Alejandro Sugich, productor en ‘El jardín que soñamos’: «Vamos a abrir en España una sucursal de Sula Films para ofrecer México a los españoles y España a los mexicanos»

marzo 13, 2026
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Tras su paso por la Berlinale, El jardín que soñamos compite en la Sección Oficial del 29 Festival de Málaga, presentando una historia sobre migración, familia y devastación ecológica. Hablamos con Alejandro Sugich, coproductor del largometraje, sobre los retos de la producción, la colaboración con un equipo internacional y el recorrido que se espera para la cinta. Por Sara Rodríguez Martín

Alejandro Sugich en el Photocall del Festival de Málaga // Imagen de Álex Zea, cortesía del Festival de Málaga

Rubik: Quería empezar preguntándote por Málaga y el hecho de que la película esté compitiendo en la Sección Oficial,  tras haber estado en la sección Panorama de Berlinale, ¿qué significa para ti que la cinta esté encontrando su espacio en festivales internacionales en un momento de tanta competencia en el cine de autor?

Alejandro Sugich: Es la primera vez que yo estoy en Málaga y estoy muy muy contento, porque parte de nuestro plan es crear más puentes entre México y España.

Cuando haces una película de este estilo, de este cine de autor, que es arriesgada, al final siempre estás pensando en su difusión, en cuál es la mejor plataforma, cuáles son los mejores festivales… Llegar de Berlín a otro festival tan importante como el Festival de Málaga es justo lo que buscábamos, que la película tuviera recorrido.

Rubik: El jardín que soñamos reúne productoras de varios países y un equipo técnico muy internacional. Me gustaría conocer cómo surge este proyecto y, desde el punto de vista de producción, ¿cuál fue el principal reto al que os enfrentasteis durante el rodaje?

A.S.: El proyecto surge en 2023 en Cannes. Yo coproduje una película de Amat Escalante, que fue premier ahí en Cannes, Perdidos en la Noche, y ahí es cuando yo conozco a Joaquín, el director. Él me habla de esta historia, de estos haitianos en territorio mexicano.

Yo soy del norte de México, entonces, desde niño, siempre he visto la migración de mexicanos o de latinoamericanos hacia Estados Unidos, pero cuando me platicó de una historia de unos haitianos migrando a México buscando mejores oportunidades, me encantó porque es como tener otra perspectiva.

Es dar visibilidad a algo que también sucede en México, no son solo los mexicanos cruzando la frontera, sino que también vienen desde otros lugares y hay países más desprotegidos. Es muy interesante porque una forma en que México puede mejorar las condiciones de inmigración es con el ejemplo. Si queremos que nuestros compatriotas sean tratados de mejor forma en otros países, yo creo que también nosotros tenemos que tratar de mejor forma a los migrantes.

Photocall del equipo de El jardín que soñamos en el Festival de Málaga // Imagen de Álex Zea, cortesía del Festival de Málaga

En cuanto a los retos en producción, fueron muchos. Filmar en un bosque siempre es muy complicado y más en este bosque, que era totalmente adentro, de 4.000 metros de altura. El oxígeno es menor y la lluvia y el sol… Son condiciones complicadas y se suma que en vez de tener siete horas de sol, tienes menos, por lo que al momento de meterse el sol entre los árboles, la iluminación cambia.

Cada toma tiene que ser casi única, porque te cambia mucho la iluminación. Por esto, la gestión de tiempos fue muy compleja.

Rubik: ¿Cuánto tiempo duró el rodaje y cuál ha sido el presupuesto de la producción?

A.S.: El rodaje fueron diez semanas. Por lo general, una película ahora actualmente en México está entre seis y siete, pero como los días eran muy cortos por la luz, se alargó un poco más.

También tuvo que ver el hecho de trabajar con niños, que sus jornadas laborales son menores. Lo planeamos con una preproducción bastante fuerte. Y en cuanto al presupuesto, la película más o menos está entre 1.700.000 a 2.000.000 de euros.

Rubik: La historia transcurre en los bosques del centro de México y trata un ecosistema muy específico. ¿Dónde se ha rodado la película?

A.S.: Lo grabamos todo allí, en el Estado de México, donde sucede también esta tala de árboles. Lo que se hizo fue entrar en una zona donde sí está protegida y donde sí se produce la madera de manera legal.

Obviamente, no se trató nunca jamás mal un árbol, sino que ya se usaban los mismos que ya estaban autorizados y con VFX, creamos el derribo de uno de los pinos. Entonces, sí está hecho en el lugar donde se basa la película, pero en la zona, digamos, legal, cerca de Valle de Bravo.

Alejandro Sugich
El Jardín que soñamos // Imagen cortesía de Amondo Cine

Rubik: El proyecto reúne talentos internacionales como el director de fotografía Gökhan Tiryaki. ¿Cómo influye trabajar con profesionales de distintas cinematografías en el enfoque creativo y en la producción de la película?

