El largometraje independiente Bedlam, dirigido por Jon Sheikh y protagonizado por Scott Adkins, ha completado su producción utilizando la cámara URSA Cine 17K 65 de Blackmagic Design junto a un flujo de trabajo basado en Blackmagic Cloud y DaVinci Resolve Studio.

La historia de Bedlam sigue a Jack Slack, un boxeador a puño limpio que intenta rescatar a su hermana de un hospital psiquiátrico en el Londres de 1750.
Para trasladar visualmente ese universo oscuro y opresivo, el director de fotografía James Butler apostó por un planteamiento cinematográfico basado en el formato digital de 65 mm, inspirado en la estética de la fotografía de medio formato.
Según explicó Butler, el objetivo era conseguir una imagen con profundidad y presencia cinematográfica sin asumir los elevados costes habituales de las cámaras tradicionales de 65 mm.
Para ello, la producción utilizó dos cámaras URSA Cine 17K 65 como equipos principales y una PYXIS 12K para las secuencias de riesgo.
La tecnología de Blackmagic, presente durante todo el proceso de Bedlam
El proyecto se apoyó además en un flujo de trabajo conectado mediante Blackmagic Cloud, que permitió subir archivos proxy durante el rodaje para que el equipo de montaje comenzara a trabajar de forma simultánea desde Londres.
El montador y su asistente recibían diariamente el material, mientras el productor Kevin Harvey supervisaba el avance del proyecto desde Essex mediante una configuración calibrada de DaVinci Resolve.
Butler destacó que esta dinámica permitió revisar escenas y detectar posibles necesidades adicionales antes de desmontar decorados o finalizar localizaciones. El director de fotografía señaló que trabajar íntegramente con DaVinci Resolve Studio y Blackmagic Cloud ayudó a “cerrar el circuito creativo” durante la producción.
La película se grabó finalmente en 8K RAW con compresión 5:1, una decisión adoptada tras comparar distintas configuraciones de captura y almacenamiento.
El equipo consideró que este formato ofrecía el equilibrio adecuado entre calidad de imagen y eficiencia para una producción independiente con necesidades limitadas de efectos visuales.

Otros elementos seleccionados para reforzar la estética visual
Otro de los elementos clave del rodaje fue el uso de los objetivos anamórficos Hawk65, elegidos para reforzar el carácter visual del filme. La iluminación también desempeñó un papel esencial, especialmente en las escenas ambientadas en las zonas inferiores del hospital psiquiátrico, donde prácticamente toda la luz procedía de llamas reales.
Para esas secuencias, Butler trabajó con sensibilidades ISO cercanas a 1250 y ajustó posteriormente la imagen en etalonaje mediante DaVinci Resolve para mantener negros limpios y sombras estructuradas. El director de fotografía explicó que prefirió aumentar ligeramente la exposición en rodaje antes que forzar la recuperación de imagen en posproducción.
La construcción del sistema de cámara requirió además el desarrollo de una estructura personalizada. El equipo colaboró con Hawk y Ratworks Engineering para diseñar una jaula adaptada al tamaño y peso del conjunto formado por la URSA Cine 17K 65 y los objetivos anamórficos de gran formato.
El rodaje concluyó con todo el material integrado en un proyecto compartido de DaVinci Resolve, permitiendo que el director y el equipo creativo pudieran visualizar un primer montaje completo apenas unos días después de finalizar la filmación.