German Film Fest Madrid revela una programación marcada por la autoría femenina y el realismo social

junio 1, 2026
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Del 3 al 7 de junio, se darán cita en los Cines Embajadores nueve largometrajes, cine escolar y un programa de cortometrajes.

‘Circusboy’, de Julia Lemke y Anna Koch.

El German Film Fest Madrid alcanza su 28.ª edición con una apuesta firme por seguir siendo un escaparate de la industria alemana, con una selección de obras que transitan entre la autoficción, el documental de vanguardia y el realismo social.

El comité seleccionador está compuesto por la periodista Rosana G. Alonso, la actriz Rocío Saiz y la distribuidora Sylvie Leray de Reverso Films.

Este festival es una iniciativa de German Films con la colaboración del Goethe-Institut Madrid, Amigos del Goethe y con el apoyo de la Embajada de la República Federal de Alemania de Madrid y Filmin.

Las voces femeninas en el centro

La programación de este año pone el acento en relatos donde la voz —y su ausencia— se convierte en acto político. Christina Tournatzés debuta en el largometraje con Karla, una obra de una sobriedad cortante que viaja a Múnich de 1962. La directora sitúa la cámara a la altura de los ojos de una niña de doce años que rompe el tabú de la violencia de género

Por su parte, Jacqueline Jansen presenta en Six Weeks On una pieza de autoficción para entender la soledad contemporánea. La directora explora el duelo en tiempos de pandemia, logrando que lo burocrático y lo emocional colisionen en una narrativa que oscila entre la melancolía y una comicidad oscura y absurda.

‘Six Weeks On’, Jacqueline Jansen.

La reflexión sobre la propia creación cinematográfica llega con No Mercy, de la galardonada documentalista Isa Willinger. Inspirada por la provocación de Kira Muratova —»¡Las mujeres hacen películas más duras!»—, Willinger emprende un viaje ensayístico sobre el poder, el género y la autoridad artística, cuestionando los límites de la pantalla como espacio de proyección social.

En el terreno del documental para todos los públicos, el tándem formado por Julia Lemke y Anna Koch presenta Circusboy. Ambas huyen del esteticismo vacío para capturar la tensión de los músculos y la incertidumbre del horizonte, renovando el lenguaje del género mediante una observación empática que visibiliza vidas situadas en los márgenes de la modernidad.

Por último, Eva Trobisch explora en Home Stories las grietas de la identidad europea. A través de la búsqueda de Lea, una joven que se queda «en blanco» ante la pregunta de quién es, Trobisch teje un complejo tapiz sobre el concepto de hogar en una región olvidada, cuestionando si es posible construir un «yo» cuando la historia familiar se desmorona.

Mia Maariel Meyer, Focus Goethe

El festival también dedicará un espacio destacado al cine de Mia Maariel Meyer, cuya obra ha hecho del realismo social una herramienta de precisión quirúrgica.

‘Die Saat’, de Mia Maariel Meyer.

La directora presentará dos obras fundamentales de su cinematografía, Die Saat (‘La semilla’), un retrato de la deshumanización laboral que compitió en la Berlinale; y Treppe aufwärts, su ópera prima, donde ya se intuía su maestría para capturar los ciclos generacionales de la adicción.

El espíritu del cine de autor clásico, pero renovado

El certamen celebra el regreso de autores consagrados y emergentes que mantienen vivo este espíritu. Thomas Stuber presenta Der Frosch und das Wasser (‘El sapo y el agua’), un relato que confirma su destreza para el realismo psicológico y su ya célebre capacidad para el diseño de atmósferas íntimas.

‘Babystar’, de Joscha Bongard.

Mientras, Julian Radlmaier aporta el contrapunto político y vanguardista con Sehnsucht in Sangerhausen. Fiel a su estilo que mezcla el humor absurdo con la teoría política, Radlmaier propone un encuentro de contrastes en la Alemania Oriental, explorando la nostalgia y la identidad con una puesta en escena autorreferencial.

Finalmente, destaca el estreno de Babystar, de Joscha Bongard, una sátira sobre el capitalismo de la atención y la infancia mercantilizada en la era de los influencers. Con una notable interpretación de Maja Bons, la película se aleja del moralismo para ofrecer un retrato psicológico de una generación que ha nacido bajo el flash del algoritmo.