Hay vida más allá de las plataformas y varias maneras de financiar una serie de ficción. Este reportaje es para los creadores y productores que estáis empezando, para que recorráis el camino que más le convenga a vuestro proyecto. Por Marina F. Fuentes

Antes de empezar a dirigirme a los productores, permitidme que me dirija a los creadores en primer lugar. El desarrollo de una serie puede durar meses, pero también años. Y cuando digo años, quiero decir varios años de vuestras vidas en los que tendréis que estar dispuestos a recorrer una carrera de fondo llena de obstáculos.
Por eso, aquí van algunos consejos que os pueden ayudar en el proceso, para que por lo menos, veáis venir las piedras con las que os tropezaréis seguro. Porque nos ha pasado a todos. ¡Pero oye, mejor caer con las manos por delante! Si bien estas primeras recomendaciones van dirigidas a los creadores, también estad atentos como productores, que hay contratos y pagos de por medio de los que os tenéis que encargar.
Para los creadores que estéis empezando, comencemos por un breve dossier. Este siempre ayuda a que conozcan vuestro proyecto y, recordad, también a vosotros como creadores. Puede ser que una serie no sea la que encaje en una productora en ese momento, pero sí vosotros y vuestro estilo a la hora de presentar la serie.

No os volváis locos, el primer dossier para aproximarnos a las productoras tiene que ser lo más conciso posible. Idearlo como una carta de presentación, con imágenes que muestren el tono del proyecto y textos cortos que permitan visualizar vuestro estilo escribiendo. El género de la serie, el target (público al que va dirigida), cuántos capítulos tiene y si la temporada es autoconclusiva o está pensada para hacer más temporadas, dos pinceladas atractivas sobre los personajes protagonistas y una página sobre vosotros. Recordad: menos es más en esta fase tan embrionaria.
También puede ayudaros mucho crear un one page: una sola página que sintetiza los datos del proyecto. Título, sinopsis corta, guionistas, género, número de capítulos… Se trabaja mucho con este documento en los foros como los festivales o mercados, porque ayuda a visualizar rápidamente muchos proyectos.
Por eso, tenéis que conseguir que destaque. No se trata de utilizar fosforitos, se trata de hacerlo único. Si, por ejemplo, tenéis un título o una imagen sugerente, podéis potenciar estos elementos. Si lo que prima es el nombre del talent, porque tenéis a un director con trayectoria que está interesado en el proyecto, darle más peso a esto. O si por ejemplo habláis de algo basado en hechos reales significativos con mucho gancho, que sea esta información la primera que se lea. Se trata siempre de potenciar los elementos que sintáis que pueden ser más atractivos.
Creadores: ¿por qué no vais a extenderos con estos materiales si son para dirigiros a una productora? Porque el 99% de las veces no son remunerados, son considerados cartas de presentación. Cuando una productora quiera hacer un dossier de venta, porque apueste por vuestro proyecto y quiera empezar a financiarlo, tendréis que negociar para firmar un contrato por la escritura de materiales.

