Los desarrolladores del juego han sido movidos a otros proyectos y la posible secuela de uno de los mejores juegos del año queda en el limbo. Por Manuel Sánchez Gómez

Prince of Persia: The Lost Crown ha sido uno de los mejores juegos del año y rara será la lista de los GOTY que no cuente con, como mínimo, una mención a este ‘metroidvania’ de Ubisoft, una revitalización de una IP que llevaba una década en el cajón y que volvió a ver la luz para sorprender a propios y extraños con una de las mejores entregas del género.
Ver a Ubisoft, más acostumbrada a los juegos de mundo abierto, las grandes superproducciones y el dinero seguro, como es el caso de los Assassin’s Creed, adentrarse en un título de este tipo fue una sorpresa y también una llamada de atención. La compañía francesa no iba a dudar: si no era un éxito absoluto, no en crítica, sino en ventas, no volvería a jugársela.
UN OASIS EN UN DESIERTO DE ASSASSIN’S CREED
Poco romanticismo hay en la compañía dirigida por Yves Guillemaut. Los Child of Light y Valiant Hearts, que daban lustre al catálogo plagado de Far Cry y Assassin’s Creed, son cosa del pasado y la empresa de videojuegos se mueve exclusivamente por dinero.
Por eso, cuando apostó por Prince of Persia y la crítica respondió con un 86 en Metacritic (en el top 15 del año, según esta página que recopila análisis), se instó al consumidor a reaccionar con la cartera. Y lo cierto es que el título defraudó en ventas, con menos de medio millón de unidades vendidas (lastradas por un lanzamiento en Steam siete meses después).
Según el portal Eurogamer, esta falta de éxito comercial ha tenido dos consecuencias inmediatas: la primera, que no habrá secuela; la segunda, que las personas que han trabajado en este título pasan a otros proyectos.
La compañía francesa reitera que no ha habido despidos y que los desarrolladores siguen en la división de Montpellier, pero trabajando en otros proyectos.
¿DE QUIÉN ES LA CULPA?
Esta decisión abre un melón importante. Prince of Persia: The Lost Crown es un gran título, como demuestra no solo la crítica especializada, sino también el público que le otorga un 8,5 sobre 10 en Metacritic, pero no es rentable. Puede que porque el público no esté interesado en esta clase de juegos, algo rebatible teniendo en cuenta el éxito de Hollow Knight, por ejemplo, y su esperadísima secuela Silksong, o por las malas decisiones de Ubisoft, al sacar el juego a precio completo (50 euros) y hacerlo exclusivo en PC de su tienda, Ubisoft Connect.
Excluir a un juego de Steam, la plataforma con más usuarios en PC, suele ser síntoma de fracaso y una mala decisión empresarial. El pico de jugadores que alcanzó fue de 1.400 personas. Esta cifra es ínfima en comparación con, por ejemplo, las 85.000 personas que ha tenido en activo a la vez el reciente Metaphor: Refantazio, otro de los mejores juegos del año y que salió al mismo tiempo en PC, PS5 y Xbox.
Pese a que no se haya incurrido en despidos, sí que es triste que el potencial de una secuela y más contenido sobre este brillante Prince of Persia: The Lost Crown vaya a quedar enterrado para siempre.