Sirât. Los domingos, Romería. El cautivo. Ciudad sin sueño. El ser querido. Ivan & Hadoum. Decorado. Tardes de soledad. Estrany riu. Robot Dreams. Un amor. La habitación de al lado. Rock Bottom. Mamífera. Salve María. Mariposas negras. O Corno. Todas grandes películas españolas recientes, ¿verdad? Todas tienen en común que sus ventas internacionales las llevan agencias extranjeras. ¿Qué ocurre? ¿Por qué este fenómeno creciente? En este reportaje analizamos las dificultades de las agencias de ventas y también tangencialmente de las distribuidoras a través del testimonio de representantes de Latido Films, Begin Again Films, Bendita Film Sales y Atera Films. Por Carlos Aguilar Sambricio

Acaban de celebrarse el European Film Market de Berlin, uno de los principales mercados de cine a nivel mundial, y el MAFIZ del Festival de Málaga, una cita indispensable en el ámbito iberoamericano.
Son, por tanto, fechas proclives a la reflexión sobre la situación del mercado. Según nos cuenta Antonio Saura, director general de Latido Films y presidente de VICA —asociación de agencias de ventas internacionales españolas independientes donde también están Film Factory y Filmax—, “el mercado está muy flojo y los precios han bajado mucho, lo cual también molesta a los productores”. No es que ahora se haga peor trabajo, es que “por lo que antes te pagaban 100, a lo mejor te están pagando 10”.
Berlinale ha sido, admite, “positivo aunque no triunfal”, sobre todo porque este año no tenían “una locomotora” como Sorda el año pasado. En la actualidad, los procesos de venta se alargan mucho más, nos reconoce Saura: “Ahora disponen de más links para las películas y se lo piensan más. Ya no se cierra todo en un mercado. Con suerte, si alguna entusiasma, sí se precipitan las ofertas.
Entre lo que más sufre, nos dice, está el drama intimista y adulto: “La competencia es brutal y por eso somos tan importantes las agencias de ventas porque pensamos mucho en marketing, conocemos cómo está el mercado y sabemos posicionar las películas, cuándo apostar o si retenerlas para no quemarlas”.
Esa importancia no suficientemente valorada de las agencias de venta es precisamente el fondo de este reportaje, por su relevancia en la internacionalización del cine.
Saura declara que “se ha invertido mucho dinero en promocionar España como plató de rodaje y se han creado muchos puestos de trabajo para técnicos” pero “no se ha dedicado ninguna cantidad a ayudar a la internacionalización de ese producto” y esa ha sido “la decepción de la activación de los fondos europeos”.
Hemos hablado también con Luis Renart, director general de Bendita Film Sales, que recalca este papel que hacen las agencias de venta: “No es que sea importante nuestro rol, sino que es esencial dentro de la internacionalización”.
Así, añade, el apoyo público a la distribución internacional vía las agencias de venta ha sido “muy tímido” y, de hecho, el último año no ha habido convocatoria de ayudas y “uno de los elementos esenciales para la eficacia de ese apoyo es la continuidad y la previsibilidad”.
“Si nos encontramos con periodos donde no se renuevan las ayudas, nos coloca en una posición de desigualdad frente a otros países europeos donde sus instituciones sí tienen una apuesta por la internacionalización”, subraya Renart.

Antonio Saura apunta que, después de hacer bastante lobby y gracias al apoyo de Beatriz Navas y ahora Ignasi Camós del ICAA, se consiguió que se dieran unas ayudas a la internacionalización “pero no está garantizada su continuación porque estaban vinculados a los restos”.
El director general de Latido remarca que, si no salen y abarcan el año pasado, a las agencias, que realizaron unos gastos pensando que esas ayudas existirían, les dejan “con el culo al aire”.
Gloria Bretones, co-CEO y responsable de ventas internacionales de Begin Again Films, cree que todavía no se entiende bien cómo trabajan las agencias: “Es tan sencillo como copiar a otro que lo está haciendo muy bien, como Francia con Unifrance. Es muy sencillo. ¿Tú quieres que un distribuidor compre una película española? Pues la única manera de que la compre frente a otra que es exactamente igual de buena, es que la otra no le dé un incentivo al distribuidor o que nosotros demos también incentivos al distribuidor. Ahora mismo el distribuidor tiene muy complicado comprar una película española frente a comprar, por ejemplo, una película francesa”.
