cultura, la creatividad y el acceso democrático a una diversidad de historias para la pantalla continúen floreciendo.