El dossier de venta normalmente es un trabajo en conjunto entre los creadores, el equipo de desarrollo y el equipo de marketing de la productora y los diseñadores, que suelen ser empresas externas o autónomos con los que trabajan las productoras. Se suele incluir sinopsis, ficha (con el género, target, números de capítulos, serie o miniserie, autoconclusiva o no y datos relevantes), descripción de personajes (principales y secundarios), referencias visuales, bio de los creadores y bio de la productora.
Para hacer crecer el dossier, dependiendo de los elementos que se quieran potenciar, se pueden incluir notas de los creadores, de los directores y de los productores. También se pueden incluir sinopsis de los capítulos, incluso un tratamiento y un planteamiento de la segunda temporada. Un videopitch que ayude a entender la serie o un videoreel de los directores mostrando sus trayectorias también pueden jugar papeles importantes en los dossiers que se presentan a las ayudas públicas.
Una de las lecciones más importantes para los creadores es que, a no ser que quieras hacerlo de manera personal, no te pongas a escribir un guión como primera acción. Desarrollar una serie exige muchas horas y dedicación. No malgastes tu tiempo para otros si no es de manera remunerada, ya tendrás la oportunidad de empezar la casa por el tejado en otros aspectos de tu vida. Si tienes una idea que crees que puede funcionar, no pienses “sólo es una idea, voy a escribir un piloto para poder moverlo”. Cuídate a ti misma, a ti mismo, cuidando la idea. Sintetízala en un tagline que funcione e intenta reconocer su valor. Crea tu carta de presentación y a vender. Esto nos lleva al siguiente consejo fundamental:
Muy importante antes de empezar a mover tu serie: protege tu proyecto. Regístralo lo antes posible y, por supuesto, antes de empezar a compartirlo. En el registro de la propiedad intelectual trabajan profesionales con los que puedes resolver cualquier tipo de duda, este es su teléfono: 91 720 82 43. Esta es la vía más oficial en España, pero si necesitas proteger tu obra por una oportunidad que te requiera mucha urgencia, puedes hacerlo también a través de Safe Creative. Es una plataforma que te permite hacer un registro online, con validez internacional y que cuenta con la aprobación del Convenio de Berna para la Protección de las Obras Literarias y Artísticas.

Último consejo antes de empezar a vender vuestra serie: lo mejor es que sea una propuesta abierta, que os permita estar preparados para cualquier vuelta que haya que darle. Las productoras, las plataformas, las televisiones, todas van a pediros ajustes para poder financiarlas de la mejor manera posible, pero no siempre os van a conducir a la serie que soñasteis en un principio. Ahí ya tenéis que valorar si estáis dispuestos a modificarla o no. Una vez que se le pierde el miedo, veréis que es lo más divertido del proceso. Os daréis cuenta de que ahí están los creadores más buscados y que el talento reside muchas veces en los guionistas que están dispuestos a reescribir y reescribir, los que saben recibir las notas y trabajar con ellas para que su proyecto se llegue a producir.
Con respecto a la escritura, como productores tenéis que conocer los tipos de contratos que tienen relación con la compra o cesión de los derechos. Los vais a tener que presentar si queréis financiar parte de la serie con ayudas públicas y por supuesto, siempre tendréis que contar con ellos para hablar con las plataformas y televisiones. Contratos por el desarrollo de los materiales o del tratamiento o el contrato de opción por la escritura del guión. Es importante que los productores sean los que luchen porque estos contratos estén siempre sobre la mesa antes de recibir los materiales.
Los productores deben ser aliados de los guionistas, transmitirles y darles seguridad para que ellos puedan centrarse en la obra que están escribiendo y no en si cobrarán por aquello que están escribiendo. La industria española ha cambiado mucho en este sentido gracias a entidades y sindicatos como DAMA o ALMA, pero no dejemos de hablar sobre ello. Además, como es obvio, los productores también deben ser conocedores de los contratos que harán posible la financiación del proyecto como el contrato de coproducción o los contratos con las plataformas como los llamados DSA y PSA.
Hay que estar preparados para pitchear la serie en cualquier momento. Esto es para los creadores, pero también para los productores. Que tienes que pitchear en el espacio de un mercado en el que todo está planificado con un botón preparado para pasar tus diapositivas, fenomenal. Que tienes que pitchear en una cafetería con un grupo de amigos al lado que están hablando a grito pelado porque te ha citado allí un posible coproductor porque ama ese café, pues… ¡a pitchear! Hay un libro que me gusta recomendar. Se llama ‘Cómo hacer un pitch para cine y tv’ de Guillermo García-Ramos y tiene tips que están muy bien.
Como productores, una vez que queréis apostar por un proyecto y comenzar a levantar su financiación tenéis que definir una estrategia. Y para eso tenéis que estudiar qué proyecto tenéis entre manos, conocer al milímetro vuestro proyecto. Y para eso lo mejor es hacerse muchas preguntas: ¿qué valores tiene el proyecto?, ¿a qué público se dirige?, ¿en cuánto tiempo y dónde lo vamos a rodar? o ¿qué tipo de presupuesto necesita este proyecto? Todo esto os va a llevar a resolver la gran pregunta: ¿qué modelo de financiación vais a seguir? Es decir, ¿a quién os vais a dirigir en primer lugar? ¿A una plataforma, a las televisiones públicas, a las privadas, a los fondos europeos? ¿O vamos a empezar por los laboratorios con creadores noveles?

