Termina el año y toca mirar atrás y hacer recuento. Buscar en lo positivo, que siempre es más nutritivo, aunque a veces no resulte tan sencillo como hacer sangre hurgando en la herida de todo lo que está pasando. Por Lolo Ortega

Como no sabemos qué nos deparará el 26, con la ultraderecha ganando terreno, Trump a careta y calzón quitado demostrándonos que toda nuestra realidad depende de un hilo dental, la inteligencia artificial sometiéndonos sin inteligencia y con artificios, Rusia, China, Groenlandia, Israel, Eurovisión, la NBA europea y Glock poniéndonos bikinis (la prenda, no el sándwich), casi mejor hacer balance de lo visto, por si no nos vemos en otra. Así, cortito y al pie.
1. ROMERÍA: Sólo por esta película ya merece la pena toda la cosecha del 25. Carla Simón vuelve a sus orígenes tras la más contemplativa Alcarrás y nos lega la pieza perfecta para completar el díptico doloroso (y luminoso) de su pasado. Romería es lírica del dolor y épica de lo cotidiano, una obra cumbre de una directora que promete ser histórica.
2. LOS DOMINGOS: Parece que se confirma lo que ya apuntábamos en estas páginas el año pasado: Alauda Ruiz de Azúa tiene un don diferencial para hacer tranquilamente emotivas las aguas procelosas del drama más desaforado. Con Los domingos parece que cada vez más gente es consciente que su timing, su forma de decir y su forma de mirar nos coloca espejos frente a nosotros que observamos de perfil.
3. SIRÂT: La película española del año, la más internacional y la más desoladora. Un viaje de ida, un ejercicio de hipnosis, un safari interior, que se convierte en una experiencia abrumadora que, como algunos tipos de droga, a cada uno le pega de una manera. Hay quien se queda pillado y a los que le parece que le han engañado, que la cosa no sube, que no era pura. Laxe polariza y eso, para el cine, siempre es bueno.
4. LUGER: Y de una que conoce todo el mundo al sleeper del año. Magnífico ejercicio de thriller patrio con un ojo en Guy Ritchie y otro en Tarantino, pero el corazón en una España de polígonos y menús del día, violencia contenida y consumada. Espléndida en ritmo, guion e interpretaciones, hay que seguirle el camino a Bruno Martin y como siempre a David Sainz, que todo lo que toca (por muy poco dinero que haya), lo hace brillar.

5. THRILLERS CON DENOMINACIÓN DE ORIGEN: Y enganchando con Luger, destacar muchos momentos del regreso de Díaz Yanes con Un fantasma en la batalla, demasiado parecida a La infiltrada en muchas cosas pero muy diferente en muchas otras, el divertimento fallido al final pero entretenido casi todo el tiempo de Parecido a un asesinato, la crudeza intermitente de Hamburgo o la pequeñez asfixiante de El talento.
6. CELIA RICO. Celia Rico siempre es casa y en su tercera película (La buena letra) vuelve a confirmar su pulso y su compromiso con las historias que cuenta. Aquí adaptando a Rafael Chirbes y yendo por primera vez a otra época, pero manteniendo toda galería de recursos y detalles que hace a su cine enorme aunque parezca pequeño. Imprescindible por su contudencia y por su delicadeza.
7. LA DELICADEZA: Y hablando de delicadeza también quiero destacar dos dramas también dirigidos por mujeres y con voces meridianas y personales: la adaptación de Eva Libertad de su propio corto en Sorda, un drama honesto y pausado sobre la maternidad y la discapacidad, y la confirmación de que Belén Funes posee una mirada apasionante y única con Los Tortuga, un fresco rural y absorbente alejado de cualquier folklore acomodaticio.

8. UNA QUINTA PORTUGUESA: Otra película pequeña que recuerda en su argumento a la estupenda Yo de Rafa Cortés pero cuyo desarrollo transita por otro: el de una película pequeña y humanista pero con unas interpretaciones enormes.
9. MASPALOMAS: Los Moriarti (seudónimo arthurconandoyliano de Arregi, Goenaga y Garaño, aunque este último no aparece acreditado) siguen desarrollando una obra sin rendirle cuentas a nada ni a nadie. Maspalomas sigue la estela de Loreak y Marco pero sumando la esperanza explícita de un futuro deseado y mejor.
10. ALBERTO RODRÍGUEZ: El sevillano hizo doblete con una serie tal vez tibia (sobre un magnífico libro tibio) como Anatomía de un instante pero que, al mismo tiempo, de pulso nada tibio narrativo, y con Los Tigres, un thriller marino y complejo que, en mi opinión, no ha suscitado el interés que su propuesta lleva implícita.
11. LA LIBERTAD DE AMENABAR: Amenábar sigue su carrera de fondo hacia la pérdida de su prestigio, pero lo hace con una película valiente (mucho más que la exitosa Mientras dure la guerra), genuina y especial. El cautivo es una obra imperfecta pero rezuma la esencia de un director genuino y especial aunque esté en horas bajas.

