Crítica ‘Spider-Man: Brand New Day’: Adiós, Iron Boy

agosto 13, 2026
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Dentro de la situación un tanto crítica de Marvel Studios, a la que le fallan todas sus nuevas IPs, Spider-Man: Brand New Day ha supuesto una bocanada de aire fresco, por más que sea una coproducción, como todo el universo arácnido, con Columbia Pictures. Por Tonio L. Alarcón

Spider-Man: Brand New Day © Sony Pictures/Marvel Entertainment

De la misma manera que Capitán América: Civil War (2016) establecía una relación de maestro/discípulo entre Tony Stark y Peter Parker, también se ha producido un trasvase del peso estelar específico que Robert Downey Jr. ejerció sobre las tres primeras fases del Marvel Cinematic Universe y la importancia que ha adquirido Tom Holland tras demostrar, con el taquillazo de Spider-Man: No Way Home (2022), que es de los pocos activos comerciales que le quedan a la compañía. Desde esa perspectiva hay que entender que Spider-Man: Brand New Day (2026) no esté tan encajada como la anterior trilogía en el universo marvelita, al fin y al cabo de capa caída a nivel popular. Se ha concebido, en cambio, más como una especie de vehículo estelar para un Holland que ha tenido mucha más capacidad de decisión, hasta el punto de incorporar a un guionista de prestigio como Justin Kuritzkes (colaborador habitual de Luca Guadagnino) para que realizara escrituras, junto al director Destin Daniel Cretton, sobre el libreto original que aportaron Chris McKenna y Erik Sommers.

Eso provoca que sea, también, el primer largometraje de la era Holland en el que Peter no vive, simplemente, a la sombra de Stark, sino que se convierte en una figura más próxima al original creado por Steve Ditko y (menos) Stan Lee. En todo caso, aunque Brand New Day haya asimilado el título de la infausta línea argumental de los cómics posterior al Mefistazo concebido por Joe Quesada, a grandes rasgos se trata de una revisión, por supuesto mucho menos afortunada, de los temas principales de la, ésa sí, estupenda Spider-Man 2 (2004). Es decir, la presión personal que siente su protagonista por la responsabilidad respecto a sus poderes, y cómo afecta tanto a sus relaciones más próximas como a su propia estabilidad psicológica. Claro que, si la película de Raimi lo hacía adaptando un arco clásico, ¡Spider-Man nunca más!, aquí McKenna y Sommers toman elementos de una historia mucho menos querida por los fans, El otro: Evoluciona y muere (restándole, de hecho, toda la relevancia dramática a la mutación del personaje).

Spider-Man: Brand New Day © Sony Pictures/Marvel Entertainment

Lo que, en sí mismo, no sonaría mal si no fuera porque el resultado es tan caótico y tan descompensado como cualquiera de las producciones recientes de Marvel Studios. Tras un arranque estupendo, el mejor de las cuatro películas protagonizadas por Holland, Brand New Day se convierte en una especie de montaña rusa cinematográfica, que parece querer funcionar por mera acumulación, pese a que, junto a los pocos momentos relativamente afortunados (las interacciones de Holland y Jon Bernthal, la pelea contra un Hulk descontrolado (Mark Ruffalo)…), hay otros que rozan el ridículo. Y es que, como tantas películas contemporáneas, hay una saturación de diálogos y de (sobre)explicaciones que le dan la espalda de forma flagrante a la naturaleza puramente cinética de su personaje principal. Sin ir más lejos, resulta risible que Peter/Spider-Man entre andando (sic) al Departamento de Control de Daños en lugar de, sencillamente, como haría en los cómics, asomarse a la ventana de su director, Bill Metzger (Tramell Tillman).

Lo que no deja de ser paradójico, teniendo en cuenta que Cretton se esfuerza en aproximarse, por primera vez en la franquicia cinematográfica, al medio que más y mejor ha reflejado la movilidad del superhéroe: los videojuegos. Desde que Insomniac Games lanzara Marvel’s Spider-Man (2018) para PlayStation 4, su forma de reflejar a nivel físico el uso de los poderes del personaje, así como su forma de utilizar sus lanzatelarañas para moverse entre los rascacielos de Nueva York, se han convertido en el trasvase audiovisual definitivo de esa cinética que antes mencionaba, y que dio un paso más allá con Marvel’s Spider-Man 2 (2023) para PlayStation 5. Una influencia que en la película que nos ocupa se deja ver, sobre todo, en los desplazamientos por la ciudad del héroe arácnido, reproducidos con efectos digitales. No obstante, hay soluciones visuales tan interesantes como lo que han bautizado como Cyclops Cam, un rig en forma de casco equipado con una Sony CineAlta Venice 2 con sistema de extensión Rialto Mini, que les permitió captar planos subjetivos que adquieren protagonismo en secuencias como la batalla final contra los miembros de La Mano.

Spider-Man: Brand New Day © Sony Pictures/Marvel Entertainment

Para ello, Cretton ha vuelto a contar con su director de fotografía de confianza, Brett Pawlak, después de su colaboración con Bill Pope en Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos (2021). Ambos habían vuelto a coincidir en la serie Wonder Man (2026), donde emplearon cámaras como la Alexa 35 o la Alexa LF. Para Brand New Day, Pawlak quería conservar ese mismo estilo hiperrealista, que comparaba con su trabajo en Las vidas de Grace (2013), pero empleando una Alexa 265 para abrir la posibilidad de estrenar también en salas IMAX. Como su intención era rodar en anamórfico, y le interesaba el look visual de las lentes Primo de Panavision, la compañía les ofreció una modificación de las Panaspeed que ha acabado derivando en un producto específico para cámaras de 65 mm, las Primo 65.