Es muy interesante (creadores y productores), llevar los proyectos a laboratorios y programas especializados en el desarrollo de series. La mayoría de las veces ambas figuras tienen que ir de la mano, para “asegurar” que el proyecto está diseñado desde el principio con la intención de ser producido, aunque normalmente en estas formaciones y acompañamiento de proyectos el actor principal vaya a ser el creador. Estos espacios suelen ayudar a los creadores a desarrollar la serie con tutores y a prepararla para la venta. La Residencia de la Academia de Cine, la Residencia de DAMA Ayuda Series, CIMA Impulsa (para mujeres creadoras) o La Incubadora de la ECAM son programas de desarrollo que os recomiendo que estudiéis para hacer crecer los proyectos. Estas instituciones os darán la oportunidad de conectar con productores, plataformas y televisiones, de las que hablamos a continuación.
Con respecto a las plataformas tenéis muchas opciones. Os recomiendo que hagáis un listado con todas las que os interesen (las internacionales como Amazon, HBO Max, Disney+, Apple TV, Netflix o las nacionales como Movistar Plus+ o Filmin) y veáis qué línea de contenidos han seguido hasta ahora y dónde encajaría mejor vuestro proyecto. Eso no os garantiza que no vayan a apostar por un contenido diferente, pero os dará muchas pistas. También hay que estar al día con los directivos y los equipos que forman. Es fundamental que los conozcáis antes de acercaros a una plataforma u otra porque no lo olvidéis, las plataformas no son sólo una empresa, son las personas que las forman. Con sus ideales, sus trayectorias, sus ambiciones, sus miedos… No son máquinas adoctrinadas, son seres humanos.
El caso de Movistar Plus+, por ejemplo, ha sido muy sonado y ha tenido mucha repercusión en la industria española. Sin querer remover más el tema, porque no es lo que aquí nos ocupa, el mensaje es: manteneos informados. Que vean que os dirigís a una plataforma porque sabéis que vuestro proyecto está hecho para ellos porque los conocéis. Lo ideal es tener contacto con los profesionales de las plataformas y un buen punto de encuentro son los eventos como los festivales y mercados o los pitches organizados por los diferentes laboratorios y residencias. Así les iréis conociendo poco a poco, descubriendo con qué productoras suelen trabajar y con cuáles no. A veces hay más información en lo que no hacen que en lo que hacen. Y es importante que siempre contéis con que (friendly reminder: como son seres humanos) a veces conectarán con vosotras y otras no, porque eso es incontrolable.
Otros grandes financiadores son las televisiones públicas como RTVE, ETB, TV3, Canal Sur o TVG y las televisiones privadas como Atresmedia o Mediaset. Lo mismo que os explicaba arriba sobre las plataformas, aplicadlo a las televisiones. Pensad que no son cajones estancos, podéis conseguir una plataforma o una televisión que quieran financiar el proyecto o que quieran ser segunda ventana. Ambas opciones siempre son bienvenidas para un plan de financiación.

