'Insidious: Fuera del más allá' (Sony Pictures)

Crítica ‘Insidious: Fuera del más allá’: Exprimiendo lo inexprimible

agosto 22, 2026
por

La franquicia Insidious llega a su sexta entrega, ya sin Leigh Whannell implicado como guionista, pasándole el testigo al director de Ven a jugar, Jacob Chase, para que construya una especie de soft reboot que, sin embargo, ni innova ni sorprende. Por Tonio L. Alarcón

‘Insidious: Fuera del más allá’ (Sony Pictures)

En el momento en que se estrenó Insidious (2010), suponía una continuación directa del estilo que había caracterizado, hasta ese momento, a las colaboraciones de James Wan y Leigh Whannell, más concretamente Saw (2004) y la incomprendida Silencio desde el mal (2007). Es decir, una inmersión gozosa en el cine de género proponiendo la renovación de algún subgénero y sus tropos, siempre marcada por un giro final que impelía al público a reconsiderar todo lo que había visto hasta ese momento.

Wan ya había dado muestras, con Sentencia de muerte (2007), de que quería hacer otras cosas, y cuando se estrenaron de forma consecutiva Expediente Warren: The Conjuring (2013) e Insidious: Capítulo 2 (2013), quedó claro que al director le interesaba mucho más la primera que la segunda.

Ahí se produjo una ruptura amistosa dentro de la colaboración Wan/Whannell. El primero convirtió las desventuras de los Warren en una franquicia llena de spin-offs (los varios episodios de Annabelle y La monja, así como Lobos en la noche (2016), La Llorona (2019) y su próxima secuela) que le han permitido convertirse, como productor, en uno de los grandes motores del cine de terror de los últimos años.

‘Insidious: Fuera del más allá’ (Sony Pictures)

En cuanto a Whannell, convirtió Insidious en su proyecto personal, aprovechándolo para debutar en la dirección con Insidious: Capítulo 3 (2015). Desde entonces, lo ha empleado para darle oportunidad a directores que le llamaban la atención, como Adam Robitel en Insidious: La última llave (2018), el protagonista de las dos primeras entregas, Patrick Wilson, en Insidious: La puerta roja (2023), y ahora Jacob Chase en Insidious: Fuera del más allá (2026).

Si Wan decidió no implicarse tanto en Capítulo 2 fue porque ya intuía que, a nivel expresivo, ya había dicho todo lo que tenía que decir en la película original. Y el tiempo no ha hecho más que darle la razón. Por mucho que se pueda simpatizar con su espíritu exploitation, lo cierto es que la serie Insidious lleva década y media reciclando las mismas fórmulas argumentales (así como inventándose excusas para seguir conservando a Lin Shaye, pese a que su personaje muriera al final del primer filme), además de las ideas visuales introducidas por el director de origen malayo.

La cuestión es que, debido a que se producen mediante el sistema habitual de Blumhouse (es decir, que los implicados trabajan por el sueldo mínimo a cambio de percibir un porcentaje de la taquilla), siguen resultando rentables con recaudaciones por debajo de los 200 millones de dólares. Todo ello, pese a que tanto en La última llave como Fuera del más allá los costes se dispararan hasta aproximarse a los veinte millones de dólares.

Cuando Whannell estuvo más directamente implicado en Insidious como guionista, al menos se apreciaba un cierto esfuerzo, similar al que ejerció sobre las tres primeras entregas de la saga Saw, para que las precuelas de la franquicia, Capítulo 3 e Insidious: La última llave (2018), ofrecieran al menos pequeñas variaciones más o menos estimulantes respecto a la propuesta original.

Sin embargo, en La puerta roja ya se quedó en un segundo plano, esbozando un argumento notablemente derivativo que desarrolló Scott Teems, Y en Fuera del más allá se ha desentendido incluso un poco más a nivel de escritura, pues el guión es obra del propio Chase junto a David Leslie Johnson-McGoldrick (no por casualidad, colaborador a nivel de libreto de tres de las secuelas directas de Expediente Warren: The Conjuring). Lo que pesa sobre un largometraje que, un poco como ocurría con la ópera prima del director, Ven a jugar (2020), se conforma con girar de forma un tanto desganada alrededor de fórmulas preestablecidas, con la esperanza de que funcione algo de lo que arroja contra la pantalla.

La realidad es que Fuera del más allá llega tarde a la hora de proponer un giro a la mitología Insidious inspirado en Pesadilla en Elm Street (1984), pues hace un año, Scott Derrickson y su coguionista Robert Cargill ya habían hecho lo propio, planteando ideas muy similares, en la mucho más estimulante, en su imperfección, Black Phone 2 (2025).

No es difícil ver, detrás del movimiento, cierta intención por parte de Blumhouse de hacer una especie de soft reboot de la franquicia, como hasta cierto punto también hacía Saw IV (2007), renovando casi por completo el reparto e incluyendo tanto un nuevo villano, el risible Cyrus (Sam Spruell), como una posible futura sustituta para Elise, por supuesto más joven, como Clare (Maisie Richardson-Sellers).

‘Insidious: Fuera del más allá’ (Sony Pictures)

Pese a lo poco imaginativa que es la puesta en escena de Chase, que no se atreve a cuestionar el legado visual de Wan, la película tiene un par de momentos afortunados, aunque aislados dentro de la irregularidad del conjunto.

Por un lado, el acecho dentro del fuerte de almohadas, que Sony utilizó de forma casi íntegra a nivel promocional y ha perdido, por lo tanto, todo factor sorpresa; y por el otro, la secuencia en la que la protagonista, Gemma (una sosísima Amelia Eve), se ve obligada a hacerle una limpieza bucal (sic) a Lester (Joseph Lopez). De hecho, las imágenes odontológicas seguramente ofrecen lo más revulsivo de un proyecto demasiado formulaico como para inquietar más allá del susto de gato.