Rodar en un espacio natural protegido: El caso de Canarias

septiembre 1, 2025
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En los últimos años, las Islas Canarias se han consolidado como uno de los destinos más reclamados para los rodajes internacionales. No es ninguna exageración decir que pocas regiones en Europa pueden presumir de una variedad de paisajes tan extrema, incluyendo volcanes, bosques húmedos, playas de arena negra, desiertos, acantilados, bosques de laurisilva, cráteres lunares o cuevas de lava, todo ello concentrado en apenas unos pocos cientos de kilómetros. No obstante, rodar en medio de la naturaleza, más aún cuando se trata de un ecosistema frágil y a menudo protegido, no es tan sencillo como plantar una cámara y comenzar la filmación. Por Fer S. Carrascosa.

Rodaje de Los anillos de Poder © Prime Video

La versatilidad de Canarias, sumada a la política fiscal favorable para la industria audiovisual y a una infraestructura cada vez más profesionalizada, la convierte en un plató natural privilegiado.

A diferencia de un entorno urbano, los espacios naturales requieren un enfoque mucho más medido, porque cada pisada puede alterar un equilibrio que ha tardado miles de años en formarse. Y en Canarias, donde conviven más de 4.000 especies endémicas, el impacto de un rodaje mal gestionado podría ser difícil de revertir. Por este motivo, en paralelo al crecimiento del interés internacional por filmar en las islas, ha habido también un esfuerzo institucional por desarrollar una normativa clara que garantice que esta industria no acabe siendo una amenaza para aquello que precisamente la hace tan atractiva.

Así, se han establecido permisos específicos según la localización, el tipo de actividad, la cantidad de equipo técnico o el uso de maquinaria pesada, y hay zonas dentro de parques naturales donde directamente no se permite filmar, o donde los accesos están restringidos.

Existen, además, guías técnicas para producciones audiovisuales en espacios protegidos que han sido elaboradas por el Gobierno de Canarias en colaboración con las Film Commissions locales, y que sirven como hoja de ruta para que productoras, técnicos y creadores puedan entender de forma práctica qué se puede hacer y qué no, y sobre todo, por qué no se puede.

Sin embargo, a pesar de esa complejidad, las productoras siguen acudiendo, en parte porque han aprendido que no se trata solo de cumplir unos requisitos administrativos, sino de entender que rodar en la naturaleza implica una responsabilidad compartida. Y también porque, en general, la interlocución con las film commissions canarias y los gestores de espacios protegidos ha mejorado mucho, ya que hoy es más fácil encontrar información, los trámites están más digitalizados y, sobre todo, se apuesta por una comunicación abierta entre todos los agentes implicados.

El uso de drones, por ejemplo, ha sido uno de los grandes retos regulatorios. Estas herramientas son muy valoradas por la espectacularidad de sus planos, pero también pueden interferir con especies protegidas, sobre todo aves.

Dron de Airmedia360 sobrevolando La Palma © Airmedia 360

Por eso, cualquier vuelo en zonas naturales requiere una autorización doble: de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) y del organismo medioambiental correspondiente, que estudia cada solicitud caso por caso.

Al fin y al cabo, lo que se está construyendo en Canarias es un modelo que podría servir como referencia y que supondría un equilibrio razonable entre el desarrollo económico vinculado a la industria audiovisual y una defensa activa del patrimonio natural de la islas. No existen las soluciones perfectas, pero sí hay un camino que se recorre con más cuidado y más conciencia que hace apenas una década.

Por este motivo, para este reportaje hemos querido contar con el testimonio de tres agentes clave de este ecosistema de rodajes: en primer lugar la film commission Canary Islands Film, que se ha encargado de recabar todos los datos provenientes de las film commission insulares para contestar a nuestras preguntas; en segundo lugar Seven Islands Film, una productora especializada en service para los rodajes internacionales; y por último Airmedia360, una empresa especializada en la grabación con drones con gran experiencia en el territorio canario.

De este modo, hemos comenzado preguntado cuáles son los principales retos, tanto legales como logísticos, a los que hay que hacer frente para los rodajes con drones en aquellos espacios protegidos presentes en las Islas Canarias. Desde Airmedia360, nos comentan que “el mayor reto surge en localizaciones que combinan restricciones aéreas y medioambientales, como por ejemplo en zonas de seguridad aeroportuaria, espacios aéreos controlados, como el Parque Rural de Anaga, y áreas protegidas ambientalmente. Esto implica plazos de hasta 20 días hábiles para obtener permisos, lo que complica las operaciones de un día para otro y exige un mínimo de planificación anticipada. En el sector audiovisual, esta antelación es especialmente complicada de gestionar, ya que suelen surgir imprevistos ajenos a la operadora de drones, como cambios de planes en la producción, modificaciones de última hora o condiciones meteorológicas adversas.