12. LAS PELICULAS RARAS: Aparece el nombre de Ion de Sosa en dos películas extremas, inclasificables, vivas. Como director en Balearic, un cocktail ebrio de sí mismo pero con muchas capas y matices, y como director de fotografía en el debut de Irati Gorostidi, Aro berria, donde la lucha obrera y las sectas se dan la mano en una historia real.
13. LA COMEDIA: A la espera de la ración anual de Machos Alfa en Netflix, la comedia española ha tenido un año entre desangelado y decepcionante. Producciones hechas para triunfar en taquilla y con elementos que aseguran el éxito (Un lío de millones, El casoplón o Sin cobertura) no han cubierto las expectativas debido a su falta de compromiso con el humor más libre. Destaca, por otro lado, gran parte de Los aitas, nueva unión entre Borja Cobeaga y Diego San José, y La cena de Manolo Gómez Pereira, basada en un texto humilde de Alonso de Santos pero salvada por los actores y por cierto compromiso con su propia esencia.
14. LOS DEBUTS MÁS COMENTADOS: Además de los ya comentados de Sorda o Balearic, podemos rescatar y reivindicar a Gerard Oms y su madura Muy lejos o la enigmática y naturalista Estrany Riu de Jaume Claret Muxart. Ambos nominados al Goya a mejor dirección novel.

15. LOS DEBUTS MENOS COMENTADOS: Aprovecho también este artículo para reivindicar óperas primas que tal vez no han trascendido tanto pero que, por unos u otros motivos, destacan por su capacidad de sugerencia y por su pasión por la narrativa. En este apartado me gustaría destacar la dardenniana Ruido de Ingride Santos, el drama sutil y profundo Tras el verano de Yolanda Centeno o el ejercicio aterrador de Sin él de Emilio Martínez-Borso.
16. CIUDAD SIN SUEÑO: Y, sobre todos ellos, Ciudad sin sueño, la puesta de largo de Guillermo Galoe volviendo al universo chabolista y flamenco que le diera el Goya a mejor cortometraje de ficción con Aunque es de noche, bordeando nuevamente un potente alegato con un ojo en lo reivindicativo y otro en lo documental.
17. DOCUMENTALES: Del extremo más ensimismado de Albert Serra con Tardes de soledad o del compromiso real en el fondo pero de manera trillada en la forma de Todos somos Gaza de Hernán Zin, nos podemos encontrar pequeñas joyas reivindicables y reivindicativas. En especial ejercicios cinéfilos y cinéfagos como Constelación Portabella de Claudio Zulian, Eloy de la Iglesia. Adicto al cine de Gaizka Urresti y El último arrebato de Marta Medina y el productor Enrique López Lavigne.

18. MADRID EXT: Pero si uno destaca sobre todos es ese canto de amor a lo maravilloso y mundano de una ciudad tan maravillosa y mundana como Madrid. Madrid. Ext es el paseo visual y sonoro que Cavestany y Guille Galván de Vetusta Morla se pegan por un Madrid que, entre su pasado y su presente, vislumbra un futuro más incierto y más impersonal.
19. LAS SERIES: No ha sido un año tan espectacular como el anterior, pero tenemos donde rascar: en la tristeza divertida y sarcástica de Yakarta, en la imperfección desatada pero vibrante de Innato, la demasiado corta pero genial segunda temporada de Poquita fe, en la mala leche coetánea y clarificadora de Entrepeneurs o en la ya comentada Anatomía de un instante.
20. CONCLUSIÓN: El cine español no está pasando por una crisis. La está pasando el mundo, así en general. Por lo tanto, siempre es grato asirnos a lo que conocemos o a lo que deberíamos conocer, a lo que nos rodea y de lo que formamos parte, y el 2025 nos ha dado motivos (yo he puesto 20 para no aburrir, pero podrían ser más) para acudir a las salas o para sentarnos en el sofá. A la espera de que caiga el meteorito o lo que tenga que caer.