Durante la ceremonia, el presidente de la Academia de Cine de México, Daniel Hidalgo, habló de la necesidad de crear más puentes para que el cine mexicano siga creciendo y la importancia de acercar el ejercicio cinematográfico a espacios educativos del país.


Después de tres años de celebrarse en Guadalajara, los Premios Ariel regresaron a Ciudad de México con los Estudios Churubusco como sede de la ceremonia de la 68.ª edición.
La gala, además, ha coincidido con el 80.º aniversario de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC).
En el camino de David Pablos obtuvo seis galardones y se convirtió en la película con el mayor número de premios, entre ellos el de mejor película.
La seleccionada para representar a México en los Oscar recibió también los premios a mejor dirección, mejor actor (Osvaldo Sánchez), mejor coactuación masculina (Mariano López Sosa), mejor fotografía y mejor revelación actoral (Víctor Miguel Prieto).
La película, estrenada en España por Festival Films el pasado verano, cuenta la historia de Veneno, un joven vagabundo rebelde que frecuenta restaurantes de carretera donde se acuesta con camioneros. Con una necesidad urgente de que alguien le lleve, conoce a Muñeco, un conductor duro y reservado. Convence a Muñeco para que le adentre en el masculino mundo del transporte a larga distancia a través del norte de México.

Cabe destacar que Pablos compartió el galardón a la mejor dirección con Pablo Pérez Lombardini, por La reserva, que también recibió el premio a mejor ópera prima y mejor música original.
El segundo largometraje que más reconocimientos recibió fue Autos, mota y rocanrol del cineasta José Manuel Cravioto, entre los que se encuentran mejor edición o mejores efectos especiales. Este último lo compartió con Un cuento de pescadores.
El debut en la dirección del intérprete español Daniel Giménez Cacho, Juana, obtuvo un Ariel por la actuación protagónica de Diana Sedano. Mientras que la colombiana Un poeta de Simón Mesa Soto, se alzó con el de mejor película iberoamericana, superando a la española Los domingos o la argentina Belén.
En la categoría de mejor largometraje documental triunfó La libertad de Fierro del director Santiago Esteinou, mientras que en animación se impuso Soy Frankelda de Arturo y Roy Ambriz.
Un discurso en apoyo al cine mexicano
Durante la ceremonia, el presidente de la Academia, Daniel Hidalgo, recordó la misión más urgente del gremio cinematográfico: «No basta hacer películas. Tenemos que conseguir que sean vistas. Ese desafío es de toda la comunidad. Nadie puede resolverlo solo. El cine mexicano no necesita más trincheras, necesita más puentes«.
Hidalgo también anunció el interés de la AMACC de acercar el ejercicio cinematográfico a espacios educativos del país. «Necesitamos construir relaciones más profundas con universidades, escuelas, instituciones educativas, porque si queremos que los espectadores mexicanos vayan al cine dentro de 20 años, tenemos que empezar a formarlos hoy«.

Destacaron las entregas de la Medalla Salvador Toscano 2026 al documentalista Oscar Menéndez, así como de los Arieles de Oro al director de cine documental Demetrio Bilbatua y a la actriz Rosita Arenas.
De las películas ganadoras, 22 galardones los consiguieron diez películas que han tenido algún apoyo público, otorgado desde la Secretaría de Cultura, vía el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE) o Ibermedia.