Imagen de un rodaje de la ECAM (imagen cortesía de la escuela)

¿Cómo son las nuevas generaciones de aspirantes a directores de fotografía?

diciembre 10, 2025
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Está a punto de celebrarse una nueva edición del Microsalón AEC, el gran foro de la cinematografía en España. En RUBIK se nos ha ocurrido aquellos que están estudiando o acaban de terminar sus estudios relacionados con la fotografía en el audiovisual. Para ello, hemos contactado con Jordi Bransuela y Almudena Sánchez, dos DoPs que llevan años como docentes y que nos pueden ofrecer una interesante perspectiva sobre las nuevas generaciones. Por Carlos Aguilar Sambricio

Imagen de un rodaje de la ECAM (imagen cortesía de la escuela)

Jordi Bransuela es director del Máster en Dirección de fotografía de ESCAC y coordinador del Departamento de Fotografía. Por su parte, Almudena Sánchez es profesora de la especialidad de dirección de fotografía de ECAM desde 2014.

En RUBIK hemos querido saber su opinión sobre las diferencias y similitudes de los estudiantes actuales y recientes en dirección de fotografía respecto a épocas pretéritas.

En primer lugar, nos parecía interesante saber si los nuevos alumnos tienen más conocimientos de la técnica fotográfica.

“Sin ninguna duda, la divulgación masiva de información que proporciona Internet y ahora la IA hace que ‘el conocimiento secreto’ sea parte del pasado y que las escuelas de cine y, sobre todo, los docentes (sean profesionales o no), tengamos que ir mucho más allá que en la mera transmisión del conocimiento”, reconoce Jordi Bransuela.

El DoP considera que, ahora, “el alumno no viene a aprender teoría”, porque en muchos casos ya se la sabe”, sino que “viene a aprender aquello que cree que necesita para llegar a ser un profesional de este oficio”.

Está claro, añade, que “el aprendizaje deberá recurrir a la teoría en algunos casos, a veces para poder avanzar en la práctica y a veces para desmontar mitos y falsas verdades divulgadas por los habituales gurús tecnológicos de internet” pero el aprendizaje pasa por “poder comprobar en la práctica toda aquella teoría que previamente se ha aprendido”.

Al respecto de la técnica, Almudena Sánchez se lamenta de una situación: “He descubierto con tristeza que muchos no han expuesto ni revelado un carrete de fotos en blanco y negro. Empecé a desarrollar mi interés por la fotografía cinematográfica a partir de la fotografía en B/N que tomaba y revelaba yo en mi casa, de la mano de una de mis hermanas mayores que un día apareció con una ampliadora en casa. De su mano descubrí una manera nueva de expresión junto a una técnica exigente que requiere una disciplina de la que carece la tecnología digital”.

Estas experiencias son importantes en la educación de un fotógrafo o DoP. “El hecho de trabajar con negativo te obliga a previsualizar el resultado de la imagen mediante el uso del fotómetro, te obliga a economizar el número de tomas/fotos a tirar porque cada metro es dinero. Y aporta a la imagen final una textura marcada que da un solidez y rotundidad a la imagen que cuesta más conseguir en soporte digital”, nos explica Sánchez.

Según nos indica la DoP, muchos de sus alumnos descubren el negativo en segundo de la escuela, ya que tienen un seminario de 16 mm y algunos terminan rodando su práctica de final de curso en negativo: “Por eso siempre les animo a tirar un rollo y revelarlo en el laboratorio de la escuela, así como a tirar una tira de contactos y ampliar la foto que más les guste. En ECAM tenemos un laboratorio de uso libre y es una excelente oportunidad para aprender a exponer y comprender mejor el comportamiento del negativo fotográfico”.

Es habitual en la docencia en este sector escuchar que los alumnos ahora conocen poco la Historia del Cine. ¿Es verdad? Según Almudena Sánchez, al menos en la ECAM, no, porque allí se presta mucha atención a ese campo: “Es cierto que en otras escuelas he encontrado esa falta de cultura audiovisual, pero en la ECAM la labor de Carlos F. Heredero es evidente”.

