La gala de clausura de la 40ª edición de la Mostra de Valencia premió a Aisha Can’t Fly Away con la Palmera de Oro, mientras el productor Fernando Bovaira recibió la Palmera de Honor por su trayectoria en el cine español.

La 40ª edición de la Mostra de València-Cinema del Mediterrani destacó este año por su enfoque en mujeres migrantes y protagonistas femeninas. La gala de clausura, presentada por los cómicos valencianos Saray Cerro y Lluís Mosquera, reveló un palmarés que reflejó estas prioridades.
Un palmarés de mujeres migrantes
Aisha Can’t Fly Away, ópera prima de Morad Mostafa, se llevó la Palmera de Oro, dotada con 30.000 euros para el equipo de producción y 15.000 para la distribuidora española. La película narra la historia de Aisha, una joven cuidadora sudanesa en El Cairo que debe enfrentar una relación ambigua con un cocinero local y las amenazas de un gánster que la presiona para un trato inmoral.
Otra protagonista migrante, Selma, de Pieces of a foreign life de la directora franco-siria Gaya Jiji, se llevó la Palmera de Plata (20.000 euros) y el premio a la Mejor Actriz para Zam Amir. La cinta sigue el peligroso viaje de una mujer siria desde Grecia hasta Burdeos, buscando asilo y la oportunidad de reunirse con su hijo.
El reconocimiento a la Mejor Dirección fue para Gözde Kural, por Cinema Jazireh, que relata la búsqueda desesperada de un hijo perdido por una mujer afgana tras una masacre. Mientras que el Mejor Guion recayó en Erige Sehiri, Anna Ciennik y Malika Cécile Louati por Prometido el cielo, un relato sobre compañeras de piso costamarfileñas y la niña huérfana que acogen.
Portugal obtuvo dos galardones con Primeira pessoa do plural de Sandro Aguilar, incluyendo Mejor Fotografía y Mejor Actor para Albano Jerónimo. Grecia recibió el premio a la Mejor Banda Sonora con Babis Papadopoulos por Broken Vein de Yannis Economides, que también se llevó el premio al Mejor Cartel, introducido por primera vez en esta edición.
Durante la Mostra, la sección La Cabina de mediometrajes entregó su primer premio a Un ciel si bas de Joachim Michaux, y la Mención del Jurado a Fanny à la plage de Raphaëlle Petit-Gille. En la nueva sección Xaloc, la audiencia otorgó el Premi del Públic Ciutat de València a ’La voz de Hind’ de Kaouther Ben Hania, una historia sobre el genocidio palestino.
Tras la clausura se proyectó el mediometraje ’ +10k’ de Gala Hernández López, que sigue a Pol, un joven de 21 años que busca superar los 10.000 euros mensuales a través de inversiones y coaching online.

Fernando Bovaira recibe la Palmera de Honor
Uno de los momentos más destacados fue la entrega de la Palmera de Honor a Fernando Bovaira, de manos del director Alejandro Amenábar, quien lo describió como “un defensor de la voz de los autores” y parte de un grupo de productores históricos como Emiliano Piedra y Elías Querejeta. Bovaira, emocionado, destacó la importancia de la colaboración y el talento local en proyectos recientes rodados en Valencia.
En un encuentro previo con el público en la Filmoteca, Bovaira repasó su carrera, su colaboración con directores como Amenábar y J. A. Bayona, y reflexionó sobre los desafíos del cine español.
Bovaira inició su carrera en Canal+ y trabajó posteriormente en Estados Unidos. Recordó que en los años noventa, a través de su trabajo en la plataforma de Prisa, conoció a productores de los años sesenta que se quejaban de la desconexión entre el público y el cine. En ese contexto, películas como Tesis o El día de la bestia consiguieron reencontrar en nuestro país al público.
El productor valenciano afirmó que el cine atraviesa en la actualidad una crisis de espectadores en todo el mundo pero que “el cine español está resistiendo mucho mejor que, por ejemplo, el estadounidense”. Según dijo, el único país que se salva es Francia, gracias a “una política con el cine muy proteccionista”.
En España se tiene a la comedia familiar porque es territorio seguro: “El dinero siempre es conservador y va hacia la seguridad —dijo—. Lo que se hacía en la primera década del siglo XXI era mucho más arriesgado que lo que se hace ahora, con películas previsibles”.
Bovaira, que ha producido a cineastas como Pilar Palomero o Celia Rico Clavellino, subrayó también la destacada incorporación de mujeres a la dirección cinematográfica de los últimos años: “La nueva autoría femenina es muy importante y está dando muy buenos frutos”, afirmó.

En cuanto a captar nuevas audiencias, señaló que el principal reto del cine español es conectar con el público joven. “El nuevo público tiene que ser joven, y es muy difícil atraerlo con el cine español. Hay mucha distancia. El cine de terror americano es el que logra llegar a esa audiencia, y dirigir una película desde una producción española hacia los jóvenes es muy arriesgado. Falta reconectar con ellos”, explicó.
En su opinión, a veces el cine de autor da la espalda al público, y faltan producciones que combinen accesibilidad y audacia: “Faltan películas ‘mainstreams’ que quieran conectar con el público con propuestas novedosas”.
Como valenciana, en el encuentro también habló del estado del sector audiovisual valenciano, que considera en situación de debilidad. “Falta dinero y técnicos, y el apoyo público es insuficiente. Las ayudas autonómicas en Cataluña son siete veces mayores que las de aquí”, señaló y añadió que “el audiovisual en València debería tener una cadena de referencia, y no la tiene”.