La ópera prima de la directora brasileña Marianna Brennand, Manas, es uno de los títulos más relevantes del cine latinoamericano reciente. La cineasta, la primera directora de su país en ganar el Giornate degli Autori Director’s Award en la sección Venice Days, quiere prolongar su buena trayectoria con una nominación en la categoría de Mejor Película Iberoamericana en los Premios Goya.

La historia de Manas sigue a una niña de 13 años que lucha por hacerse escuchar en un entorno donde la violencia contra mujeres y menores es sistemáticamente silenciada. A través de su despertar doloroso, que es una herencia generacional marcada por el abuso, la protagonista encuentra el impulso para romper con un destino impuesto.
Esta candidatura es un reconocimiento que la cineasta vive como una sensación de “misión cumplida” y, sobre todo, como la oportunidad de “amplificar esta voz”.
Respaldada por la productora Inquietude, las ventas internacionales las gestiona la española Bendita Film Sales.
Manas suma ya 40 premios en festivales de todo el mundo. Entre sus hitos destaca haber hecho historia en el Festival de Venecia 2024, donde Brennand se convirtió en la primera directora brasileña en ganar el Giornate degli Autori Director’s Award en la sección Venice Days.
“La violencia es universal”, afirma Brennand al explicar la resonancia internacional del filme.
Aunque el contexto de la Amazonia profunda es local, la directora recalca su carácter universal: “Es raro encontrar a una mujer que no haya sufrido algún tipo de abuso en su vida, ya sea sexual, emocional, moral, psicológico, físico o financiero”.
Una década de investigación en el corazón de la Amazonia
El origen de Manas se remonta a una investigación de diez años que llevó a Brennand a adentrarse en la selva amazónica y, en particular, en la Isla de Marajó, escenario donde transcurre la historia.
El proyecto comenzó tras descubrir los casos de explotación y abuso sexual en barcazas del río Tajapuru.
Inicialmente, la directora se planteó rodar la película como un documental, pero desistió: filmar a mujeres y niñas relatando sus experiencias de violencia habría sido “muy traumático”. Por ello optó por la ficción, una forma de denunciar sin revictimizar.

Brennand subraya que Manas es “una historia de violencia y sufrimiento en silencio, pero también de coraje”.
A lo largo de sus investigaciones, Brennand conoció a “cientos de mujeres que habían sufrido traumas inmensos desde edades muy tempranas”, muchas veces dentro del propio hogar, a manos de quienes debían protegerlas: padres, abuelos, tíos, hermanos o amigos de la familia.
El respaldo de grandes figuras: los hermanos Dardenne, Walter Salles y Sean Penn
El proyecto de Manas sedujo a figuras de renombre mundial que han actuado como productores ejecutivos, entre ellos los hermanos Dardenne, Walter Salles y Sean Penn.
El cineasta belga Luc Dardenne destacó que la película le “conmovió profundamente”, alabando la capacidad de la directora para revelar “la vida de una comunidad donde la larga historia del poder masculino está violentamente inscrita en los cuerpos de las mujeres”.
Según opina Dardenne, su mirada precisa y cercana anuncia “el surgimiento de una cineasta verdaderamente destacable”.

Por su parte, Walter Salles, que viene de alzarse con el Oscar por Aún estoy aquí, describió Manas como “una brillante ópera prima”, con una narrativa “sensorial y emocional”, interpretaciones impactantes y una dirección “inspirada, precisa y desprovista de sentimentalismo”.
Para Salles, Brennand abre a los espectadores “un mundo que no habíamos visto antes, iluminando sus demonios internos”.
El actor y director Sean Penn, siempre activo en causas sociales, cree que “Manas es profundamente emocional, conmovedora e importante”.
Comparó la película con lo mejor del legado social del cine brasileño, señalando que evita el sensacionalismo y se centra en la humanidad de sus personajes: “Sentí que tuve que volver a ponerme la piel después de verla”.