'Expediente Warren: El último rito' (Warner Bros.)

Crítica ‘Expediente Warren: El último rito’: ¿El último… adiós?

septiembre 12, 2025
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La última entrega (por el momento) de la saga Warren logra recaudar una cantidad descomunal en su primer fin de semana: 194 millones de dólares que desbancan al que había sido el estreno de terror más taquillero de la historia hasta la fecha: It (2017). Por Belit Lago

‘Expediente Warren: El último rito’ (Warner Bros.)

La power couple de lo sobrenatural mueve masas, y es que Lorraine y Ed Warren, o dicho de otro modo, Vera Farmiga y Patrick Wilson —la pareja artística más querida dentro del género de las últimas décadas— ha conseguido llenar las salas de cine para celebrar su gran despedida de un universo que empezaba en 2013 con Expediente Warren: The Conjuring, un punto de partida que nunca ha llegado a superarse.

Y de esto, el único culpable es James Wan, que aunque ha colaborado como productor ejecutivo en todas sus secuelas y spin-off, la ausencia de su mirada como director después de la segunda parte, Expediente Warren: El caso Enfield (2016), resulta demasiado evidente.

Tras una tercera entrega irregular y olvidada por la mayoría de espectadores, Expediente Warren: El último rito llega para solventar el golpe, y es que tras el liderazgo en taquilla de Weapons (Zach Cregger) durante la mayor parte del verano, los Warren cogen el relevo con unos números excepcionales, seduciendo a los espectadores con la amenaza (parece ser definitiva) de su marcha.

‘Expediente Warren: El último rito’ (Warner Bros.)

Pero esto no significa el fin de todos sus subproductos: hace pocos días, Variety anunciaba que HBO Max está trabajando en una serie con Nancy Won (Jessica Jones) como showrunner y la dupla Peter Cameron y Cameron Squires (Bruja Escarlata y Visión, Agatha, ¿quién si no?) como guionistas. La pregunta es: ¿Cuánto habrá qué esperar?

¿Y quién está detrás de la dirección de este “último rito”? El estadounidense Michael Chaves, quien ha dedicado la mayor parte de su carrera a contribuir en la saga iniciada por Wan: en 2019 empezaba con La llorona (la peor puntuada en FilmAffinity con un 4,2), siguió con Expediente Warren: Obligado por el demonio en 2021, y, antes de esta entrega, también dirigió la secuela de La monja, estrenada en 2023. Si esta fuera su última conexión con el universo The Conjuring, sería todo un triunfo por su parte —cuanto menos, económico—.

Si en el tercer capítulo la familia protagonista ya ganaba cierta importancia respecto a los dos anteriores, en el cuarto ocupa casi la totalidad de la narrativa. Todo gira en torno a la relación entre Lorraine y Ed, con la hija de ambos —ahora en su plena juventud— como núcleo central.

Tras un interesante prólogo que nos muestra un incidente durante el embarazo de la médium en 1964 (qué pena no haber podido contar con Taissa Farmiga para sustituir a su hermana mayor en este flashback), en seguida saltamos a 1986, 22 años más tarde —la edad actual de Judy Warren—, quien, a pesar de los esfuerzos de sus padres por mantenerla lo más alejada posible de su vida “profesional”, parece haber heredado los poderes de su madre.

En una especie de montaje paralelo que se sostiene durante buena parte de la cinta, por un lado conocemos la nueva realidad del matrimonio, por fin lejos de los fenómenos paranormales y viviendo una vida aparentemente tranquila junto a su hija, mientras que, por otro, asistimos a la invasión demoníaca de la casa de los Smurl a través de un espejo antiguo, un tétrico objeto que la abuela le regala a una de las nietas por su confirmación.

Pese a la resistencia inicial de los Warren, secundada por la preocupación de Lorraine ante la frágil salud de Ed (recordemos la relevancia de sus problemas cardíacos en la entrega anterior), es evidente que en un punto del argumento ambas familias cruzan sus caminos y surge, podríamos decir, la magia (más negra que nunca).

‘Expediente Warren: El último rito’ (Warner Bros.)

Provista de cameos varios de películas anteriores y con una ingente cantidad de jumpscares que acaban por neutralizar su efecto, Expediente Warren: El último rito no solo no abandona sus temáticas principales, sino que decide profundizar todavía más en ellas.

Es evidente la relevancia del tópico de la maternidad —tan habitual en el cine de género de los últimos tiempos y presente, de forma más o menos evidente, en todas las cintas del universo que nos ocupa—; aunque en este caso, el foco apunta hacia la imposibilidad de deshacerse de la esencia que se hereda entre generaciones, es decir: de la propia naturaleza.

Pertenecer a la estirpe de los Warren no es lo mejor que podía ocurrirle a Judy, desde luego, pero de nada sirve obstinarse en una lucha por rechazar una identidad que te define. Aceptarse a una misma, con sus habilidades y limitaciones, es el aprendizaje de esta protagonista, interpretada de forma generosa por la británica Mia Tomlinson, a quien esperamos ver más a menudo, tanto dentro como fuera del género. De momento, todo el mundo a seguir ocupando las salas para disfrutar del arco de su personaje, sin duda uno de los aciertos del film de Chaves.