Un guion permite anticipar peligros, pero la evaluación de riesgos solo es útil cuando incorpora cómo, dónde y con qué medios se ejecutará realmente cada plano. Por David Través Ambrosio y Elena López Cantón (RISK XXI – Prl & Services)

Sobre el papel, una escena puede describir que un personaje baja corriendo unas escaleras, cruza una carretera o entra en una habitación llena de humo. Desde el punto de vista preventivo, esas frases son solo el inicio. ¿La escalera pertenece a un decorado en plató o a una localización real? ¿La carrera se filmará con cámara al hombro, Steadicam o desde un camera car? ¿Habrá lluvia artificial, figuración, un menor, un especialista ? ¿El humo tendrá concentración ligera? Cada respuesta transforma la los riesgos, la exposición y, por tanto, las medidas preventivas que deben adoptarse.
La prevención en una producción no puede ser una fotografía tomada al comienzo de la preproducción.
Debe evolucionar junto al propio plan de rodaje: La Ley de Prevención de Riesgos Laborales exige actualizar la evaluación cuando cambian las condiciones de trabajo, y en un sector en el que una secuencia puede trasladarse de una localización a otra la víspera del rodaje, o cambiar sus requerimientos de ejecución en los momentos antes, esta obligación tiene una traducción muy concreta: la información preventiva debe circular con la misma rapidez que la información de producción.
Un centro de trabajo cambiante
En una película pueden convivir una oficina de producción, plató, almacén de arte, una carretera cortada, una cantera, una vivienda habitada y un exterior sin suministro eléctrico. Cada espacio introduce condiciones diferentes de accesos, evacuación, iluminación, estabilidad del terreno, ruido, climatología, presencia de terceros, etc. A ello se suma una plantilla de personal técnico acostumbrada a trabajar en el sector de forma itinerante, con rotaciones y formada por departamentos propios, además de empresas auxiliares, autónomos , especialistas y figuración, que conforman un complejo engranaje de trabajo para hacer posible la ejecución del proyecto.
La coordinación de actividades empresariales es, por tanto, un ejercicio de organización, logística, coordinación y seguridad, además del propio intercambio documental de información, que debe permitir que todas las partes implicadas conozcan las interferencias reales del set.
“El riesgo no reside únicamente en lo que hace el personaje, sino en el procedimiento elegido para filmarlo. La evaluación debe describir el trabajo real, no limitarse a reproducir la ficción”
Los riesgos más generales aparecen mucho antes de la primera toma. Carga y descarga, montaje /desmontaje, manipulación de cámaras, trípodes, baterías y luminarias; en el tendido de cableado por zonas de paso; en los cuadros eléctricos y grupos electrógenos; en el uso de escaleras, torres, trusses o plataformas elevadoras móviles de personal (PEMP); y en los desplazamientos, la fatiga, las jornadas nocturnas o las condiciones termohigrométricas.
El orden del set, las circulaciones segregadas, la señalización, la protección del cableado y una iluminación de trabajo suficiente siguen siendo medidas básicas, aunque nunca aparezcan en pantalla.
El montaje merece especial atención porque concentra cargas suspendidas, trabajos en altura, tareas simultáneas, movimiento de vehículos y maquinaria, etc. Un palio o un decorado en el exterior, puede actuar como una vela en exteriores: cuanto mayor es su superficie, más decisivos son el viento, el lastrado, los amarres, la vigilancia de las condiciones y el criterio de desmontaje. No basta con que el elemento “esté sujeto”.
El guion describe la acción; el rodaje determina el riesgo
El análisis de guion es una herramienta preventiva de primera lectura. Permite señalar escenas con vehículos, armas, fuego, humo, agua, animales, multitudes, alturas, peleas, caídas, efectos especiales o participación de menores. Sin embargo, el riesgo no reside únicamente en lo que hace el personaje, sino en el procedimiento elegido para filmarlo. La evaluación debe describir el trabajo real, no limitarse a reproducir la ficción.
Pensemos en una conversación dentro de un coche. Puede resolverse con el vehículo estacionado en plató, con fondos proyectados y alimentación eléctrica controlada; sobre una plataforma remolcada; o circulando en tráfico real mientras una camera car acompaña la acción. En el primer caso predominan la implantación de equipos, el cableado y la evacuación. En los otros aparecen circulación vial, fijación de cámara y accesorios, comunicación entre conductores, itinerario, cortes, permisos, posiciones del equipo y prohibición de improvisar puntos de anclaje. El diálogo es el mismo; el escenario, a ojos del equipo especialista en prevención, no.

