El director de fotografía y filmmaker valenciano Saliar Ali documenta la intensidad de la Cremà mediante un rodaje en cámara al hombro con la Blackmagic PYXIS 12K y un flujo de trabajo basado en DaVinci Resolve Studio, en una producción concebida para formatos digitales y redes sociales.

Las Fallas de Valencia han sido el escenario de un proyecto audiovisual que busca retratar desde dentro uno de los momentos más emblemáticos de la fiesta: la Cremà.
El cortometraje, dirigido y fotografiado por Saliar Ali, se realizó con una Blackmagic PYXIS 12K y posteriormente tuvo su proceso de edición y etalonaje con DaVinci Resolve Studio, apostando por un enfoque documental centrado en el fuego, el movimiento y la experiencia colectiva de la celebración.
Lejos de plantearse como una pieza promocional, el proyecto nació con la intención de reflejar la atmósfera de una ciudad transformada durante una noche por las llamas, el humo, los fuegos artificiales y las miles de personas que participan en el evento. La obra terminó encontrando difusión en distintos canales dedicados a la promoción cultural y turística de Valencia.
El rodaje se desarrolló en condiciones especialmente exigentes, con escenas nocturnas, espacios abarrotados y cambios constantes de iluminación.
«Tuvimos que trabajar en plena noche, en medio de enormes hogueras, partículas de humo suspendidas en el aire y una multitud en constante movimiento. Trabajábamos en espacios extremadamente congestionados, sin prácticamente ninguna posibilidad de volver a rodar una escena», apunta Saliar.
Otro reto era grabar en formatos verticales, como destaca al director: «Hay que replantearse la composición, los movimientos de cámara y la gestión del espacio dentro de un encuadre mucho más reducido, sin sacrificar la estética cinematográfica».
Para afrontar estos desafíos, Saliar Ali optó por la Blackmagic PYXIS 12K: «Su sensor RGBW de fotograma completo era esencial para mantener el control sobre las escenas nocturnas, las altas luces y el detalle en sombras, mientras que su diseño modular me permitía moverme rápidamente en un entorno impredecible».
Un rodaje realizado de la mano de la tecnología de Blackmagic
La configuración incluyó una jaula de Tilta, un sistema inalámbrico de control de enfoque y el monitor electrónico Blackmagic PYXIS Monitor, elementos que facilitaron el trabajo en movimiento durante la cobertura de los actos falleros.
«El monitor fue una parte crucial de la configuración para mantener el control de la imagen en un entorno tan impredecible. Disponer de vídeo, alimentación y control de la cámara a través de un solo cable hizo que el equipo fuera más eficiente», señala Saliar.
El equipo se completó con ópticas vintage Zeiss Planar ZE y un objetivo gran angular Tokina, utilizados para capturar tanto detalles como planos generales en calles repletas de público.
«Trabajar con aperturas muy abiertas, entre f/1.4 y f/2 aproximadamente, me permitió aislar las llamas, las expresiones de la multitud y los detalles de los trajes de las figuras alegóricas mediante el enfoque selectivo en escenas complejas», explica Saliar.
Además, con aperturas muy amplias, «los objetivos Zeiss producían una imagen suave con un bokeh pronunciado, destellos orgánicos y un aspecto menos digital, lo que ayudaba a mantener una calidad visual más cercana al carácter histórico de las Fallas».
Uno de los principales retos técnicos fue la gestión de la exposición durante la Cremà, cuando las figuras falleras comienzan a arder y la escena queda dominada por intensos contrastes de luz.
Según explica el cineasta, el sensor de la cámara fue clave: «En un espacio tan denso e impredecible, el sensor de fotograma completo de la PYXIS 12K me permitió permanecer entre la multitud sin perder la riqueza del contexto circundante. Esto me ayudó a transmitir al espectador la sensación de estar realmente allí, inmerso en ese momento exacto».
Saliar abunda en el momento de la Cremá: «En esas condiciones, el canal blanco del sensor RGBW de la PYXIS 12K me permitió mantener el detalle en los trajes y adornos de las figuras alegóricas a medida que eran envueltas progresivamente por el fuego y el humo, al tiempo que gestionaba las luces altas alrededor de las llamas con un degradado más suave».
En las secuencias rodadas junto a los bomberos en el perímetro de la Cremà, el principal desafío fue controlar las superficies altamente reflectantes: «Las luces azules intermitentes, los cascos metálicos, las viseras, las bandas reflectantes de los uniformes y las salpicaduras de agua generaban reflejos especulares constantes en el mismo fotograma en el que la multitud, el humo, la arquitectura urbana y los detalles de las figuras alegóricas permanecían subexpuestos».
«El rango dinámico de la PYXIS 12K me permitió resaltar las superficies reflectantes sin sacrificar el detalle de las sombras, dejando que algunos de los reflejos más recortados contribuyeran de forma natural al dramatismo de la escena», asegura Saliar.
Además de las secuencias a velocidad estándar, el proyecto incorporó grabaciones a cámara lenta de hasta 84 fotogramas por segundo para destacar momentos concretos relacionados con el fuego, las cenizas o las reacciones del público.
El proyecto se rodó principalmente en 8K BRAW 5:1 de velocidad de bits constante, Film Wide Gamut. El códec BRAW le proporcionó el margen necesario para manejar escenas con variaciones extremas de luz: «Esto significó que pude recuperar las luces altas, conservar los matices de color en las llamas y mantener una mejor separación tonal sin comprometer la calidad de la imagen».
El 8K resultó útil para tener «más margen para el reencuadre y la estabilización»
La postproducción se realizó íntegramente en DaVinci Resolve Studio. «La grabación a velocidad variable me proporcionó clips ya adaptados a la velocidad final, lo que me permitió empezar a editar de inmediato. Trabajé directamente sobre el ritmo de las secuencias, utilizando Ripple Trim y Rolling Edit para refinar la sincronización de los movimientos, la duración de los planos y la precisión de los cortes», declara Saliar.
El mayor reto en la corrección de color fue controlar el comportamiento del fuego en la imagen: «Tuve que mantener la calidez de las llamas al tiempo que preservaba los tonos de piel, la atmósfera urbana, el humo y los tonos más fríos presentes en la tomas».
Saliar usó las ruedas HDR para controlar por separado las luces altas generadas por las llamas y conservar más detalle en las zonas más brillantes: «Las curvas personalizadas me permitieron reequilibrar la paleta y reintroducir componentes azules, cian y más fríos en diferentes zonas de la imagen».
El proyecto fue finalizado principalmente para formatos verticales destinados a redes sociales, aunque también se generaron versiones en distintos formatos de pantalla, incluyendo 9:16, 1:1 y 16:9, adaptándose así a diferentes plataformas digitales.