El estudio japonés Studio Ghibli ha sido distinguido con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026, un reconocimiento que pone en valor su trayectoria como una de las referencias fundamentales de la animación mundial y su impacto cultural más allá del ámbito cinematográfico.

El jurado del galardón, convocado por la Fundación Princesa de Asturias y presidido por Miguel Falomir Faus, ha decidido conceder el premio al estudio japonés por su contribución decisiva al desarrollo del cine de animación y su capacidad para generar un lenguaje audiovisual propio con alcance internacional. La candidatura se propuso de la mano de Alfonso Palacio y Sergio G. Sánchez, miembros del jurado del Premio Princesa de Asturias de las Artes 2026.
El estudio, además, ha sido reconocido en otras muchas ocasiones por su trabajo. Una de estas ocasiones fue cuando se alzó con la Palma de Oro Honorífica en el Festival de Cannes 2024, siendo la primera ocasión en toda la historia del festival que este premio recaía en un estudio y no en una persona individual. También se cuentan los numerosos premios individuales recibidos por Hayao Miyazaki, entre ellos el León de Oro de Venecia y un Óscar honorífico de la Academia de Hollywood.
El Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades reconoce la labor en el ámbito de las ciencias humanas, la cultura y los medios de comunicación. En esta edición, el galardón ha contado con 48 candidaturas de 20 nacionalidades.
El acto de entrega de los Premios Princesa de Asturias se celebrará en octubre en Oviedo, en una ceremonia presidida por los Reyes de España y la Familia Real, y dotará al estudio con la tradicional escultura de Joan Miró, además de un diploma, una insignia y 50.000 euros.
Sobre Studio Ghibli
Fundado en 1985 por Hayao Miyazaki, Isao Takahata y el productor Toshio Suzuki, Studio Ghibli se ha consolidado como uno de los estudios más influyentes del sector. Sus orígenes se remontan a la colaboración entre Miyazaki y Takahata en Kaze no Tani no Naushika (Nausicaä del Valle del Viento), que marcó el inicio de una etapa creativa que derivaría en la creación del estudio con el apoyo de Suzuki.
A lo largo de su trayectoria, el estudio ha desarrollado un estilo reconocible basado en la animación artesanal, el dibujo hecho a mano y una narrativa centrada en la sensibilidad, la imaginación y la relación con la naturaleza. Sus obras han abordado temas como el ecologismo, la empatía, la infancia y la elcomplejidad de las relaciones humanas, con especial atención a personajes femeninos de gran profundidad narrativa.
Entre sus títulos más destacados figuran El castillo en el cielo (1986), Mi vecino Totoro (1988), Nicky, la aprendiz de bruja (1989) y Porco Rosso (1992). El reconocimiento internacional llegó con La princesa Mononoke (1997), mientras que El viaje de Chihiro (2001) supuso un punto de inflexión al convertirse en la película de animación japonesa más premiada de la historia, con galardones como el Oso de Oro en Berlín y el Óscar a la mejor película de animación.
En etapas posteriores, el estudio ha continuado ampliando su filmografía con títulos como El castillo ambulante (2004), Ponyo en el acantilado (2008), Arrietty y el mundo de los diminutos (2010), El viento se levanta (2013), El recuerdo de Marnie (2014), Earwig y la bruja (2020) y El chico y la garza (2023), esta última con la que Miyazaki regresó a la dirección y por la que el estudio obtuvo su segundo Óscar.