Además, factores como las zonas de tránsito aeroportuario, helipuertos y otros elementos similares requieren la confluencia de múltiples autorizaciones, lo que genera un trabajo burocrático considerable, sin embargo, gracias a nuestro know-how y años realizando estas labores somos capaces de agilizar al máximo los procedimientos en todo el territorio nacional”.

Al hilo de esto, también hemos querido profundizar sobre cómo se gestiona la doble coordinación de permisos tanto con la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), así como con los organismos medioambientales canarios. En este sentido, Airmedia360 nos explica cómo “en España, a diferencia de otros países europeos como Francia o Portugal, donde el organismo tramitador ya integra las consideraciones medioambientales mediante un anexo, se necesita una doble autorización independiente. Por un lado, gestionamos la aprobación de AESA, y por otro, la del organismo medioambiental correspondiente. Ambos procesos se tratan de forma separada, lo que requiere una coordinación meticulosa para asegurar que ambas autorizaciones se obtengan en paralelo y sin conflictos”.

Respecto al cambio sustancial que se ha producido en el proceso de obtención de permisos para poder rodar en espacios naturales de Canarias, Seven Islands Film incide en que “se ha ido regulando progresivamente, con el objetivo de hacerlo más ágil, claro y beneficioso para el sector audiovisual. Canarias tiene la particularidad de estar compuesta por ocho islas y siete cabildos, cada uno con sus competencias específicas en materia de Medio Ambiente. A pesar de estas diferencias, se está avanzando hacia una mayor coordinación interinstitucional y unificación de criterios para facilitar la planificación de los rodajes cinematográficos. También se están implementando herramientas para agilizar los procedimientos, como los permisos anuales para producciones de bajo impacto en determinadas islas y reformas normativas, incluida la propuesta de Ley del Suelo. Todas estas medidas contribuyen a la consolidación de un sistema más eficiente, previsible y sostenible”.

Dunas de Maspalomas © 7ifilm

Además, sobre el tipo de solicitudes que en este sentido suelen generar más dificultades o requerimientos especiales, añaden que “las solicitudes que implican intervenciones en áreas protegidas suelen requerir una evaluación más rigurosa y la colaboración con diversos organismos, especialmente cuando se incorpora el uso de drones, el tráfico de vehículos en áreas naturales o la construcción de estructuras técnicas. También aquellas producciones que trabajan con efectos especiales, animales o despliegues técnicos complejos. Dicho esto, cada rodaje es único. En general, a mayor envergadura, más planificación se requiere, pero incluso los proyectos más pequeños pueden implicar procesos complejos dependiendo del tipo de localización o del momento del año”.

Sobre este aspecto también se ha pronunciado Canary Islands Film, profundizando en los criterios que se aplican para otorgar este tipo de permisos para los rodajes en zonas protegidas, así como las valoraciones medioambientales que se hacen para concederlos: “Cada espacio natural protegido cuenta con una normativa ad hoc donde se establecen los usos autorizables y los condicionantes según la actividad y la zonificación. Esta normativa es el criterio clave que siguen tanto las personas técnicas de las áreas de Medio Ambiente de los Cabildos Insulares para otorgar permisos como las productoras para saber qué solicitar o no. Por ejemplo, en el Plan Rector del Parque Nacional del Teide se establecen los criterios para los rodajes cinematográficos.

También se ha de tener en cuenta la categoría del espacio y su grado de protección, que va desde los más altos, como Parques Nacionales o Reservas Naturales Integrales, hasta espacios como los parques rurales, donde conviven zonas de valiosa biodiversidad con núcleos de población en los que aún se mantienen muchas de las costumbres populares, agrícolas y ganaderas tradicionales. A esto, añadimos el conocimiento del territorio tanto por parte de los localizadores como de los técnicos de medio ambiente, que conocen la accesibilidad al lugar, el uso por parte de la ciudadanía del espacio, la sensibilidad de la flora de la zona y la zonificación.

Es mucho más aconsejable rodar en una zona con protección de uso moderado que en una de uso restringido, donde no se puede salir del sendero, por ejemplo. Por eso es muy recomendable siempre contratar personal local que conozca bien las características del entorno. En espacios incluidos en la Red Natura 2000, presentes en distintas islas del archipiélago, como en el caso de Fuerteventura, se requiere un informe favorable del Cabildo correspondiente para que los ayuntamientos puedan otorgar permisos. En casos con mayor implicación sobre el terreno, puede ser necesaria una evaluación ambiental simplificada. Además, en islas como La Palma, estas condiciones pueden incluir restricciones horarias, acotamiento de zonas y supervisión directa del rodaje por parte de personal técnico”.

