Dirigido por Jack Hughes y fotografiado por Ash Connaughton, Deadheading combina una historia de humor negro con una propuesta visual basada en gran formato.

Una mujer mayor decide cumplir el último deseo de su marido, que padece una enfermedad terminal, y para conseguirlo está dispuesta a llegar hasta extremos poco convencionales.
Esta es la premisa de Deadheading, cortometraje dirigido por Jack Hughes y fotografiado por Ash Connaughton que parte de una problemática real —la escasez de parcelas en Reino Unido— para construir una historia de humor negro alrededor de una serie de asesinatos.
La producción, que recibió un premio en la categoría de Ficción de los Sony Future Filmmaker Awards, se realizó con un presupuesto limitado y un calendario de rodaje reducido.
En este contexto, las decisiones sobre fotografía y planificación tuvieron un papel central para conseguir una propuesta visual que ampliara la dimensión de una historia ambientada en un entorno muy concreto de la cultura británica.
De la escasez de parcelas a una historia de asesinatos
La idea de Deadheading surgió a partir de un artículo sobre la falta de parcelas disponibles en Gran Bretaña. Según explica Jack Hughes, muchas de estas zonas han sido destinadas a desarrollos inmobiliarios, mientras que quienes buscan acceder a una parcela pueden permanecer durante años en listas de espera.
Ese punto de partida se convirtió en la historia de Doreen, una mujer que intenta conseguir una parcela para hacer realidad el deseo de su marido antes de que fallezca. Para ello, comienza a idear diferentes formas de acabar con las personas que se interponen en su camino.
El planteamiento exigía encontrar un equilibrio entre la violencia de las acciones de la protagonista y la empatía del espectador hacia ella. La intención de Hughes era que Doreen pudiera cometer asesinatos sin convertirse necesariamente en un personaje distante para el público.
Por este motivo, la película evita recrearse en el componente gráfico de las muertes y sitúa el humor en lo absurdo de los métodos empleados por Doreen y en sus motivaciones, más que en la violencia explícita.
Ash Connaughton resume el concepto del personaje como el de una “abuela acuchilladora”, aunque considera que detrás de esta premisa existe una historia íntima cuyo alcance narrativo es mayor que el espacio reducido en el que transcurre.

Una propuesta visual alejada de las tendencias del circuito de festivales
Hughes y Connaughton decidieron desde las primeras fases del proyecto no seguir algunas de las tendencias estéticas que estaban encontrando en el circuito de festivales, especialmente las propuestas basadas en grano, ópticas clásicas y una fotografía deliberadamente sombría.
En su lugar, tomaron como referencia El mercader de la muerte, también conocida como Matar o no matar, este es el problema en España, y optaron por una imagen con colores intensos, composiciones amplias y primeros planos.
El uso del gran formato respondía también a una decisión narrativa: hacer que una historia pequeña y localizada adquiriera una dimensión visual mayor.
Para ello, el equipo utilizó una Blackmagic URSA Cine 12K LF junto con objetivos Vega de TLS. La combinación permitió trabajar con un sensor de gran formato y unas ópticas con carácter, manteniendo al mismo tiempo una estética que no resultara excesivamente limpia o estéril.
Una de las claves de la fotografía fue precisamente trabajar cerca de los intérpretes utilizando objetivos angulares. El tamaño del sensor permitía mantener una cierta distancia y profundidad entre los personajes y el fondo incluso en encuadres próximos.
Según Connaughton, esta configuración resultó especialmente útil para conseguir perspectivas exageradas manteniendo la profundidad espacial.

La fotografía como herramienta para construir la tensión
La elección de los objetivos también tuvo una función narrativa. Una de las secuencias más representativas es el primer asesinato, en el que las composiciones entre Doreen y su víctima están diseñadas para modificar progresivamente la relación de poder entre ambos personajes.
Al principio, la protagonista aparece visualmente en una posición más vulnerable. A medida que decide llevar a cabo el asesinato, la composición cambia y el equilibrio del encuadre se transforma.
Los objetivos gran angulares aportan además una ligera distorsión que contribuye a generar incomodidad antes de que se produzca la violencia. La intención era mantener el punto de vista cerca de Doreen y prestar más atención a sus reacciones que a la representación del asesinato.
Esta aproximación permitía que la fotografía participara directamente en la construcción del tono de la película, situada entre el humor negro y el suspense.
Rodaje en 4K con una cámara de 12K
Aunque la URSA Cine 12K LF permite trabajar con resoluciones muy superiores, Deadheading se rodó principalmente en 4K Blackmagic RAW con compresión 5:1 y una velocidad de transferencia constante, utilizando toda el área del sensor mediante el escalado integrado de la cámara.
La elección no respondió a una necesidad de entregar el proyecto en 12K, sino a las ventajas que ofrecía el sensor de gran formato trabajando a una resolución inferior.
El equipo pudo mantener así un flujo de trabajo manejable pese a las capacidades de la cámara, algo especialmente relevante en una producción independiente con pocos días de rodaje, diferentes localizaciones y condiciones de iluminación cambiantes.
El tamaño del sensor también proporcionó ventajas en situaciones de poca luz. Connaughton señala que la mayor superficie permite captar más luz y que esta característica resultó útil en determinadas secuencias.
Un rodaje condicionado por el tiempo y la iluminación
El calendario de producción obligó al equipo a trabajar con rapidez. No había margen para dedicar horas a ajustar cada configuración de iluminación y, en determinadas ocasiones, fue necesario montar equipos complejos en poco tiempo y prescindir de algunos accesorios inicialmente previstos.
En este contexto, la combinación de la URSA Cine 12K LF, su sensor de gran formato y la colorimetría de la cámara permitió mantener un margen de seguridad durante la captación.
El material grabado en Blackmagic RAW ofreció además posibilidades de ajuste durante la posproducción. El equipo pudo recuperar información en las altas luces, levantar ligeramente las sombras y realizar correcciones y equilibrados de imagen durante el etalonaje.
Connaughton también destaca la colorimetría de sexta generación de Blackmagic como un elemento que facilitó mantener una estética coherente entre diferentes situaciones de rodaje.
Una explosión rodada con otra cámara meses antes
Uno de los retos de producción apareció en la secuencia en la que explota un cobertizo. La escena debía integrarse con imágenes que habían sido captadas varios meses antes.
Para resolverlo, Connaughton rodó la explosión en miniatura utilizando su propia Blackmagic URSA Mini Pro 4.6K G2. Posteriormente, el material se ajustó durante el etalonaje en DaVinci Resolve para aproximarlo visualmente al material captado con la URSA Cine 12K LF.
El hecho de que ambas cámaras compartieran la misma colorimetría facilitó la integración de las imágenes pese a haber sido grabadas en momentos diferentes y con modelos de cámara distintos.
La planificación como parte del resultado visual
Más allá del equipamiento, Hughes considera que uno de los principales aprendizajes de Deadheading fue la importancia de la preparación previa al rodaje.
El director explica que cada secuencia fue planificada mediante bocetos conceptuales y que, antes de llegar al set, el equipo desarrolló montajes completos en forma de animáticas. Estas piezas se sincronizaron además con la música para establecer previamente el ritmo de las escenas.
Esta fase de preproducción permitió llegar al rodaje con una planificación más precisa, algo especialmente relevante para una producción con presupuesto modesto, pocas jornadas de trabajo y recursos limitados.
El resultado es un cortometraje que utiliza una historia de escala reducida para explorar una propuesta visual de mayor dimensión, apoyándose en el gran formato, las ópticas cinematográficas y un flujo de trabajo diseñado para mantener la flexibilidad durante la producción y la posproducción.