Con producción de Áralan Films y Lucidez AIE, la película está protagonizada por Óscar Casas, Fiona Palomo, José Coronado y Najwa Nimri.

Estos días ha concluido en Sevilla el rodaje de Lucidez, un thriller psicológico dirigido por Gonzalo Bendala (Cuando los ángeles duermen, Asesinos inocentes), y protagonizado por Óscar Casas, Fiona Palomo, José Coronado y Najwa Nimri.
La película se adentra en el terreno de los sueños lúcidos y se inspira en la creciente comunidad de «onironautas» —soñadores lúcidos—, cuyos testimonios y experiencias han alimentado la narrativa del filme.
En palabras del director: «Lo que siempre me fascinó de este guion es que habla de algo real. Hemos descubierto la existencia de los onironautas o soñadores lúcidos: personas que utilizan técnicas para alcanzar la lucidez en los sueños, controlando lo que en ellos sucede».
Bendala también explica que Lucidez explora «la necesidad de tomar las riendas de tu propia vida a través de la metáfora del mundo onírico» y se pregunta si «es realmente posible controlar nuestro destino o es solo una ilusión«.

Con guion de David Sueiro y Gonzalo Bendala, y Marta Velasco como productora, el largometraje es una producción de Áralan Films y Lucidez AIE.
Cuenta con la participación de HBO Max, RTVE y Canal Sur Radio y Televisión, y con el apoyo de la Junta de Andalucía a través de la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales de la Consejería de Cultura y con la participación de CREA SGR.
La grabación se ha desarrollado en localizaciones de Bilbao y Sevilla. La película se estrenará en 2026. Las ventas internacionales correrán a cargo de Film Factory y de AF Pictures para Latinoamérica.

Sinopsis
Jaime, un joven abogado atrapado en una vida que le asfixia, descubre los sueños lúcidos inducidos cuando conoce a Clara, una mujer enigmática que le introduce en un método que permite controlar por completo el mundo onírico.
Juntos comparten sueños y el refugio donde Jaime encuentra la libertad que la realidad le niega. Pero cuanto más se sumerge en ese universo más difuso se vuelven los límites entre sueño y vigilia.