Algunos de mis alumnos de tercero han visto más películas que yo. Es verdad que cuando llegan a primero, muchos declaran que ‘consumen’ series de TV. La labor de la escuela durante los tres cursos es abrir la mente a otra manera de ver el cine, de manera que en tercero el panorama ha cambiado radicalmente. Además doy clases a los alumnos de segundo de dirección y foto de historia de la dirección de fotografía y su interés es enorme”, sostiene Sánchez.

Es verdad que echa en falta más “interés por el cine clásico”, ya que a ella le nació la vocación de cineasta viendo a los clásicos en televisión, mientras que “ellos tienen más curiosidad por el cine de autor”.

Zona expositiva del Mcirosalón AEC en La Nave Madrid

Más allá de los conocimientos con los que llegan, también es interesante saber sobre si difieren sus sensibilidades o intereses, pero ambos consideran que no han cambiado mucho.

“Para mi es la misma de siempre, veo la misma emoción, las mismas dudas, los mismos miedos y deseos que yo tuve hace más de 30 años. Nada de eso ha cambiado. Lo que es distinto es la sociedad en la que vivimos, la conectividad, el traspaso de información, la inmediatez. Eso nos ha cambiado a todos para siempre, pero la vocación que sienten los estudiantes de cine sigue siendo la misma, eso no ha cambiado”, opina Bransuela.

Sánchez coincide en que la sensibilidad “no es muy diferente” cuando ella estudió en una escuela de cine hace casi 30 años: “Todos tienen un interés común en todo tipo de imágenes, tanto en la pintura, la fotografía o la imagen en movimiento. Me gusta preguntarles si han visto algo nuevo interesante (ya sean películas como exposiciones) porque algunas veces he descubierto directores y directores de fotografía muy interesantes de la mano de mis alumnos. Por eso me gusta compaginar los rodajes con la docencia, para no cerrarme en mi burbuja y estar al corriente de lo nuevo de la mano de mis alumnos”.

Otro asunto que entiendo que es relevante en esta radiografía tiene que ver con los errores habituales que cometen actualmente los novatos. “Uno de los errores más habituales en los estudiantes primerizos es la sobreiluminación, el poner más luz de la necesaria por miedo a que ‘no se vea’. Muchos directores de fotografía hacen suya la frase de que ‘iluminar es el arte de saber apagar luces’”, nos dice Bransuela.

El docente de ESCAC también apunta a la ‘tecnicitis’, es decir, “el exceso de obsesión por la técnica y el control que esta proporciona”. Según Bransuela, “puede llegar a bloquear la creatividad, que es en definitiva el objetivo al que la técnica te permite llegar”.

“La experiencia y las horas de rodaje permiten que todo esto desaparezca y que esa obsesión acabe transformándose en confianza”, añade.

Por último, quiero abordar la cuestión de la diversidad. ¿Son los nuevos aspirantes más diversos? En los últimos años, en parte gracias a los nuevos sistemas de puntos de las ayudas del ICAA y a las nuevas políticas de entidades como AEC – Asociación Española de Directoras y Directores de Fotografía, vemos más mujeres liderando el departamento de fotografía en producciones audiovisuales.

Imagen del Máster de Cinematografía de ESCAC (imagen cortesía de la escuela)

Almudena Sánchez lamenta que aunque se encuentra con muchas alumnas de foto en las aulas, hay un número pequeño de exalumnas que hayan llegado a directoras de fotografía, si bien ese porcentaje “ha mejorado muchísimo”.

Es evidente el cambio de paradigma y sólo espero que esta tendencia se mantenga en el tiempo para que, en un momento dado, ya se deje de echar en falta la presencia de mujeres en altos puestos de los equipos de rodaje. Mucho tenemos que luchar, pero soy optimista y no dejo de luchar por ello. Y una buena manera es demostrarlo en las aulas. En mi escuela no tuve ninguna directora de fotografía como profesora, mis amigas de mi generación nos hemos abierto el camino sin referentes, a base de luchar sin perder la convicción en que podemos y sabemos llevar a cabo la dirección de foto de una película con una buena factura y un excelente resultado”, afirma la DoP.

Sánchez y sus compañeras del Colectivo de Directoras de Fotografía, nos dice, sueñan con “el día en que no sean necesarias las medidas de discriminación positiva” porque hayan “encontrado la paridad”. Según asegura, ese día, “el colectivo se disolverá”.