“No tiene ningún sentido que valga igual tener una agencia española de ventas que tener una extranjera. No es justo, no está bien y deberíamos revisarlo” (Gloria Bretones)
Los distribuidores no compran tanto como antes y Bretones cree que hay que hacer mucho más para apoyarles: “¿Nadie se ha parado a pensar por qué se vende tan poco cierto tipo de cine español cuando viaja de muerte por festivales? Pues porque yo cuando me siento con un finlandés, un francés, un alemán o un portugués no le puedo decir ‘mira, puedes tener hasta tanto dinero según lo que aportes de P&A para el estreno en tu país’. Lo primero que te va a preguntar es ‘¿Me lo vas a dar por adelantado?’. Entonces yo le tengo que decir ‘bueno, si me dan la ayuda igual te puedo devolver una parte’. Porque la ayuda, tal y como está funcionando ahora, son ridículas. El distribuidor dirá que el francés le da 15.000 o 5.000 euros para el P&A, lo que sea, casi prácticamente de inicio”.
Según Luis Renart, el apoyo de las instituciones públicas a la internacionalización de su cine debe pasar por las agencias de venta porque son “la piedra de toque del proceso” y, por tanto, debe concretarse en medidas, como apoyar los gastos de P&A de las distribuidoras en donde la película es vendida: “Es un mecanismo que funciona muy bien y nosotros hemos defendido su implementación en España, pero siempre nos hemos encontrado con obstáculos para que eso se haga realidad. Aquellos países que sí pagan los gastos de P&A tienen una ventaja competitiva importante frente a los que no lo hacen, como por ejemplo España. Pero es que no hay ni apoyo al P&A ni apoyo a la agencias de venta, con lo cual nuestra situación es de franca desventaja”.
Estamos en un momento del negocio de mucha oferta y poca demanda y, como incide Antonio Saura, las agencias de venta españolas se encuentran “sin herramientas que nos permitan competir contra países vecinos”, puesto que, a igualdad de películas, “los franceses, suizos, italianos o alemanes tienen unos mecanismos de ayuda de los que nosotros carecemos”. Los distribuidores les preguntan por las ayudas que da el Estado para que estrenen películas españolas y ellos solo pueden decir «ninguna».

El presidente de VICA reconoce que “no hay falta de interés por parte del Estado” y, de hecho, lo ha intentado alguna vez pero “no se ha encontrado el mecanismo” porque la ley en España “impide que el Estado español apoye directamente empresas independientes extranjeras”. Saura indica que hay mecanismos y precisamente una de las conversaciones que han tenido en Berlín ha sido “ver y proponer mecanismos que pudieran ser compatibles con la legislación española”.
Una cosa que molesta a Gloria Bretones en esta competencia en desventaja es el sistema de puntuación de las ayudas: “No tiene ningún sentido que valga igual tener una agencia española de ventas que tener una agencia extranjera. A mí me parece que eso no es justo, que no está bien y que deberíamos revisarlo”.
La co-CEO de Begin Again alude a que se suele decir que las leyes europeas no permiten hacer ciertas distinciones: “El problema es que todos somos Europa en España, en otros países no es así. Creo que hay que revisar las legislaciones de otros países en las que esto no sucede y en las que sí se prima y se favorece trabajar con gente de su país”.
“Aquellos países que sí pagan los gastos de P&A tienen una ventaja competitiva importante frente a los que no lo hacen, como por ejemplo España” (Luis Renart)
Antonio Saura coincide en que el Estado español “es el único en donde a la hora de evaluar y de puntuar ayudas favorece mucho la entrada de capital extranjero, tanto en los puntos que pueden dar las plataformas americanas, como los puntos que dan multinacionales americanas o empresas francesas”. Por tanto, “no hay una gran diferenciación entre lo que puede aportar una española y una extranjera”, con la ventaja para ellas que “están bastante dopadas para bien” y, por tanto, “les permite invertir más inmediatamente y los productores lo agradecen porque andan también muy justitos”. Ahí, subraya, es donde “perdemos el efecto competitivo”.
