El SSIFF crea el Premio Tanta para impulsar proyectos audiovisuales centrados en la crisis climática

julio 9, 2026
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El Festival de San Sebastián – SSIFF incorpora un nuevo galardón dotado con 5.000 euros para reconocer proyectos que aborden la crisis climática desde una perspectiva transformadora. La iniciativa se suma a otras acciones de sostenibilidad del festival, que también incluyen programas de compensación ambiental, colaboraciones internacionales y la promoción de nuevas narrativas sobre el cambio climático.

crisis climática
Entorno de Miserikordia Zaharra // Imagen cortesía del SSIFF

El Festival de San Sebastián ha anunciado la creación del Premio Tanta, un nuevo reconocimiento destinado a apoyar proyectos audiovisuales que contribuyan a visibilizar la emergencia climática a través del cine.

El galardón, dotado con 5.000 euros, se concederá entre los proyectos seleccionados en Ikusmira Berriak y en el Foro de Coproducción Europa–América Latina, reforzando así el apoyo del certamen a la creación audiovisual en sus primeras fases de desarrollo.

Con esta iniciativa, el festival amplía su estrategia en materia de sostenibilidad, incorporando una «lente climática» en el impulso a nuevos proyectos cinematográficos.

El objetivo es fomentar historias que integren visiones alternativas sobre la crisis ambiental y que contribuyan a generar nuevas formas de entender y representar el cambio climático.

La organización subraya que la sostenibilidad no puede abordarse únicamente desde la reducción del impacto ambiental de un evento de gran dimensión, sino que requiere una estrategia transversal que abarque tanto la logística y la producción como los contenidos y las narrativas.

En este sentido, el festival considera que el cine puede desempeñar un papel relevante en la construcción de nuevos imaginarios sobre los retos ambientales actuales.

El cine como herramienta para abordar la crisis climática

La creación del Premio Tanta forma parte de la colaboración del Festival de San Sebastián con la European Climate Foundation, una alianza que busca reforzar la dimensión cultural de la transición ecológica.

Gracias a esta colaboración, el certamen pretende respaldar proyectos audiovisuales que no solo reflejen la realidad de la crisis climática, sino que también propongan perspectivas constructivas y soluciones desde la ficción o el documental.

El premio se otorgará exclusivamente entre los proyectos seleccionados en Ikusmira Berriak y el Foro de Coproducción Europa–América Latina.

Esta línea de trabajo también permite consolidar colaboraciones con organizaciones como Greenpeace, con la que mantiene desde hace más de una década el Premio Lurra, y con Climate Spring, entidad especializada en impulsar relatos audiovisuales que transformen la manera en la que el cambio climático aparece representado en el cine, la televisión y la cultura popular.

Según explica la organización, la intención es favorecer historias que vayan más allá de las narrativas centradas exclusivamente en escenarios distópicos o de colapso, mostrando que la emergencia climática ya forma parte del presente y que existen alternativas y respuestas que también pueden ocupar un lugar destacado en el relato audiovisual.

Compensación de emisiones y restauración ambiental

Las acciones del festival en materia de sostenibilidad también incluyen iniciativas dirigidas a reducir y compensar su impacto ambiental. Entre ellas destaca su participación en el Fondo de Carbono Voluntario impulsado por la Diputación Foral de Gipuzkoa a través de Naturklima.

Este instrumento de colaboración público-privada permite compensar las emisiones generadas por la actividad del festival mediante actuaciones de restauración ecológica y adaptación al cambio climático desarrolladas en el territorio guipuzcoano.

Uno de los proyectos más representativos se encuentra en Miserikordia Zaharra, en el monte Uzturre, en Tolosa, donde durante 2025 se actuó sobre 25 hectáreas para recuperar ecosistemas forestales y crear un refugio climático accesible para la ciudadanía.

La intervención incluyó la eliminación de especies invasoras y la plantación de alrededor de 1.075 árboles autóctonos, con especial presencia del roble atlántico (Quercus robur), además de la creación de zonas de descanso, puntos de agua y corredores de sombra.

El proyecto busca contribuir a la captura de CO₂, mejorar la biodiversidad, proteger el suelo y reforzar la conectividad ecológica del corredor Hernio-Leitzaran, aumentando la resiliencia del territorio frente a los efectos del cambio climático.

La sostenibilidad como eje transversal del festival

Desde la organización se insiste en que la sostenibilidad no constituye un área independiente dentro del festival, sino una forma de trabajo que atraviesa todas sus actividades, desde la producción hasta las alianzas institucionales y los contenidos que apoya.

Además del nuevo premio y de las actuaciones ambientales, el certamen ha puesto en marcha una newsletter especializada para seguir difundiendo contenidos relacionados con la sostenibilidad y las narrativas climáticas. Cada edición incluirá recomendaciones cinematográficas que aborden la emergencia climática desde diferentes enfoques.

Entre las primeras propuestas figuran Solaris de Andrei Tarkovsky, una reflexión sobre la memoria, la naturaleza y la condición humana; Bestias del sur salvaje de Benh Zeitlin, centrada en la resistencia de una comunidad frente a una catástrofe ambiental; y La tortuga roja de Michaël Dudok de Wit, una fábula sobre la relación entre el ser humano y la naturaleza.

Con la creación del Premio Tanta, el Festival de San Sebastián incorpora una nueva línea de apoyo destinada a impulsar proyectos audiovisuales que integren la cuestión climática en sus historias, al tiempo que mantiene su estrategia de sostenibilidad mediante acciones de compensación ambiental, colaboraciones con entidades especializadas y el fomento de nuevas narrativas relacionadas con la crisis climática.