Palmeral de Tenerife © Airmedia 360

En relación con los protocolos específicos que se aplican a la hora de evitar impactos en la fauna local, especialmente en aquellas zonas donde hay especies más sensibles, Airmedia360 nos explica que cuentan con todos los “protocolos específicos adaptados a las épocas del año más restrictivas, siempre en concordancia con las directrices de los organismos medioambientales. Entre las medidas habituales se incluyen la presencia de un ornitólogo en el equipo, la instalación de protectores en las hélices para minimizar riesgos, y la limitación de los vuelos a cinco minutos o menos por sesión. En el caso de que exista alguna alteración a las aves durante un rodaje o vuelo, bajamos el dron inmediatamente hasta que el riesgo pase.

De igual manera, el ornitólogo presta especial atención a aves rapaces, territoriales y de menor tamaño que puedan representar también un peligro para la aeronave y viceversa. Esto es especialmente frecuente en Lanzarote, donde se suele requerir un ornitólogo para prevenir impactos en las poblaciones de aves locales. Todas estas acciones se evalúan y aprueban en el permiso medioambiental correspondiente. Además, en nuestro caso, no usamos motores de gasolina para la carga de baterías de los drones, evitando así la contaminación acústica y ambiental que estos suponen; en su lugar, utilizamos estaciones de carga alimentadas con generadores eléctricos cargados en nuestras sedes físicas de Madrid, Barcelona o Tenerife. Tenemos claro que nosotros somos los que visitamos su casa y que debemos respetar su entorno”.

Por otra parte, Seven Islands Film nos explica cómo valoran el modelo canario respecto al equilibrio entre conservación y rodajes desde su particular punto de vista como intermediario entre las productoras internacionales y las autoridades locales: “Valoramos enormemente el modelo de colaboración establecido entre las productoras y los organismos gubernamentales. Este enfoque nos permite anticipar los posibles impactos medioambientales y encontrar soluciones conjuntas que protejan el medio ambiente al tiempo que permiten que la actividad audiovisual continúe. Con casi 30 años de experiencia, Seven Islands Film es una de las productoras más longevas de las islas. Siempre hemos estado comprometidos con una producción respetuosa con el medio ambiente.

Nuestro objetivo es dejar los espacios naturales en mejor estado del que los encontramos. Nos complace ver una creciente disposición entre las instituciones para comprender las particularidades del sector y colaborar en pro de una industria sostenible. Además, las productoras con las que colaboramos son internacionales y la mayoría de ellas tienen sus propias normas y requisitos medioambientales. A menudo, proceden de culturas en las que la sostenibilidad está plenamente integrada en la vida cotidiana, por lo que son muy conscientes de la necesidad de evitar dejar una huella de carbono elevada durante los rodajes. Esta actitud alinea naturalmente los intereses y refuerza el compromiso común con la producción audiovisual responsable”.

En este sentido, también hemos querido conocer la opinión de Canary Islands Film sobre la dificultad de encontrar el equilibrio entre la protección del patrimonio natural de las islas y la captación de rodajes, apuntando que la clave ha sido “el diálogo y consenso entre las productoras, las áreas de Medio Ambiente de los Cabildos Insulares y las film commissions. La dinámica ha consistido en que las productoras expongan sus necesidades y Medio Ambiente responda directamente, argumentando las decisiones, lo que permite que puedan proponerse alternativas ajustadas a la protección del espacio. En algunos casos, este contacto se formaliza a través de encuentros específicos donde cada parte expone y aclara las circunstancias que rodean a la producción audiovisual.

Además, los rodajes no se desarrollan exclusivamente en espacios naturales protegidos: muchas veces se recurre a otros lugares sin protección, y muchas historias requieren paisajes urbanos. En islas como Fuerteventura, este equilibrio ha requerido un mayor proceso de adaptación inicial, aunque el conocimiento sobre la industria y su convivencia con el medio natural ha ido en aumento. En entornos especialmente sensibles como La Palma, declarada Reserva Mundial de la Biosfera, el reto se centra en evitar la masificación y asegurar la convivencia con otras actividades como el turismo o los deportes en la naturaleza”. Además, en concordancia con esta pregunta, también han querido hacer alusión a las herramientas que se han implementado para facilitar este proceso a las productoras sin comprometer los requisitos de protección ambiental: “El 48 % del territorio de Tenerife está protegido ambientalmente. Por ello, las productoras locales ya estaban sensibilizadas con esta realidad, por lo que fue relativamente sencillo desarrollar el Decálogo de Producciones Sostenibles en 2018, de la mano de FICMEC, el Festival Internacional de Cine Medioambiental más antiguo de Europa, y una ambientóloga con experiencia en sostenibilidad y proyectos audiovisuales. A su vez, en 2019 se desarrolló el Sello de Producción Sostenible, al que pueden acceder las producciones de imagen real y animación que se desarrollen en la isla.

