La plataforma pone fin a semanas de negociación, en las que había tomado la delantera a Paramount y Comcast, con un acuerdo cerrado por 27,75 dólares cada una de las acciones. Ahora queda esperar si el gobierno federal de Estados Unidos aprueba la adquisición. Netflix asegura que las películas de Warner Bros. seguirán yendo a salas de cine pero matiza que la ventana evolucionará.

Después de una guerra de ofertas de varias semanas, el gigante del streaming ha superado a Paramount y Comcast en las negociaciones por la adquisición de los estudios de cine y televisión de Warner Bros. Discovery y la plataforma HBO Max.
Según informaciones de Deadline y CNN, Netflix habría realizado la oferta más atractiva ofreciendo al conglomerado 28 dólares por acción y en metálico, en comparación a los 27 dólares de Paramount Skydance y Comcast.
Finalmente, se ha conocido esta misma mañana que las dos compañías han llegado a un acuerdo cerrado por 27,75 dólares cada una de esas acciones, lo que pone el valor empresarial total de la transacción en aproximadamente 83.000 millones de dólares.
Si la autoridad federal de Estados Unidos lo aprueba, este movimiento sísmico en la industria del entretenimiento supondría la rendición del viejo Hollywood a los nuevos poderes digitales.
«Juntos, podemos ofrecer al público más de lo que ama y ayudar a definir el próximo siglo de la narrativa», ha afirmado Ted Sarandos, codirector ejecutivo de Netflix.
Por su parte, el codirector ejecutivo de la plataforma, Greg Peters, ha manifestado que «esta adquisición mejorará nuestra oferta y acelerará nuestro negocio durante las próximas décadas».
El horizonte dibujado por ambas compañías, a nivel creativo, es incierto, puesto que la filosofía de Warner Bros. ha sido, dentro de que es una major y su necesidad de grandes taquillazos, favorable a trabajar con autores sin domarlos y ahí está, sin ir más lejos, el estreno de este año de Una batalla tras otra o Los pecadores, dos cintas favoritas para los Oscar. Por no hablar de HBO Max, que en los últimos 25 años se ha distanciado de manera muy notable de lo que hacían el resto de plataformas y especialmente Netflix, apostando por producciones mucho más arriesgadas y de nicho.
La operación preocupa mucho a la industria audiovisual, tanto a los distintos gremios, que se han opuesto a una macrooperación de esta clase, o a los amantes del cine que valoran la experiencia cinematográfica en pantalla grande, pues Netflix siempre ha sido el más estricto en su oposición al modelo tradicional de explotación que tiene a los cines como el núcleo de la distribución.
De hecho, hace unos meses fueron muy polémicas unas palabras de Ted Sarandos. Preguntado si Netflix estaba destruyendo Hollywood, él aseguró que lo estaban salvando. «Estamos en un período de transición. Mucha gente creció con la idea de hacer películas para una pantalla gigante y que las vean desconocidos durante dos meses en sesiones de aforo completo. Es un concepto anticuado«, declaró Sarandos.
Según se ha apresurado a decir Netflix en una conferencia de prensa e inversores, ellos «no se oponen al lanzamiento de películas en las salas de cine» y hacen mención a su estreno de 30 películas en salas en 2025. Lo que no dice Sarandos es que esos lanzamientos son testimoniales, con una duración en esa ventana de apenas dos semanas y con un número irrelevante de copias.
“Mi oposición es a las ventanas largas y exclusivas, que creo que no son consumer-friendly», afirma Sarandos. El máximo representante de Netflix cree que el ciclo de vida de las películas va a cambiar. Evidentemente, un terremoto como este puede provocar una sacudida enorme dada las reticencias tan grandes del streamer en los lanzamientos fuertes en el ámbito theatrical.
Claves de la oferta de Netflix
Además de haber presentado la oferta más alta, Netflix ha brindado garantías de que seguirá permitiendo que las películas de Warner Bros. se estrenen en cines.
Otra cuestión compleja de este acuerdo es la adquisición de HBO Max, pues combina dos de las principales plataformas de Estados Unidos.
Por otro lado, ante las dudas de la aprobación de la operación, Bloomberg ha señalado que Netflix subsanaría la situación con el pago de una indemnización de 5.000 millones de dólares en el caso de una ruptura del acuerdo si los reguladores no aprueban la transacción, que podría anunciarse en los próximos días.
Estas promesas, que en un principio sobrevolaban la oferta, aún no han sido confirmadas.
En cualquier caso, esta fusión ya ha dictado sentencia sobre el poder de los gigantes del streaming sobre la industria del entretenimiento.