El juego de rol francés se alza como ganador del GOTY en una de las decisiones menos emocionantes de los últimos años. Por Manuel Sánchez Gómez

Estaba cantado. Pocas veces un GOTY (mejor juego del año) estaba tan asegurado como el de Clair Obscur: Expedition 33. El juego de Sandfall Interactive se impuso a Kingdom Come Deliverance II y a Hollow Knight: Silksong, los otros dos favoritos, y se impuso como el mejor título del año en la gala de The Game Awards.
Nadie discute la calidad de este Expedition 33, pero sí sorprende la naturalidad con la que todo el mundo aceptó que iba a ganar semanas e incluso meses antes de que se realizara la gala.
El porqué del favoritismo y ventaja de este título es algo complejo de explicar. Es, sin duda, un juegazo, uno de los mejores del año y para muchos uno de los mejores juegos de rol que se han hecho en los últimos tiempos. Sin embargo, no deja de sorprender la poca competencia que recibió en las predicciones.
Y no por falta de rivales. Silksong ha sido uno de los juegos más esperados de la década y ha cumplido con creces las expectativas, Kingdom Come 2 y Hades 2 mejoraron al original, Donkey Kong Bananza fue un soplo de aire fresco y solo Death Stranding II pareció quedarse por detrás con una propuesta perfecta en lo técnico, pero floja respecto a su primera parte.
Cuando un juego tiene aura
Durante su desarrollo y lanzamiento, Expedition 33 ha contado con un aura difícil de replicar. Lo primero de todo, por una leyenda que no es cierta, la creencia de que la obra fue desarrollada por un equipo de 33 personas, lo que le daba un carácter de juego independiente que no es verdad.
Pese a que el estudio principal sí lo formaba esa cantidad de trabajadores, buena parte del trabajo se delegó en otras personas subcontratadas. Todo en regla, pero la relación entre el nombre del juego y el número de trabajadores creó una leyenda lejos de la realidad.
Expedition 33 es también el resultado de una novedad: un estudio europeo, en este caso francés, haciendo un JRPG, es decir, un juego de rol japonés.
Por sorprendente que parezca, esta mezcla no es nada habitual y los JRPGS han estado a lo largo de la historia circunscritos a desarrolladores japoneses.
Europa se adentra en Japón
Los estudios occidentales se han especializado en otro tipo de juego de rol como puede ser la saga Fallout, los Baldurs Gate y los Elders Scrolls, mientras que los japoneses han desarrollado Final Fantasy, Chrono Trigger, Persona y Dragon Quest.
Mientras que los occidentales optan por una estética diferente y un combate más basado en la acción, en Japón triunfan las historias medievales fantásticas, el camino del héroe y el combate por turnos.
Expedition 33 utiliza una banda sonora fantástica, un combate por turnos exquisito y una historia convincente para demostrar que en Europa también se pueden hacer grandes JRPGs.
Además, Sandfall ha roto una de las principales barreras de los títulos japoneses: la duración. Esta obra no se extienda más allá de las treinta horas, alejado de las cientos que pueden durar otros títulos del estilo. De hecho, Kingdom Come 2 duplica en duración a Expedition 33.

Este ha sido uno de sus grandes puntos fuertes, porque ha permitido expandir la audiencia y que mucha más gente lo juegue y lo termine. Que la inversión de horas sea más parecida a la de una aventura que a un Final Fantasy, por ejemplo, ha provocado que esa barrera mental que es el saber que acabar estos juegos van a requerir semanas e incluso meses no exista.
¿Es un merecido ganador del premio a mejor juego del año? Sí. ¿Ha sido excesivo el favoritismo que ha trascendido este mes? Seguramente también.
Nadie había ganado tantos premios en una misma gala de The Game Awards. Nueve entorchados se llevó Expedition 33, opacando a otros grandes títulos que ha parido este 2025. Kingdom Come 2 se fue de vacío, Silksong y Donkey Kong Bananza solo se llevaron un galardón.