Este juego independiente junta las mecánicas de roguelike con las tragaperras, con muchas referencias a Balatro. Por Manuel Sánchez Gómez

El juego es simple. Estás encerrado en una habitación y tienes que jugar a una tragaperras para saldar una deuda. Entre ronda y ronda de tiradas puedes comprar objetos para mejorar tus probabilidades y conseguir más puntos e ir saldando una deuda que va creciendo exponencialmente.
Si usted ha jugado a Balatro o a Dungeons & Degenerate Gamblers, esto le sonará. CloverPit es básicamente el mismo tipo de juego, pero cambiando el póker o el blackjack por las tragaperras.
Hasta ahora, las tragaperras no se habían incursionado demasiado en el mundo de los videojuegos.
Sí que ha habido ejemplos, como los casinos de las cuatro primeras generaciones de Pokémon, en los que se podía ganar fichas para cambiar luego por premios.
Sin embargo, Nintendo tuvo que terminar con la tradición de incluir tragaperras en sus juegos a partir de Pokémon Platino porque el sistema de calificación por edades PEGI determinó que los juegos que las utilizaran serían etiquetados como no aptos para menores de doce años.
LAS CAJAS DE BOTÍN
En los últimos tiempos, el uso de tragaperras ha quedado estigmatizado por casos como el de NBA 2K20, que obligó a 2K a retirar uno de los tráilers de su título por las críticas recibidas en cuanto a la incitación al juego con el uso de este tipo de máquinas para determinar los premios tras las partidas.
La tendencia de la industria en los últimos años ha hecho que todas estas mecánicas de gambling hayan quedado ligadas a técnicas maliciosas hechas para enganchar al jugador y obligarle a gastar más dinero para tratar de conseguir X jugador o X vestimenta.
Las cajas de botín -reguladas hasta cierto punto en Europa y prohibidas completamente en países como Bélgica-, no son más que una forma de apuesta en la que se pone X dinero en juego para tratar de conseguir un premio.
Cuando Balatro salió al mercado, hubo una importante polémica porque PEGI decidió calificarlo como +18, al basarse en las mecánicas del póker. Su creador, LocalThunk rebatió esta decisión alegando que no era posible gastar dinero real en el juego y PEGI dio marcha atrás y lo dejó en +12, misma calificación que recibe CloverPit.
¿INCITA A LA LUDOPATÍA?
Es curiosa, sin embargo, la fina línea que puede existir entre estos juegos y la incitación a la ludopatía.
En el ‘streaming’ de un conocido creador de videojuegos, se dio la siguiente situación. Jugando a CloverPit, este creador dijo no entender el porqué una tragaperras puede ser algo atractivo para la gente, para apenas unos segundos después emocionarse cuando varios diamantes se alinearon en su pantalla, lo que le reportó un buen premio virtual.
Mientras que mucha gente será capaz de jugar a CloverPit y verlo únicamente como un juego, puede existir un pequeño porcentaje de personas que sí se vean atraídos al juego real.
¿Es esto responsabilidad de la desarrolladora? ¿Es suficiente el PEGI para proteger a aquellas personas que puedan tener tendencia a las adicciones?
Es un debate interesante porque si bien Balatro parecía alejarse lo suficiente del póker en sí, cogiendo únicamente la apariencia de sus cartas y la jerarquía de las manos, CloverPit sí basa su mecánica completamente en el azar de lo que determine la tragaperras.
¿Es aceptable o no?
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