Marta Matute da el salto a la dirección con su ópera prima Yo no moriré de amor, un relato profundamente personal que explora el sacrificio y la madurez forzada de una joven que, a los 18 años, se ve atrapada entre el cuidado de su madre enferma y el deseo de vivir su juventud.

La cineasta Marta Matute da el salto a la dirección con su ópera prima Yo no moriré de amor, una película profundamente personal que toca temas universales como el sacrificio, el amor y la madurez forzada.
Rodada entre Madrid y Valdemoro, el largometraje se encuentra en la etapa final de su producción, respaldado por las productoras Solita Films, Elastica y Saga Film (Bélgica).
Sobre Yo no moriré de amor
La película, escrita por la propia directora a partir de su experiencia personal, cuenta con un elenco encabezado por la joven actriz debutante Júlia Mascort, acompañada por nombres conocidos como Sonia Almarcha, Tomás del Estal y la reciente ganadora de los premios Goya y Gaudí, Laura Weissmahr.
Yo no moriré de amor presenta la historia de Claudia, una joven de 18 años atrapada en la contradicción entre el deber familiar y el deseo de disfrutar de su juventud. La enfermedad de su madre irrumpe en su vida, empujándola a asumir responsabilidades que la despojan de la libertad propia de su edad. La trama sigue el conflicto interno de Claudia mientras lidia con la dependencia creciente de su madre y su anhelo de experimentar la vida como cualquier otra persona de su edad.
En palabras de la directora, Yo no moriré de amor está inspirada por su propia experiencia al haber cuidado a su madre enferma de Alzheimer entre los 19 y los 28 años.
«Ahora tengo 35 y mi memoria de esos nueve años de enfermedad solo guarda unas pocas imágenes. Sin embargo, ha quedado en mí una inmensa biblioteca emocional», explica Matute, quien describe la película como una reflexión sobre el impacto emocional de ser un cuidador precoz, una experiencia que a menudo obliga a los jóvenes a madurar rápidamente.
Un Retrato de la Realidad Social
El guion de Yo no moriré de amor pone en el centro el dilema de Claudia: ¿cómo equilibrar sus deseos de crecimiento personal con las necesidades de su madre? Este dilema se convierte en el motor de la narrativa, a través de una historia que refleja la cotidianidad de los jóvenes que, sin quererlo, se ven obligados a asumir responsabilidades familiares a edades tempranas.
En el filme, la protagonista vive una vida marcada por las tensiones entre sus estudios de interpretación, su relación con su novia y sus amigos, frente a las citas médicas, los silencios familiares y las dificultades para expresar afecto.
Los productores de la película, los hermanos Alenda y María Zamora, señalan la relevancia de este proyecto como una oportunidad para visibilizar realidades difíciles de abordar, pero esenciales para la cultura cinematográfica contemporánea. La película no solo es un retrato de la juventud frente al sacrificio, sino también una apuesta por nuevas voces, especialmente las de las directoras mujeres que, como Matute, buscan contar historias personales con un enfoque fresco y honesto.
Marta Matute
Marta Matute, licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid, tiene una trayectoria diversa en el mundo del cine y el teatro. Su carrera comenzó como técnica de vídeo en series como Herederos, Hispania y Libres, para luego formarse como actriz en el Laboratorio de teatro William Layton. Ha trabajado en diversas producciones teatrales y cinematográficas, y ha sido ayudante de dirección en obras destacadas como Perra vida de José Padilla y Freak de Anna Jordan.

El guion de Yo no moriré de amor fue reconocido con el Premio SGAE de guion Julio Alejandro en 2021, y la película ha formado parte de importantes laboratorios de cine como Ventana CineMad y La Incubadora ECAM. Esta obra se presenta como un paso importante para Matute, que, con su primer largometraje, busca conectar con las emociones y vivencias de quienes han sido parte de una experiencia similar.
Yo no moriré de amor no solo es una película sobre la enfermedad, sino sobre los sacrificios invisibles que muchos jóvenes realizan en nombre del amor.