El cineasta despliega en su primera incursión en el largometraje una aventura fantástica sobre la memoria, la identidad y todo aquello que desaparece sin pedir permiso.

El rodaje de El Futuro Testamento, primer largometraje de Velasco Broca tras más de dos décadas construyendo uno de los imaginarios más personales del fantástico español, comenzó el pasado 21 de mayo en Madrid.
La fase española del rodaje se desarrollará a lo largo del segundo semestre de 2026 en distintas localizaciones de la capital española, Burgos, Bilbao, Comillas y La Rioja, e Italia.
Protagonizada por Àlex Brendemühl (Creatura, Las horas del día), Mireia Oriol (Soy Nevenka, El arte de volver) y Ariadna Gil (Belle Époque, El laberinto del fauno), la película parte de una premisa tan sencilla como inquietante.
El estribillo de una canción de éxito desaparece misteriosamente del máster original y de todas las copias vendidas del disco. Su compositor, Joan Baptista Ulled, un antiguo cantautor de los años 80, recibe entonces una invitación para acudir a un castillo y recuperarlo.
Lo que podría parecer una broma absurda abre una grieta en la realidad: un viaje por el espacio y el tiempo, de la España de la Transición a una Italia esotérica y un Marte colonial, donde Ulled deberá enfrentarse a fuerzas que están reescribiendo su memoria, su identidad y el universo entero.

El Futuro Testamento se sitúa en el territorio del fantástico de autor y cruza fantasía, suspense, humor negro, melodrama, ocultismo y ciencia ficción artesanal.
En el centro de todo ello se sitúa una pregunta íntima: qué queda de nosotros cuando se borran nuestra voz, nuestro cuerpo o nuestros recuerdos.
Velasco Broca explica que la película «nace de una ausencia muy concreta. Un estribillo parece algo pequeño, pero puede contener una vida entera: una época, una identidad, un amor, una forma de ser recordado».
Para el cineasta, «lo fantástico no funciona aquí como adorno, sino como una forma de llegar a zonas emocionales que una narración convencional no alcanzaría del mismo modo».
La propuesta visual tendrá un papel central en la identidad de la película. Rodada en 35mm, con textura analógica, efectos físicos, diseño conceptual e iconografía gótica y retrofuturista, la película propone una construcción artesanal que busca fabricar un mundo físico, táctil, reconocible y misterioso.

La película es una coproducción internacional encabezada por Lanzadera Films en coproducción con Limbus Filmak, Visualsuspects, Espurna Films y EFD Studios (conformando la parte española) Homeless Bob Production (Estonia) y Hive Division (Italia).
Además, cuenta con el apoyo de EITB, La Rioja 360, el Gobierno Vasco, el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA), el Estonian Film Institute y Filmin será la encargada de su emisión en España. El estreno en cines nacionales está previsto en la segunda mitad del 2027.
El Futuro Testamento cuenta con Piluca Baquero como productora ejecutiva y con Cormac Regan, Iban del Campo, Aram Garriga, Sergio Adria, Giacomo Talamini, Katrin Kissa y Georgina Terán como productores.
El guion está escrito por Bárbara Mingo, Hugo Castignani y Juanjo Ramírez Mascaró. El equipo técnico está compuesto por Mart Taniel (November) como director de fotografía, el diseño de producción corre a cargo de Jaime Anduiza (Lo imposible), Estupenda Jones (Upiro) firma el vestuario y los efectos son de Barbatos FX.
El sonido directo es de Luca Rullo, y el montaje de María Sangalli. La música original está compuesta por Aránzazu Calleja (Maspalomas, Irati) y el casting corre a cargo de Ana Lambarri.

Sinopsis
Apenas dos semanas después del 23-F, el estribillo de una popular canción desaparece misteriosamente del máster original y de todas las copias vendidas del disco. Al poco tiempo, Joan Baptista Ulled —su compositor e intérprete— recibe una invitación en forma de postal instándole a acudir a un castillo, lejano en el tiempo y en el espacio, para recuperarlo.
Allí se encontrará con Propatus, un nigromante y alquimista del siglo XVIII enredado en asuntos turbios con las altas esferas de la jerarquía infernal. Lo que comienza como la búsqueda de una melodía perdida se transforma en un viaje desesperado a través del espacio-tiempo, de la España de los años 80 a un Marte colonial, pasando por una Italia decimonónica de tintes esotéricos.