Tras cinco semanas y media de grabación finaliza el rodaje de Azken agurra (El último adiós), film urbano protagonizado por Iñigo Azpitarte e Izaro Nieto.

El pasado viernes 28 de noviembre concluyó en Guipúzcoa el rodaje de Azken agurra (El último adiós), tras cinco semanas y media filmando en localizaciones de Donostia, Irun, Orio, Errenteria, Pasaia y otros enclaves de Euskadi.
La película, escrita y rodada íntegramente en euskera, está dirigida por el donostiarra Koldo Almandoz.
Se trata de un proyecto autoral producido por Garabi Films en coproducción con Txintxua Films a través de Frakasa Films AIE, y cuenta con la ayuda del Gobierno Vasco, y la participación de EITB.
Está protagonizada por Iñigo Azpitarte (Handia) y el debut en el largometraje de Izaro Nieto. Completan el reparto Iñaki Beraetxe (Irati) , Iraia Elias (Amama), Joxean Bengoetxea (Ander) y la niña Laia Escribano.
Además, cuenta con la colaboración de Sara Cozar (20.000 especies de abejas), Miguel Garcés (Los domingos) y Jose Ramón Soroiz (Maspalomas), entre otros.

Respecto al rodaje, cada departamento ha desarrollado un trabajo meticuloso y altamente artesanal. La fotografía de Javi Agirre, la dirección de arte de Zaloa Ziluaga, el vestuario de Iratxe Sanz, la planificación y el movimiento de cámara han sido diseñados con precisión para reforzar el punto de vista de Almandoz y su dirección de actores, muy pensada y afinada.
Más detalles sobre ‘Azken agurra’
Según reza la sinopsis, Tomás Martínez es un entrañable antihéroe de 45 años: dueño de una funeraria civil, enamorado de su joven secretaria en prácticas, padre torpe, empresario caótico y soñador empedernido que intenta abrirse camino entre urnas, funerales laicos y decisiones cuestionables.
Un personaje que encarna nuestras torpezas existenciales y la eterna contradicción de intentar vivir… mientras evitamos pensar en morir.

Los espacios y localizaciones juegan un papel esencial en esta cinta, que se articula como un film urbano que explora la dicotomía entre interiores y exteriores. Estos espacios reflejan la psicología de los personajes, sus contradicciones y su tránsito emocional entre lo cotidiano y lo absurdo.
«La película verá la luz a lo largo del año 2026. Es una historia sencilla y sugerente que habla sobre gente corriente. Aspiro a que quien vaya al cine a verla pueda abstraerse y disfrutar de una historia sincera, irónica, lejos de grandes épicas, causas de moda y discursos intelectuales», ha señalado el director.