Los mercados y festivales en los que se da espacio a las series de ficción son vuestros aliados. Son eventos profesionales con productoras, distribuidoras, televisiones, plataformas, instituciones públicas, inversores, agentes de ventas, etc. Si os sirve más pensar en un mercadillo de ideas para quitarles todo el postureo, hacedlo. ¿Y quiénes son los que mejor venden en los mercadillos? Los que más carisma tienen. El que te saca una sonrisa, los que hacen de la experiencia un grado, la que te sorprende con algo inesperado. Al final lo importante es ir con los objetivos claros.
Por ejemplo: vamos a buscar coproductores para un proyecto en el que necesitamos coproductor internacional para fortalecer nuestra presentación a las ayudas de Europa Creativa MEDIA. O vamos a conseguir preventas o fondos para un proyecto del que ya tenemos asegurada una parte relevante de la producción. ¿Algún inversor privado al que dirigirnos o una empresa de product placement? O queremos acudir para conseguir firmar acuerdos de desarrollo con un creador que tenga una comedia extraordinaria porque es lo que nos está pidiendo una plataforma. O quizás estemos haciendo una búsqueda de jóvenes directores y guionistas con proyectos con los que nos queramos dirigir a un laboratorio que potencie estos proyectos.
Una de las mejores tareas que podéis fijaros al acudir a un mercado, si en ese momento no vais a ir a vender, es analizar las tendencias de la industria. Son muchos los espacios que podéis encontrar, estos son sólo algunos: Iberseries & Platino Industria (Madrid), Conecta Fiction & Entertainment (Cuenca), MIPCOM (Cannes, Francia), Series Mania Forum (Lille, Francia), Berlinale Series Market (Alemania), Content London (Reino Unido), Sanfic Industria (Chile) y Ventana Sur (Argentina). Estudiad cada uno de ellos para ver dónde podría encajar mejor vuestro proyecto.
Un caso práctico. El testimonio de Sofia Squittieri
Lo sé. Todo esto suena a productoras con bastante experiencia. Por eso, para que los jóvenes emprendedores podáis contar con la voz de un caso práctico que os haga vibrar y seguir creando más allá de los estándares de la feroz industria, he podido hablar con Sofía Squittieri sobre cómo consiguió levantar su proyecto Crónicas de una actriz superviviente, un pequeño proyecto que consiguió llevar a Filmin.
“Lo que hice fue rodar. Me junté con un amigo productor que ya tenía material técnico, pusimos fecha y simplemente empezamos. Obviamente, hubo una organización previa, buscamos equipo humano técnico y artístico que quisiera involucrarse en el proyecto aportando su trabajo y, para todo aquello que inevitablemente requería de capital (catering, aparcamiento, gasolina, discos duros, etc.), lo aporté, pero fue mínimo. En cuanto a las localizaciones fueron cedidas o a cambio de que a los negocios se les agradeciera en créditos, grabamos en mi casa, en casa del coproductor, en casas de amigos, en el bar de otro amigo, en la nave de ensayo de un compañero… en definitiva, la serie se levantó con un pequeño aporte de capital privado (el mío), con todo el tiempo y el trabajo del equipo, con la cesión de materiales y espacios. Fuimos un equipo muy pequeño en el que todos asumimos muchos roles”, nos dice.

Le pregunto a Squittieri si lo volvería a hacer y por qué, a lo que ella responde sin dudar que sí: “Ahora lo pienso y me parece una locura y casi imposible que algo así pueda salir adelante, pero salió. Cuando trabajas en una productora y sigues los pasos profesionales todo va mucho más lento y se pierde mucha libertad creativa. Además, muchos proyectos nunca llegan a ver la luz. Para mí fue una forma de aprender haciendo. Como creadores y contadores de historias, no debemos parar nunca, no podemos. Quizá el planteamiento de este rodaje no encaje con la lógica de la industria española, pero la realidad es que, a día de hoy, puedo decir que he creado una serie que está en Filmin. Siguiendo las vías ‘oficiales’ jamás lo habría conseguido”.
Terminemos este reportaje con los consejos que me ha transmitido Squittieri para vosotros, los nuevos emprendedores: “Que busquen formas nuevas de hacer las cosas, que se lancen sin esperar a tenerlo todo perfecto. La industria marca un camino, sí, pero no es el único. En otros países se trabaja de maneras muy distintas y eso demuestra que no existe una sola vía. Cada proyecto tiene su manera de existir y tenemos mucho que aprender de los que ya nos han abierto camino para abrir nosotros nuevos. Además creo que hay mil maneras de innovar. Si el medio es una limitación, usemos la creatividad a nuestro favor ya que puede ser nuestro mayor aliado. Mi consejo es: no pongas excusas, empieza a hacer. Nadie comienza con una obra maestra ni con dinero ilimitado. Todos los que hoy admiramos han tenido que ganarse su lugar a base de trabajo, constancia y valentía”.