La tecnología de Blackmagic Design ha sido elegida por la cadena suiza La Télé para la cobertura de la National League de hockey. Paralelamente, la empresa ha facilitado el trabajo de etalonaje de Peaky Blinders: El hombre inmortal.

La emisora regional suiza La Télé ha ampliado su capacidad de producción y distribución de señales para la retransmisión de la National League de hockey tras implementar una infraestructura basada en productos de Blackmagic Design. El sistema permite interconectar sus sedes en Lausana y Villars-sur-Glâne, habilitando el trabajo simultáneo de dos salas de control bajo un único entorno operativo.
El núcleo de esta arquitectura es la matriz de conmutación Blackmagic Videohub 120×120 12G, que actúa como red troncal para la gestión y distribución de señales entre ambas instalaciones. Esta solución facilita la asignación flexible de fuentes y destinos, al tiempo que mantiene la continuidad de la programación habitual de la cadena.
Para la producción en estudio, La Télé utiliza un mezclador ATEM 4 M/E Constellation HD junto con un panel ATEM 2 M/E Advanced Panel 20, integrados en su flujo de realización en directo. La emisora dispone de los derechos de retransmisión de la National League junto a otros operadores como Léman Bleu y Télé Bilingue, mientras que el operador de derechos MySports ha encargado a La Prod, división de producción de La Télé, la realización de la programación en francés vinculada a los partidos.

La Télé planea una cobertura de trabajo simultáneo
El proyecto contempla la producción de hasta siete encuentros semanales, distribuidos en tres noches, con un equipo de ocho profesionales encargado de la realización en directo, la selección de highlights y el trabajo en estudio. La implementación técnica, realizada en tres meses sin interrumpir la actividad diaria, ha sido liderada por François Vittoz, Maxime Humbert, Ouriel Barbezat y David Klaus.
Durante las retransmisiones, el sistema gestiona aproximadamente 45 fuentes y 60 destinos para el contenido de MySports, manteniendo simultáneamente la operativa habitual del canal.
Según explicó David Klaus, la prioridad era garantizar la interoperabilidad entre instalaciones y evitar duplicidades de sistemas: “Nos evitó tener que desarrollar dos sistemas paralelos independientes”. Además, subrayó que la arquitectura permite compartir recursos entre equipos reducidos, optimizando la operativa en directo.
El flujo técnico combina equipos SDI 12G con una red IP mediante conversores que integran y redistribuyen señales en la red troncal compartida. La infraestructura recibe diez señales de unidades móviles en directo, además de dos señales procedentes de la sala de control de Erlenbach para la emisión en alemán.
En la fase de repeticiones, tres editores trabajan con sistemas DeckLink Quad 2 y UltraStudio Monitor 3G, encargados de la supervisión de señales y la elaboración de resúmenes. La cobertura se completa con un programa resumen emitido por La Télé, Léman Bleu, MySports y Télé Bilingue.

El trabajo de etalonaje de Blackmagic Design
En paralelo, el uso de soluciones de Blackmagic Design también se refleja en el ámbito cinematográfico a través del trabajo del colorista Simone Grattarola en el largometraje Peaky Blinders: El hombre inmortal, producción de Netflix ambientada en la Birmingham de 1940 durante la Segunda Guerra Mundial.
El proyecto, finalizado en Dirty Looks, combina rodaje digital de gran formato con material en celuloide y un proceso de revelado digital de película (DFD) desarrollado por CineLab Film and Digital, con el objetivo de lograr una estética más orgánica para su exhibición en salas y su posterior distribución en plataformas.
El flujo de trabajo incluye el registro del máster digital en un negativo Kodak 50D mediante un grabador 4K de alta velocidad, seguido de su procesado y digitalización para una etapa final de etalonaje en DaVinci Resolve Studio, herramienta también empleada para edición, VFX y posproducción de audio.

Un proceso inspirado en referentes clásicos
Según explicó Simone Grattarola, el enfoque estético buscaba una imagen cinematográfica más libre, inspirada en referentes del cine clásico y en procesos fotoquímicos. El equipo realizó pruebas exhaustivas con rodaje digital y película, optando finalmente por un uso parcial de celuloide como referencia visual.
El proceso DFD introdujo variaciones de color y exposición que el equipo decidió mantener, alejándose de una corrección excesiva. Estas irregularidades aportaron, según el colorista, mayor autenticidad al resultado final.
El trabajo de etalonaje incluyó secuencias complejas como una escena de bombardeo con cambios constantes de luz, resuelta mediante herramientas como Power Windows, mapas de profundidad y ajustes de contraste. El equipo también trabajó en la separación de planos para controlar fondo y primer término sin afectar a los personajes.
La entrega final contempló primero una versión para salas de cine y posteriormente una adaptación HDR para Netflix, con ajustes mínimos centrados en niveles de negro y altas luces. El objetivo fue mantener la coherencia estética entre ambas versiones sin condicionar el etalonaje cinematográfico.