Con 8 nominaciones a los Goya, La Cena ha conectado con crítica y público — más de 600.000 espectadores en salas así lo demuestran— con su propuesta de comedia ácida “con empaque visual y de producción importante”. Charlamos con Cristóbal García, productor desde La Terraza Films (que produce junto a Ikiru Films, Turanga Films, Sideral Cinema y Halley Production), para conocer los pormenores de un proceso de financiación con múltiples socios que terminó superando los 5 millones de euros de presupuesto, y los principales retos de una producción desarrollada a caballo entre Valencia, Madrid y Canarias. Por Miguel Varela

Rubik: ¿Cómo surgió la idea de adaptar la obra teatral de José Luis Alonso de Santos a la gran pantalla?
Cristóbal García: La primera reunión que tuvimos Manolo (Manuel Gómez Pereira) y yo fue a mediados de 2020. En realidad, le llamé para proponerle otra película, pero ese guion que estaba sobre la mesa vimos que no nos llevaba a lo que queríamos hacer. Yo no lo conocía de nada antes y tras la reunión vimos que nos estábamos entendiendo bien y pensamos, ¿por qué no buscamos otra cosa para hacer juntos? Entonces él me hace un pitch de la obra de teatro La Cena, que luego básicamente se trasladó al tráiler de la película. Hemos mantenido toda la esencia desde aquel pitch en todas las reuniones sobre el proyecto, hasta el final. Porque me acuerdo que fue como… “Sí. Esto sí”. Era muy divertido, muy actual, aunque tenía el inconveniente a priori de la Guerra Civil, que puede ser problemático para levantar una financiación.
Rubik: ¿Cómo se produce una comedia con ese contexto de fondo?
C. G.: Desde el principio pensamos: el guion está muy, muy bien, pero ahora hay que superar ciertos escollos. La temática de la Guerra Civil puede generar dudas, más con el tono que queríamos utilizar. Aunque si lo piensas bien, la mayoría de películas que tienen este contexto, luego han funcionado bien a nivel de público. Pero teníamos dudas.
Entonces pensamos: vamos a buscar un casting súper potente, que funcione como gancho para la financiación. En ese sentido, fue decisiva la entrada de Mario Casas, la primera confirmación. Su reacción nos animó muchísimo porque entendía la película perfectamente, estaba en sintonía de lo que queríamos hacer y le encantaba el guion.
Y ahí, cuando teníamos a un actor de primera línea, dijimos: ‘vamos adelante con esta potencia para levantar una película grande’. No queríamos hacer una comedia de interiores más de sainete, buscábamos darle un empaque visualmente y de producción importante. Y empezamos a armar la película con socios potentes.

Rubik: ¿Cómo fue el proceso de financiación y de sumar socios? Un presupuesto de 5 millones está bastante por encima de la media española, más aún en el género que os movíais
C. G.: Lo bonito de enfrentarte a la producción de un proyecto, en el momento de la gestación, es que ninguno es igual que el anterior. La gente se piensa que te llega un guion y haces el camino de siempre para financiarlo, y para nada. En este caso, nosotros empezamos con Movistar Plus+, con los que veníamos trabajando, y fue el primer espaldarazo fuerte al proyecto. Luego el de Televisión Española. Esos apoyos han sido los más grandes a nivel de producción.
Y me parece importante que las comedias tengan una parte internacional. Venimos coproduciendo en todas las películas con una productora de fuera.
Tenemos buena relación con Halley (Francia) y desde el principio planteamos una coproducción con ellos.
Recuerdo también la llamada a Turanga. Lina Badenes es amiga y la admiro y su visión hizo más grande la película. Fue cuando pensamos: si la llevamos a Valencia podríamos tener una producción más potente.
Rubik: Pero los planes cambiaron y al final el rodaje se movió a otras localizaciones. ¿Qué pasó?
C. G.: La Dana. Íbamos a rodar la película entera en Valencia y con la Dana todo se paralizó a ocho o nueve semanas del inicio del rodaje. Nos tuvimos que llevar la película en parte a Canarias. Fue un reto y un aprendizaje para mí y el resto del equipo, tener que dar un volantazo tan grande… con un margen tan pequeño. Hicimos esto precisamente para no tener que suprimir cosas, localizaciones y efectos que teníamos pensados, porque si haces eso la película al final va perdiendo su esencia con cada decisión.
Mantuvimos parte de Valencia que considerábamos fundamental, pero nos llevamos gran parte del rodaje a Canarias, también por el tema fiscal que necesitábamos.
En ese impasse también entró Sideral, que ha ayudado muchísimo. Tanto Turanga como Sideral han ayudado a mantener estándares de calidad o presupuestarios que necesitábamos.
Rubik: También contasteis con apoyos institucionales como ICAA, Institut Valencià de Cultura y Ayuntamiento de Madrid para completar la financiación.
C. G.: Sí. Pero los apoyos públicos siempre llegan después de los privados, en contra de lo que piensa mucha gente. Lo primero son los apoyos privados y, sin ellos, no puedes acceder a los públicos. La película, una vez que tiene un apoyo importante de Movistar, un apoyo importante de Televisión Española y un apoyo importante de un distribuidor… todo se ordena y es cuando llegan esos que comentas.
Quiero destacar que A Contracorriente ha apostado por la película desde el principio, de manera fuerte, con una campaña de publicidad garantizada, de P&A, que no es lo habitual ahora mismo en el cine. Cuesta mucho que un distribuidor arriesgue un dinero tan importante y se lo quiero agradecer. Apoyos como esos hacen que después las instituciones públicas se hagan eco y apoyen.

