'Nagi Notes'

#Cannes2026 Crónica 1: ‘La vie d’une femme’, ‘Nagi Notes’ y ‘Ceniza en la boca’

mayo 16, 2026
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Tres relatos de emancipación femenina para abrir esta tanda de crónicas desde la 79.ª edición del Festival de Cannes: La vie d’une femme de Charline Bourgeois-Tacquet (Competición), Nagi Notes de Kôji Fukada (Competición) y Ceniza en la boca de Diego Luna (Special Screenings). Por Belit Lago

‘Nagi Notes’

Visitar por segundo año consecutivo el que para muchos es el mejor festival de cine del mundo resulta, si cabe, aún más emocionante que la primera vez. Ahora sabes perfectamente lo que va a ocurrir: durante una semana vivirás entre salas de cine y colas interminables. Comerás mal, dormirás peor y sufrirás por no llegar a la siguiente proyección, por no cancelar a tiempo las películas que se te solapan o por no haber conseguido aquella entrada que llevas días esperando a que se libere.

Lo mejor es asumir desde el principio que no vas a llegar a todo, y que aquello que se te quede en el tintero, seguramente puedas recuperarlo a lo largo del año. Pero qué ilusión asistir al estreno mundial de películas que llevamos meses, incluso años, esperando, y compartir con el resto del público esa sensación de expectativa colectiva, esos nervios que se apoderan de tu estómago justo antes de una primera cita. ¿Te gustará? ¿Se te hará larga? Todo está por ver.

En esta primera crónica quería destacar tres películas proyectadas durante el segundo día de festival: tres historias protagonizadas por mujeres que, desde contextos y realidades distintas, luchan por alzar la voz y decir, alto y claro, qué es lo que quieren.

‘La vie d’une femme’

La ganadora de dos premios César Léa Drucker, cuya voz aparece también en el film de animación Blaise (Jean-Paul Guigue y Dimitri Planchon, 2026) —dentro de la programación de la sección paralela ACID—, protagoniza el segundo largometraje de la cineasta francesa Charline Bourgeois-Tacquet, La vie d’une femme. A través de una estructura capitular y siguiendo una narrativa cronológica, acompañamos a Gabrielle, una cirujana especializada en reconstrucciones faciales cuya fachada de mujer irrompible comienza a resquebrajarse a medida que nos acercamos a ella de forma más íntima.

Comprometida a partes iguales con su profesión y su familia, su vida avanza a un ritmo frenético —entre llamadas, citas, congresos y operaciones—, pero siempre bajo un orden meticuloso, calculado y frío, la única forma que conoce de habitar el mundo. Nada se le escapa de las manos; todo parece bajo control. Hasta que conoce a Frida, una escritora que aparece con la intención de inmiscuirse en su día a día con el objetivo de construir un personaje para su próxima novela.

La relación entre ambas sorprenderá a Gabrielle, destensando poco a poco su rigidez emocional y empujándola a abrazar la vulnerabilidad que implica abandonar esa férrea posición de poder que es su zona de confort, aunque solo sea por un instante.

Kôji Fukada, ganador del Premio Especial del Jurado de Un Certain Regard por Harmonium (2016), debuta en la Competición Oficial con su última propuesta, Nagi Notes. El director de Love Life (2022) nos traslada al Japón rural, donde dos excuñadas se reencuentran con la excusa del arte: Yoriko es escultora y le pide a Yuri, la exmujer de su hermano, que pose para ella.

‘Nagi Notes’

En una especie de versión asiática de Retrato de una mujer en llamas, en la que Yoriko nunca logra terminar la obra —quién sabe si por autoexigencia o por una fascinación secreta hacia su amiga—, Fukada entrelaza una segunda historia queer paralela: la de dos adolescentes que, al contrario que Yuri, desean huir del pueblo en busca de libertad.

Nagi Notes teje una delicada red de vínculos mientras reflexiona sobre el paso del tiempo —siempre presente en las hojas arrancadas de los calendarios que aparecen a lo largo del metraje— y sobre el contraste entre Tokio, ausente pero constantemente evocado a través de Yuri, arquitecta afincada en la capital de Tokio, y Nagi, donde parece que el tiempo nunca avanza.

Sin embargo, los protagonistas están en constante movimiento y en el lugar nunca dejan de suceder cosas: incendios, vacas que aparecen en medio de la carretera u hombres que se enamoran a primera vista de un retrato a carboncillo.

En su quinta incursión en la ficción en solitario, Diego Luna firma un drama social que quizá remita a historias ya vistas, pero cuya sensibilidad a la hora de aproximarse a sus personajes consigue convertirla, por el momento, en una de esas películas destinadas a permanecer en nuestra memoria una vez acabado el festival.

‘Ceniza en la boca’

Ceniza en la boca sigue a una joven mexicana que viaja a España junto a su hermano en busca de su madre, que emigró años atrás, y de un futuro mejor. Un futuro que nunca llega; que se lucha y se persigue, pero que se resiste con cada vez más fuerza. Una mochila demasiado pesada. Un origen imposible de superar.

Con un reparto femenino repleto de rostros conocidos —Adriana Paz (Emilia Pérez), Irene Escolar (Las chicas están bien), Laura Gómez (Upon Entry) y Anna Alarcón (Mamífera)—, quien sostiene el peso emocional y narrativo de la película es Anna Díaz. Tras debutar hace un par de años con La cocina (Alonso Ruizpalacios, 2024), la actriz se estrena aquí como protagonista absoluta, cargando con deslumbrante sensibilidad una historia devastadora capaz de interpelar de manera transversal a buena parte del público.