El origen del artículo viene de un fenómeno creciente de películas españolas que van con agencias de venta extranjeras. Según Luis Renart, esto “no es necesariamente negativo pero sí que se dé en un volumen tan elevado o sobre todo de aquellos productos con una mayor proyección”. Como manifiesta el director general de Bendita, “son proyectos que tienen el apoyo público desde la producción pero la distribución y la explotación comercial no se realiza desde una empresa española y eso sería algo a mejorarse”.
Que puntas de lanza de nuestra cinematografía sean distribuidas desde otros países se debe, añade, a que “nuestras agencias no cuentan con un apoyo por parte de las instituciones públicas”.

Gloria Bretones se siente sola en este proceso: “No me siento acompañada en absoluto por las instituciones y hablo con compañeros europeos y tengo la sensación de que se sienten muy acompañados. Igual los productores españoles se sienten muy acompañados por el Gobierno. Me parece fantástico, pero yo creo que deberíamos dejar de hacer tantas películas que quedan en los cajones. Deberíamos intentar que las películas se vendan. Es muy bonito y muy estupendo hacer unas 400 producciones al año, ¿pero cuántas realmente lo rompen? Y de esas, ¿cuántas las llevan agencias españolas? Ya no pasa como antes, la mayoría no están siendo llevadas por agencias españolas, con lo cual algo se está haciendo mal”.
Hay, además, ideas preconcebidas que les perjudican, manifiesta Bretones: “Hay veces que nosotros ofrecemos los mismos mínimos garantizados a los productores pero acaba llevándose la película a otra agencia por pensar erróneamente que una agencia extranjera lo va a hacer mejor que una española (…) ¿Realmente has vendido más cuando has trabajado con el francés o cuando trabajaste con el español vendiste más o menos lo mismo? La agencia española en su momento, cuando nadie lo hacía, te apoyó y ahora que tienes el proyecto gordo se lo das al francés”.
A Antonio Saura le da envidia cómo lo hacen en Francia: “Tienen un sentido muy desarrollado de la defensa común de lo que es la gran industria francesa y le ponen mucho dinero. Nosotros queremos que nos ayuden a hacerlo también muy bien, porque a la hora de vender somos tan buenos como ellos. Si tenemos buenas películas, las vendemos muy bien. Una película como Sorda la hemos vendido muy bien en todo el mundo porque es maravillosa”.
El hecho de que varias películas españolas importantes se vayan con agencias extranjeras puede hacer que las agencias españolas lleven más cine de fuera. Begin Again ya lo está haciendo. “Nosotros tomamos una decisión hace un par de años y llevo ya un año sin coger ninguna película española”, asegura Gloria Bretones, que cuestiona que le merezca la pena luchar por un cine que “tampoco me está valorando todo el apoyo que he dado”. Bretones, por el contrario, subraya que la película letona que llevan ahora, Escape Net, ha tardado tres días en venderla en Berlinale.
“Francia lo hace muy bien.Nosotros queremos que nos apoyenpara hacerlo también muy bien, porque a la hora de vender somos tan buenos como ellos. Si tenemos buenas películas, las vendemos muy bien” (Antonio Saura)
Luis Renart nos cuenta que, en el caso de Bendita Film Sales, llevar cine no solamente español está desde el inicio: “Es parte de nuestro ADN”. Opina que, al llevar cine de muchos países de Europa. “se está posicionando una empresa española a nivel europeo de forma muy fuerte y eso creo que es algo a potenciar”.
En los 21 años de vida de Latido Films, la agencia ha tenido siempre un fuerte compromiso con el cine latinoamericano, aunque Antonio Saura admite que ahora han hecho algún viraje: “Recientemente, hemos apostado por algunas cinematografías de Europa del Este. ¿Por qué? Porque nos gusta el buen cine y hemos decidido dar un paso más al frente y apostar también por gente como Jim Sheridan. Pero nuestra voluntad es que el 70-80% sea español o latinoamericano, pero sobre todo de España”.
Como remate de este ámbito, hay que señalar que ni Renart ni Saura quieren ser derrotistas. El director general de Bendita nos comentaba que no quería “trasladar un mensaje muy negativo”, mientras que el de Latido indica que la situación está “jodida” pero que “no había que ser alarmista”. Según nos decía, incluso en Francia lo pasan mal y “en el último año han quebrado seis empresas de distribución a pesar de las ayudas que tienen”.