Rodaje en paisaje rocoso canario ©7ifilm

Hasta la fecha, siete producciones han obtenido este sello, incluida la película In the Grey, de Guy Ritchie. Como parte del trabajo continuado con Medio Ambiente, se ha elaborado una propuesta de localizaciones específicas autorizables para que las producciones que buscan determinados paisajes, como vegetación frondosa o escenarios naturales para sesiones de fotos o publicidad, puedan localizarlos directamente, optimizando tiempos y esfuerzos para todas las partes. Las productoras también pueden contar con un primer asesoramiento sobre la protección de la zona, la accesibilidad para ubicar el campamento base y la necesidad o no de fijar una reunión con los técnicos de Medio Ambiente, en función de la dimensión del proyecto.

En esta línea, en distintas islas del archipiélago se han implementado herramientas complementarias, como la guía Localiza Fuerteventura, y se han comenzado a conceder permisos anuales para producciones de bajo impacto en espacios protegidos. También se han impulsado mesas de trabajo con los servicios de Medio Ambiente y otras administraciones implicadas, junto con acciones de formación interna, que permiten abordar con antelación la viabilidad ambiental de los rodajes”.

Por último, también hemos preguntado a estos tres actores clave sobre cómo se ha gestionado el equilibrio entre regulación y viabilidad para el sector audiovisual, así cómo cuáles serán los principales retos de cara al futuro. En primer lugar, desde Airmedia360 nos comentan que “Canarias está altamente protegida a nivel medioambiental, no solo en islas como La Palma o La Gomera, donde predominan parques nacionales o zonas de especial protección para las aves, sino también en Tenerife, donde las localizaciones protegidas suelen coincidir con aeropuertos internacionales.

Esto implica que, una vez que finaliza el espacio aéreo controlado, comienza inmediatamente el ámbito medioambiental restringido. Islas como Fuerteventura y Lanzarote son particularmente sensibles, y en el caso de Lanzarote, los plazos para obtener permisos pueden superar el mes, lo que dilata los procesos. En nuestra opinión, aunque esta protección es necesaria, sería beneficioso explorar alternativas para flexibilizar la integración entre la tramitación de permisos en la parte medioambiental y la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), de modo que los permisos vayan de la mano y faciliten la viabilidad y agilidad del sector audiovisual sin comprometer la sostenibilidad y respeto al entorno natural”.

En este sentido, Seven Islands Filmsa firma que “el principal reto es seguir avanzando hacia una mayor homogeneidad en los criterios de sostenibilidad entre islas. La incorporación de estándares comunes para el green shooting no solo beneficiaría al entorno, sino que también aumentaría la competitividad del destino y facilitaría los procesos administrativos. También vemos esencial reforzar la formación en buenas prácticas medioambientales para los equipos técnicos y fomentar la colaboración continua entre instituciones, productoras y ciudadanía. La sostenibilidad no debería ser un requisito externo, sino una cultura compartida por todos los que hacemos posible esta industria”.

Por último, Canary Islands Film apunta que “la sostenibilidad, entendida en sus tres vertientes, económica, social y medioambiental, ha llegado para quedarse. De hecho, las ayudas del ICAA exigen criterios sostenibles, y las plataformas incorporan ya planes de sostenibilidad obligatorios en sus producciones. Ante el aumento del número de producciones, confiamos en que los procedimientos puedan adaptarse para agilizar los casos más sencillos, por ejemplo mediante actos comunicados, reservas directas de localizaciones preestablecidas o permisos anuales para ciertos tipos de proyectos. También se considera que los platós virtuales podrían, en algunos casos, reducir la presión sobre los espacios naturales. En este proceso será clave reforzar la coordinación entre instituciones y promover más iniciativas de sensibilización y formación. También se defiende un modelo equilibrado que permita la coexistencia de usos y una adaptación de los procesos sin renunciar a los valores que hacen de Canarias un entorno único”.

De esta manera, podemos concluir que el caso de éxito de las Islas Canarias demuestra que es posible construir un modelo audiovisual competitivo a escala internacional sin renunciar a la protección de un patrimonio natural único. La clave ha estado en la combinación de una regulación clara, un diálogo constante entre productoras e instituciones, y una creciente cultura de responsabilidad ambiental compartida. Los avances en coordinación interinsular, la implementación de sellos y guías de producción sostenible y la profesionalización de todos los agentes implicados han permitido que el sector crezca de forma ordenada, reduciendo el riesgo de impactos irreversibles sobre los ecosistemas.

El reto de los próximos años será seguir afinando este equilibrio, adaptando procedimientos a un contexto de mayor demanda y aprovechando las innovaciones tecnológicas que puedan aliviar la presión sobre los entornos frágiles. Así, Canarias no solo se consolidará como un plató natural de referencia, sino también como un ejemplo de cómo la industria audiovisual puede prosperar de manera paralela a la naturaleza.