La producción emergente, a debate en ECAM Forum 2025

junio 13, 2025
por

El panel ha reunido hoy viernes 13 a varios productores para debatir sobre la producción emergente y los retos y contradicciones que enfrentan en su incorporación al tejido industrial. La charla se ha celebrado en la Sala Azcona de la Cineteca de Madrid, en el marco del ECAM Forum 2025. Por Sara Rodríguez Martín

La producción emergente
Fotografía del panel Productoras Emergentes de ECAM Forum 2025 // Imagen cortesía de ECAM

En la cuarta jornada del ECAM Forum 2025, a las 16:00 horas en la Sala Azcona de la Cineteca de Madrid, se ha celebrado una nueva sesión de Industry Talks, centrada esta vez en el papel de las nuevas generaciones de productores en el ecosistema audiovisual español.

Han participado Nuria Muñoz (Nexus), Charli Bujosa (Mansalva), Silvia Fuentes (Sètima), Sara de la Fuente (Mammut) y David Aymerich (Ayhe Productions).

Durante el encuentro, moderado por el equipo de la organización del foro, se ha abordado qué implica ser una productora emergente hoy en España. La conversación ha girado en torno a temas como la definición ambigua del concepto “emergente”, la necesidad de reconocimiento institucional, el acceso a ayudas públicas, las barreras de entrada al sector y las formas de colaboración que permiten sostener sus proyectos en una industria altamente competitiva.

«Más allá de empezar, ¿durante cuánto tiempo estás empezando? ¿Y cuándo, realmente, puedes alcanzar los objetivos?», plantea David Aymerich. «Es un reto y es complicado. Yo no soy de los pesimistas, pero es cierto que ‘emergencia’ es algo que se va postergando en el tiempo y hay que ver cuándo se puede pasar esa etapa, que desafortunadamente es muy larga».

La “emergencia” como estado prolongado

Uno de los ejes centrales del diálogo ha sido la dificultad de acotar el término “productor emergente”, tanto en términos legales como prácticos. Las participantes han coincidido en que se trata de una categoría difusa, que suele asociarse a personas que están comenzando su trayectoria, pero que no está formalmente reconocida en convocatorias de ayudas estatales, a diferencia de otras figuras como la de dirección novel.

«Un amigo me decía que entre Joven Promesa y Vieja Gloria no hay nada. Y creo que es lo más acertado para definir esta situación», citaba Charli Bujosa al hablar del difuso camino que pueden llegar a recorrer las productoras. Además, al hablar sobre cómo definir a la producción emergente, añadió que «emergente es una cosa que no está definida, no existe como figura».

Durante sus intervenciones, han estado de acuerdo al señalar que la emergencia se convierte, en la práctica, en una etapa prolongada por la estructura del sistema de financiación audiovisual, que obliga a pasar años en el desarrollo de una sola obra.

También se ha discutido sobre la diferencia entre productor emergente e independiente, entendiendo que no son sinónimos, ya que la independencia hace referencia a la desvinculación de grandes grupos, mientras que la emergencia describe un momento de entrada y consolidación.

Ayudas públicas y condiciones estructurales

Las productoras participantes han reflexionado sobre su experiencia en el acceso a ayudas públicas, especialmente las ayudas selectivas del ICAA, que muchas identifican como un punto de inflexión clave para sacar adelante una ópera prima. Se ha criticado el hecho de que estas ayudas tiendan a requerir apoyos previos de distribuidoras, agentes de ventas o televisiones, lo que limita las opciones de quienes todavía no tienen red suficiente o reconocimiento consolidado.

«Te dan puntos por ser dirección novel, pero no te dan puntos por ser emergente», apunta Nuria Muñoz al hablar del sistema de puntos del ICAA. «Igual habría que repensar un poco eso, ¿no? Igual que se le da puntos a alguien por su experiencia, también tendrías que darlos a otros por no tenerla, para poder llegar a tener esa experiencia».

También se ha debatido la posibilidad de que el sistema reconozca formalmente la figura de la producción emergente en los criterios de puntuación de estas convocatorias, con el objetivo de nivelar el acceso al sistema de ayudas.