A.S.: Desde el lado de producción, para nosotros es muy atractivo tener este tipo de miembros en el equipo, que puedan traer sus experiencias desde sus países. Creo que hace que crezca el proyecto, que genere mucho más valor desde el lado de producción. También creo yo que tenemos estándares parecidos.

Además, creo que Joaquín hizo un trabajo realmente extraordinario, porque en el set se hablaban cuatro idiomas: inglés, español, francés de Haití y también un poco de alemán. Entonces, definitivamente, el achievement de dirección es totalmente de Joaquín, y me gustaría que fuera reconocido en todo este trayecto de festivales y premios.

Al final es una película que trata en México, pero está hecha por todo el mundo, y eso creo que es un sello que debemos siempre mantener.

Alejandro Sugich
El Jardín que soñamos // Imagen cortesía de Amondo Cine

Rubik: La película es un ejemplo de colaboración entre distintas industrias. Desde tu experiencia, ¿cómo ves el momento actual de la coproducción iberoamericana y qué oportunidades abre para proyectos como este?

A.S.: Yo creo que la coproducción de esta manera tiene mucho sentido. Al final, el poder adoptar culturas de diferentes partes del mundo con el objetivo de contar una historia tan pequeña, pero a la vez tan universal, hace que sea muy potente. Creo mucho en las coproducciones así.

Al final, es contar una historia y contar con gente de todas partes del mundo, tratando de contar esa historia desde su experiencia y de su perspectiva. Creo que este tipo de cine hace que sea mucho más profundo, que sea mucho más entendible y a la vez mucho más universal. Y eso es muy potente.

De hecho, en Sulafilms, vamos a abrir en España una sucursal para continuar con un puente migratorio, pero de coproducción. Poder ofrecer México a los españoles y a los mexicanos España. Poder hacer cosas lindas, potentes y que nos una el cine también para construir una industria importante de habla hispana, conservar nuestra lengua. Es también mi misión.

Rubik: Es cierto que últimamente la industria está tratando de tender puentes entre México y España, ¿qué iniciativas internacionales percibes que están ayudando a conseguir este objetiv0?

A.S: Por ejemplo, yo siempre he sido parte de Mestizo Lab y también de Iberseries & Platino Industria, que han hecho un gran trabajo. Son encuentros muy buenos y fructíferos. Hay que tener seguimientos de quiénes están haciendo las coproducciones, identificarlas y poderles dar algo más de apoyo.

Creo que Ibermedia ha hecho durante todo este tiempo un trabajo increíble. Creo que es continuar con ello y crecer, hacer más cosas. De esa manera ya no vamos a depender tanto del cine extranjero, con el que también es complicado competir.

Alejandro Sugich
El Jardín que soñamos // Imagen cortesía de Amondo Cine

Rubik: Tu productora, Sula Films, ha trabajado tanto en cine de autor como en proyectos más comerciales y series. ¿Qué cualidades tiene que tener un proyecto para que os interese?

A.S: Tratamos de manejarnos dentro de un rango, podría decirse editorial, pero más que editorial es de arquitectura. Realmente podemos hacer todo tipo de géneros. Lo que busco dentro de ellos es que sean historias potentes, que tengan un grado de comercialidad.

El ser comerciable es distinto de ser comercial. Creo que hacer una película comercial impacta en un mercado particular, pero es muy difícil que una película comercial en un país sea comerciable en otros países. Entonces, lo que yo busco es una comercialidad que pueda exportarse, que pueda funcionar en el país, pero también que pueda exportarse.

Y eso es lo que siempre trato de ver en los proyectos. Además, soy fiel creyente en que puedes tener una película con un autor fuerte y, además, que sea sostenible a nivel económico. Eso es lo que buscamos, identificar ciertos nichos y, si ya son de tamaño importante, podemos buscar el financiamiento para hacer la película.

Rubik: Para cerrar, ¿qué expectativas tenéis respecto al recorrido comercial del filme y qué territorios crees que pueden conectar especialmente con la historia?

A.S.: Pues nos fue increíblemente bien en Berlín. La verdad que, de por sí, era un objetivo llegar a ese festival. Ahora hemos tenido una gran acogida aquí en Málaga y creo que ha gustado mucho la película, y eso nos mantiene muy contentos. Lo próximo es Toulouse (Francia), ya que la película está hablada en gran parte en francés.

Habrá otros festivales en América y creo que en Estados Unidos pero todavía lo estamos viendo. Y estaremos también, ojalá, en Morelia. De momento, nuestro próximo objetivo es Toulouse y creo que va a ser súper interesante ver todo su recorrido a partir de ahora.