Podríamos mencionar un mismo caso con una steadicam, donde el guión refleja que la cámara sigue el personaje, pero la ejecución tiene condicionantes tales como caminar hacia atrás, subida de escaleras, terrenos irregulares, etc. Todo esto debemos tenerlo contemplado desde el recce técnico.
Sabemos que la prevención no se puede ver en el plano final, pero sí que se debe notar en el set.
La decisión creativa puede cambiar durante un ensayo. Una caída inicialmente simulada puede pasar a ejecutarse físicamente; una lluvia prevista como efecto visual puede convertirse en agua real de efectos especiales; o un plano fijo puede transformarse en un travelling con vías y dolly. Estos cambios deben activar una pregunta sencilla: ¿sigue siendo válida la evaluación? Si cambian el método, el equipo, la localización, las personas expuestas o la intensidad de la acción, la respuesta suele exigir revisión, nuevas medidas y comunicación al equipo antes de rodar.
Es aquí, y en ese momento, donde el criterio preventivo adquiere un mayor valor y participación: no se trata únicamente de decir “NO” a algunas situaciones, ideas o planteamientos, sino de determinar qué condiciones preventivas permiten convertirlo en un “SÍ”. Medidas técnicamente adecuadas y aplicables en las condiciones reales del rodaje y compatibles con las necesidades de la producción, garantizando al mismo tiempo la seguridad del equipo técnico y artístico y proporcionando seguridad jurídica a todas las partes implicadas.
El recce técnico: cuando la prevención pisa la localización
El recce técnico es el punto de encuentro entre la intención creativa y las condiciones materiales del rodaje. No es únicamente una visita para decidir encuadres.
Producción, localizaciones, dirección, fotografía, eléctricos, grips, maquinistas, arte, sonido, especialistas, etc. junto con el departamento de prevención pueden detectar cuestiones distintas: acceso de camiones, capacidad de carga, potencia disponible, emplazamiento del generador, recorridos de cable, alturas, salidas, cobertura telefónica, áreas de espera, convivencia con público y alternativas meteorológicas.
“La decisión creativa puede cambiar durante un ensayo. Estos cambios deben activar una pregunta sencilla: ¿sigue siendo válida la evaluación? La respuesta suele exigir revisión, nuevas medidas y comunicación al equipo antes de rodar”
La visita resulta especialmente relevante si habrá rigging, PEMP, camera car, dron, palios de gran formato, efectos, animales, agua o menores. Medir, fotografiar, localizar puntos de anclaje, comprobar el firme y acordar zonas de montaje permite que prevención y los demás departamentos evalúen un espacio para convertirlo en el ideal para los trabajos a realizar, en términos artísticos, logísticos, de requerimientos y de seguridad, permitiendo diseñar las medidas adecuadas compatibles con el rodaje y sus características.
Menores: una evaluación individualizada, no un anexo genérico
La participación de menores de 16 años requiere autorización de la autoridad laboral. Debemos tener los puestos evaluados garantizando la no existencia de peligro para su salud ni su formación, así como también la actividad a desarrollar, todo esto antes de su incorporación. Debemos considerar su falta de experiencia, su madurez y el desarrollo todavía incompleto (tienen consideración de Personal Especialmente Sensible).
En la práctica, la evaluación destinada a tramitar una autorización debe ser específica y descender a las condiciones concretas de la participación: menor concreto, edad, estado de salud comunicado por sus representantes, personaje, escenas, tareas, localizaciones, fechas, horarios, jornada, descansos, desplazamientos y medidas preventivas.

No es equivalente rodar un diálogo breve en un plató acondicionado que una secuencia nocturna en exterior, cerca de tráfico, agua, animales, humo o efectos especiales. Tampoco basta con afirmar que “el menor estará acompañado”: hay que identificar las condiciones de la actuación y evitar su exposición a operaciones de montaje, maniobras, cargas suspendidas o áreas técnicas, entre otros.
Producción y prevención necesitan la misma versión del rodaje
La productora integra la prevención en la organización; el equipo de producción concentra el pulso operativo; y el servicio de prevención transforma la información en evaluación, planificación y medidas. Ninguno puede trabajar de forma aislada. Prevención necesita versiones actualizadas del guion o separatas, desglose de secuencias, plan de rodaje, órdenes del día, fichas de localización, recce, relación de equipos y proveedores y efectos previstos.
Al mismo tiempo, la información preventiva debe llegar al set de forma operativa. Las medidas críticas deben incorporarse a la orden de rodaje, reuniones técnicas, inducciones, toolbox talks o consignas de departamento (por ejemplo, zonas de exclusión, límites meteorológicos, secuencia de montaje, circulación de vehículos).

Cuando intervienen varios departamentos en secuencias de especial peligrosidad, la coordinación debe ser clara y directa, con responsabilidades definidas y una única referencia para las decisiones de seguridad.
Producción debe consultar a Prevención ante cambios que puedan afectar a la seguridad, y Prevención debe valorar su impacto. Cambios de localización, cámara, estructuras, maquinaria o incorporación de menores pueden modificar sustancialmente el escenario.
En nuestro equipo de prevención nos gusta terminar con una frase “muy nuestra” que refleja una gran realidad de adaptaciones constantes y de remar a favor tanto de la prevención, como de la ejecución de los trabajos para conseguir un plano perfecto: “En el nombre del Arte, todo es posible, pero no todo se vale”.