Rubik: En pantalla se nota un trabajo enorme de recreación. ¿Cómo lo planteasteis desde producción para lograr esa sensación de ‘verdad’?
C. G.: Por supuesto hubo una parte artesanal muy importante: arte físico, vestuario de época, maquillaje, recreación en los escenarios. Y luego otra de efectos visuales, porque si queríamos ir a la calle a rodar o recrear cosas del propio Hotel Palace, necesitábamos esa parte digital.
Para elegir las localizaciones, primó la selección de aquellos donde podíamos conseguir el permiso para rodar. Estaba previsto filmar en Valencia casi la totalidad de la película y y también en Madrid, porque hay cosas que suceden en la ciudad y teníamos que rodarlas ahí.
En Valencia conseguimos el Palacio de Correos, que tiene una cúpula que nos encajaba para rodar la parte del banquete. Esa cúpula la rodamos de verdad y luego incrustamos por digital la cúpula de verdad del Palace.
Hay un ‘mandamiento’ en producción que dice que si tienes un rodaje de 7 o 8 semanas, puedes realizar un desplazamiento como máximo del equipo. De una ciudad a otra. Debido a la situación con la Dana, tuvimos que hacer un desplazamiento extra, que implicó un desafío importante. Además, hubo que hacer mucha construcción. Toda la cocina, la lavandería, la cárcel donde les van a fusilar… eso es Canarias. El trabajo de construcción y ambientación fue muy exigente.
Y el vestuario también: tres cambios de cada personaje. Elena, la jefa de vestuario, decía que está muy bien alquilar cosas, pero había que darle un toque propio para conseguir esa inmersión de la que hablamos. Ese equilibrio entre diseño y realidad, con un punto de fantasía, fue bonito y muy difícil.
Rubik: Mencionas un trabajo de postproducción con la cúpula, pero en el metraje final se aprecia un trabajo de VFX importante en varios puntos, ¿Cómo fue el cierre en montaje y postproducción?
C. G.: El trabajo con Vanessa Marimbert, la montadora, y con Manolo fue bastante fino. Con un guion así… no puedes salirte de una cosa sin que la otra se descalabre. Era cuestión de afinar y escoger las mejores tomas, pero partiendo de una base muy clara.
Los efectos visuales estaban también muy planificados y medidos desde el rodaje. Me acuerdo de una anécdota: estábamos rodando el final de la película y había un momento en el que, si tirabas el plano un poquito hacia la izquierda, tenías que borrar entre las ramas de los árboles. Y era como: ‘si te vas un pelín hacia la derecha igual nos ahorras un trabajo enorme’. Y fuimos aplicando esas decisiones que permitían optimizar para cumplir los plazos que necesitábamos para llegar a salas en octubre.

Rubik: La película funcionó de maravilla en esa ventana, con cerca de 4 millones de euros de recaudación. ¿Qué factor crees que ha sido determinante para conectar con el público?
C. G.: Además de lo que te comentaba de A Contracorriente, también destacar a Film Factory. Ambos nos apoyaron desde que arrancamos y han sido fundamentales en el éxito de la película entre el público, pero también en Festivales. Algunos en Estados Unidos, Australia, Francia… no es habitual que una película de comedia viaje tanto internacionalmente.
En España ha habido un boca-oreja muy fuerte. Incluso en el rodaje ya veíamos que había algo. Cuando vimos el primer corte nos encantó, confirmó nuestras sensaciones. Hay que empezar por ahí: por creer tú la película que estás haciendo, y luego intentar que se la crean los demás.
Creímos en la película que teníamos entre manos y apostamos por ir más fuerte de lo que teníamos pensado inicialmente porque las críticas estaban siendo muy buenas.
La Cena demuestra que una comedia puede tener puntos de incomodidad, crítica e ironía y conectar con el público. La gente ha ido al cine a disfrutar el viaje, a reírse, divertirse… y también ayudan las similitudes con situaciones que se están dando en el mundo. Un dictador que quiere hacer una cena en el mejor sitio de España porque ha ganado la guerra… me puede sonar a cosas que están pasando.
Rubik:¿Ha sido para vosotros una sorpresa la nominación a Mejor Película en los Goya? ¿Cómo afrontáis los premios?
C. G.: La noticia la hemos recibido con muchísimo entusiasmo y mucha ilusión. Sí que es cierto que dentro, en tu interior, dices: la película ha gustado mucho. Ya no solo al público, que también, pero la crítica también había apoyado y sentíamos bastante cariño de los compañeros y compañeras.
Ahora toca vivirlo con agradecimiento, porque no es lo normal que te pase esto. Es para celebrarlo, agradecerlo y pensar en el trabajo hecho. Siempre tienes la ilusión de ganar. Hay categorías que ves como más posibles. Las actorales me encantarían todas y creo que tienen opciones. Pero las técnicas también. Estar ahí entre las cinco es un lujo. Todo lo que venga después, bienvenido. Y si no, lo celebraremos igual.