L’últim vaquer de Hollywood, de Jordi Nadal Perelló, se lleva el Premio al Mejor Cortometraje Documental de Baleares. Mientras, No als poalets, de Laura García Andreu, y Cara de bicicleta, de Amaia Nerekan Umaran e Itziar Zorita Agirre, reciben el Premio Aula Doc.

Mal de Madre, de Irene Baqué, ha sido distinguida con el Premio Ullastre al Mejor Cortometraje Documental en la octava edición de Menorca Doc Fest.
La película retrata a Lita, una adolescente de 16 años que ha temido a los lagartos desde pequeña. Cada verano vuelve a Lagartera, un pueblo donde las tradiciones familiares tienen un peso profundo, y es durante la celebración del Corpus Christi, mientras su abuela la viste, cuando descubre las raíces de este miedo.
El jurado, compuesto por Joan Carles Martorell, Anna Petrus y Xavi Herrer, ha premiado esta cinta por «su indagación poética en los miedos y los traumas transgeneracionales; el retrato delicado de la tensión entre las tradiciones locales y las nuevas formas de vivir».
Además, ha destacado cómo visibiliza «la forma en que se ha naturalizado y justificado la violencia contra las mujeres a través del folclore y las tradiciones ancestrales«.


El jurado también ha concedido el Premio al Mejor Cortometraje Documental de Baleares a L’últim vaquer de Hollywood, de Jordi Nadal Perelló. El director rescata la epopeya del mallorquín Joan Ribot, que en los años sesenta emigró a Estados Unidos y acabó formando parte del mundo de Hollywood.
Además, han elegido como candidato a los Premios Fugaz a Dreams For a Better Past, de Albert Kuhn. «Un ensayo audiovisual brillante con un elegante uso del archivo familiar que nos confronta con aquello que queríamos borrar de nuestro pasado, pero no podemos», ha afirmado el jurado. A partir de una fotografía, Kuhn se adentra en un silencioso legado de poder y en unas batallas ideológicas que resuenan a través de varias generaciones.


El Premio Aula Doc ha reconocido No als poalets, de Laura García Andreu, y Cara de bicicleta, de Amaia Nerekan Umaran e Itziar Zorita Agirre. El primero convierte unos cubos de reciclaje en un símbolo de división y retrata el absurdo en la vida de un pueblo, mientras el segundo es un ensayo audiovisual sobre la relación entre la mujer y la bicicleta, un canto a la libertad y a la lucha feminista que parte de un hecho histórico de finales del siglo XIX.
Por último, el jurado ha querido otorgar una Mención Especial a Wainitai, de Pablo García-Vizcarra, «por convertir un retrato íntimo y desprovisto de exotismo del viaje hacia la madurez de una joven indígena en un espejo universal sobre la búsqueda de identidad».