La industria audiovisual mundial pide a los gobiernos la protección de la creación independiente

mayo 12, 2025
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Representantes del sector cinematográfico y audiovisual de todo el mundo, incluyendo asociaciones españolas como AECINE, PROA, PATE, ALMA, FAGA o Acción, entre otras, han lanzado una petición global solicitando a los gobiernos que mantengan su firmeza y protejan los sistemas que apoyan la creación cinematográfica y audiovisual independiente, para asegurar el florecimiento de la cultura, la creatividad y el acceso democrático a una amplia diversidad de historias para la pantalla.

El sector audiovisual

Más de 100 países de todo el mundo han firmado hasta el momento una declaración global promovida por creadores, profesionales, empresas y organizaciones del sector audiovisual, así como ciudadanos comprometidos culturalmente.

Esta declaración, titulada Our Stories, Our Voices, aboga por la libertad artística, la diversidad cultural y la soberanía cultural, defendiendo el derecho de contar historias propias, que estén arraigadas en las culturas, lenguas e identidades de cada nación.

Sobre la petición del sector audiovisual

La declaración subraya que, durante décadas, los gobiernos y las instituciones han apoyado la creación cinematográfica y audiovisual mediante fondos públicos, políticas culturales y normativas que fomentan producciones independientes y garantizan que las historias locales no solo existan, sino que lleguen a audiencias tanto locales como globales.

Las películas y obras audiovisuales no solo contribuyen al crecimiento económico y la circulación global de talento, sino que reflejan quiénes somos como sociedades y proyectan lo que podemos llegar a ser.

Además, se señala que estos trabajos no solo enriquecen nuestras vidas culturales, sino que son esenciales para una democracia sana, al respaldar la libertad de expresión y dar voz a diversas historias y perspectivas humanas.

Sin embargo, hoy en día, el apoyo a la creación cinematográfica y audiovisual independiente se enfrenta a crecientes amenazas.

La declaración denuncia los intentos agresivos de actores políticos y corporativos poderosos que buscan desmantelar las protecciones regulatorias que garantizan la diversidad y accesibilidad de la expresión cultural.

Entre estos intentos se incluyen desafíos directos a protecciones clave, como la Audiovisual Media Services Directive en la Unión Europea, las propuestas de obligaciones de contenido local en Australia, las cuotas de pantalla en Asia, y los requisitos que las plataformas de streaming contribuyan a la producción local en Canadá, entre otros.

Estos ataques se producen en un contexto más amplio de ataques al pluralismo y a la libertad de expresión. Si estos esfuerzos tienen éxito, será cada vez más difícil que se escuchen voces diversas, que el ecosistema de creación, producción, distribución, promoción y exhibición de películas y obras audiovisuales funcione adecuadamente, y que las culturas locales prosperen.

Por ello, los firmantes de la declaración se oponen firmemente a cualquier iniciativa política, legal o económica que intente socavar las normas nacionales o internacionales diseñadas para proteger la libertad artística y la diversidad cultural en el sector audiovisual.

También subrayan la importancia de que los países mantengan y desarrollen sus propias políticas culturales y sistemas regulatorios que reconozcan la relevancia de poseer, controlar y monetizar la propiedad intelectual de sus obras. Estas medidas son fundamentales para un ecosistema audiovisual saludable, en el que el valor económico generado por las obras creativas beneficie a los creadores locales y refuerce la soberanía cultural de los sectores cinematográficos y audiovisuales a nivel mundial.

Asimismo, la declaración reafirma la importancia de la Convención de la UNESCO sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales, que celebra su 20º aniversario este año. Se insta a los gobiernos a reforzar su implementación, especialmente ante los nuevos desafíos que presentan la inteligencia artificial, las plataformas impulsadas por algoritmos y el creciente dominio de los grandes conglomerados del entretenimiento global.

En última instancia, la declaración hace un llamamiento a todos los gobiernos para que se mantengan firmes y salvaguarden los sistemas que apoyan la creación cinematográfica y audiovisual independiente, para que la cultura, la creatividad y el acceso democrático a una diversidad de historias para la pantalla continúen floreciendo.