«Ya llevamos un par de generaciones habiendo más clase trabajadora siendo productor», comenta a continuación Silvia Fuentes. «¿Cómo levantas sino tu productora si no es teniendo cuarenta trabajos a la vez?», continúa al mencionar la cantidad de puestos que ocupa en el sistema de trabajo un productor al formar su empresa. «Creo que a los hijos de la clase trabajadora realizamos un auténtico ejercicio de locura. Uno que debería entrar en los puntos del ICAA».

En este sentido, se ha subrayado que los criterios actuales no siempre favorecen la diversidad territorial o generacional, y que los procesos de centralización continúan condicionando las posibilidades de desarrollo fuera de ciertos polos de producción establecidos.

La producción emergente y las empresas consolidadas

Uno de los temas más reiterados ha sido la relación con productoras consolidadas, que a menudo se convierten en socios necesarios para acceder a financiación. Las personas invitadas han compartido experiencias dispares sobre cómo estas colaboraciones pueden facilitar el despegue de un proyecto, pero también cómo pueden derivar en una pérdida de visibilidad o protagonismo de quienes lideran los proyectos desde su origen.

«Buscando entre nuestras amigas emergentes dije ‘¿quién tiene más recorrido que yo, con el que poder juntarme, para tener un proyecto más sólido?’ Pero negándome a ir a alguien super consagrado», contaba David Aymerich, quien apuesta por una unión de productoras emergentes para desligarse de la necesidad de colaborar con productoras más grandes. «Y en esas estamos, presenté el proyecto de este año intentando tener los máximos puntos posibles, pero feliz y con la conciencia tranquila de que no he vendido mi alma al diablo».

Se ha señalado que los medios de comunicación, al informar sobre las películas, suelen centrar el foco en las empresas o nombres con mayor trayectoria, dejando fuera del relato a los productores emergentes que han acompañado los procesos desde las primeras fases.

Desigualdades territoriales y descentralización

Otro bloque de conversación ha girado en torno a las desigualdades territoriales dentro del propio Estado. Las participantes han compartido su experiencia trabajando desde Galicia, Baleares, Cataluña, Murcia o Madrid, destacando las diferencias en acceso a fondos autonómicos, existencia de tejido industrial, acompañamiento institucional y presencia de redes de apoyo profesional.

«Al final la rueda está inventada y la industria del cine es la que es», se planteaba Silvia Fuentes. «Pienso mucho en ‘¿cuándo pararía yo de hacer esto?’, es decir, siendo conscientes de que estamos en un momento de crecimiento y aprendizaje, ‘¿en qué momento te puedes dar cuenta de que esto no es para ti?'», reflexiona ante el riesgo real que existe a la hora de crear una productora. «Esto me gusta tenerlo presente, además, porque hay mucho dinero público en movimiento».

Se ha subrayado que la descentralización es clave para diversificar la producción, pero que no siempre va acompañada de las infraestructuras necesarias para su sostenibilidad. En algunos territorios, iniciativas recientes están comenzando a cambiar el panorama, pero sigue habiendo carencias significativas.

Laboratorios, redes de apoyo y sostenibilidad

Las productoras también han reflexionado sobre el papel que han tenido laboratorios y programas de incubación, como La Incubadora, en la generación de comunidad y acompañamiento profesional. Se ha valorado positivamente la posibilidad de compartir procesos, recibir mentorías y consolidar redes de colaboración.

Sin embargo, también se ha alertado sobre el esfuerzo económico y emocional que implica sostener una empresa emergente, especialmente cuando se carece de capital inicial o apoyo estructural. Se ha mencionado que muchas productoras de este perfil operan sin apenas estructura, compaginando varios empleos o asumiendo múltiples funciones dentro del proyecto, lo que limita su capacidad de crecimiento a largo plazo.

«Esto es una empresa muy complicada de gestionar», señalaba Sara de la Fuente al hablar del emprendimiento en España. «Si otros empresarios reciben dinero por generar tejido industrial, igual a empresas pequeñas de reciente creación hay que darles una pequeña ayuda también».

La sesión ha permitido poner en común las dificultades estructurales que enfrentan las productoras emergentes, pero también las estrategias colectivas e individuales que están desarrollando para avanzar en su profesionalización.

Las participantes han coincidido en la importancia de seguir creando espacios de encuentro que visibilicen estos debates, y han destacado la necesidad de repensar las políticas públicas para incorporar nuevas generaciones de forma más equitativa al ecosistema audiovisual.