Los problemas con las ayudas a la distribución nacional
Aunque en el reportaje nos centramos en las agencias de ventas, el hecho de que Gloria Bretones sea presidenta de la asociación Próxima hizo que también charláramos de retos a los que se enfrentan los distribuidores españoles.
“Las ayudas de distribución cada vez son más injustas. Lo primero que nos cabrea profundamente en Próxima es que no se hagan unas ayudas que realmente sean para la gente que necesita ayuda. ¿Por qué estamos dándole dinero a empresas que están haciendo taquillazos con esas películas?”, se pregunta Gloria Bretones.
La co-CEO de Begin Again cree que se debe intentar que “el tejido industrial de la distribución español no muera y así podamos traer películas más arriesgadas. El precepto de apoyar la diversidad cultural no se cumple”.

Bretones cree que se podrían dar premios a esas películas pero no cree que las ayudas estén para eso: “Otras empresas no hemos tenido tanta suerte pero hemos arriesgado, con películas españolas jodidas de colocar en el mercado y que han viajado por festivales de manera espectacular, y no reciben ayuda. A lo mejor hacen falta dos tipos de ayudas, como hay en producción con las generales y las selectivas”.
También hemos querido comunicarnos, a este respecto, con la vicepresidenta de Próxima, Miren Aperribay, directora de la distribuidora Atera Films.
“Existe una desalineación con el objetivo de compensar el riesgo. Las películas que ya han tenido éxito comercial, han recuperado inversión y han accedido a pantallas amplias no presentan el mismo nivel de riesgo económico que aquellas que han sido distribuidas en condiciones frágiles, con público limitado y con alta incertidumbre. Sin embargo, el sistema no discrimina suficientemente entre ambas situaciones”, nos explica Aperribay.
“No contabilizar los espectadores del circuito cultural supone que un volumen significativo de público real queda excluido del sistema de puntuación” (Miren Aperribay)
En ese sentido, añade Aperribay, “la concentración excesiva de recursos reduce la pluralidad del ecosistema, debilita a las distribuidoras pequeñas y medianas y desincentiva la asunción de riesgo”. Con un reparto más amplio, incide la directora de Atera Films, “se fortalece el tejido independiente, se aumenta la diversidad de obras en circulación y se mejora el retorno cultural de la inversión pública”.
Le preguntamos a la vicepresidenta de Próxima por la posibilidad de que haya distintos tipos de ayudas, como en la producción con las generales y las selectivas. “Los modelos europeos (CNC, FFA) separan claramente el tipo de ayudas entre ayudas automáticas ligadas a resultados y ayudas selectivas ligadas a dificultad y riesgo. Esto es así porque las películas documentales y en VO se estrenan en menos salas, con menor rotación y con un público potencial más reducido, factores ya reconocidos por la propia convocatoria. Por tanto, mantener el mismo baremo de espectadores que el cine comercial desnaturaliza el principio de equidad”, explica Aperribay.
Bretones pone mucho el acento en que decida sobre un plan de distribución una comisión que “no ha distribuido una película en su vida” y que pueda determinar dar o no dar el apoyo: “Las ayudas de distribución no deberían tener puntos subjetivos, deberían ser puntos objetivos. ¿Te has gastado esto o lo otro? ¿Has hecho esto? ¿Has ido a estos festivales? ¿Has estrenado en x cines? ¿Podemos empezar a ver la rentabilidad?”.
Otra demanda es que el circuito cultural cuente dentro del rendimiento de taquilla del ICAA. Como subraya Gloria Bretones, “hay películas que no son para el circuito comercial” pero ¿tú sabes cuánto dinero hace Begin Again y otros compañeros en el circuito cultural?” La gente, señala, “fliparía si eso se contabilizara como taquilla, pero en las ayudas de distribución del ICAA no vale”.
“El circuito cultural es clave para la circulación de cine independiente, garantiza acceso en territorios donde no hay salas comerciales y cumple una función de servicio público. La no contabilización de espectadores del circuito cultural supone que un volumen significativo de público real queda excluido del sistema de puntuación, provocando una pérdida directa de puntos para las distribuidoras que optan por estrategias culturales y territoriales coherentes con el espíritu de la ayuda”, afirma Aperribay.
Según la directora de Atera Films, “no se trata de relajar los mecanismos de control, sino que el sistema de ayudas refleje fielmente dónde y cómo se exhiben hoy las películas”.