Sierra de Moncayo en Soria (Foto: Felicísimo Verde)

Incentivos fiscales en provincias despobladas: ¿posibilidad o quimera?

marzo 26, 2026
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En abril de 2021, la Unión Europea reconoció a las provincias de Cuenca, Teruel y Soria como zonas escasamente pobladas, autorizándolas para contar con un trato distinto en materia fiscal. Desde entonces, los territorios han reclamado un incentivo con el que fijar empresas en la zona y atraer nuevas industrias, entre ellas, la audiovisual. Por Nerea Méndez Pérez

Sierra de Moncayo en Soria (Foto: Felicísimo Verde)

No resulta descabellado plantearse una migración de la industria audiovisual hacia estos lugares si vemos el caso de País Vasco, Canarias y Navarra, que disponen de unos incentivos fiscales que superan al resto de comunidades autónomas, donde la deducción se sitúa en el 30% en el primer millón y en el 25% en el importe restante de los gastos.

Esta fiscalidad diferenciada ha propiciado una descentralización de la producción, aunque Madrid y Catalunya continúan siendo dos imanes que concentran la mayor parte del tejido industrial cinematográfico.

Según datos del Informe Anual sobre el Sector Audiovisual en España 2025, la Comunidad de Madrid lidera la actividad con 177 empresas productoras registradas en 2024, seguida de las 127 asentadas en Cataluña.

“Los incentivos fiscales son una ventaja competitiva”, asegura el presidente de la Spain Film Commission (SFC), Juan Manuel Guimeráns. “Lo ha sido para Canarias, Navarra, provincias como Bilbao… Lo es para cualquier territorio que tiene la posibilidad legal de introducir mejoras en materia fiscal”, reflexiona.

Precisamente, es por esto último que nos preguntamos si puede soñarse lo mismo para Cuenca, Teruel y Soria.

Estíbaliz Centeno, antigua coordinadora de Aragón Film Commission —y productora y cofundadora de Lonely Lands Film Services , con sede en Calamocha (Teruel)—, cree que es una opción aplicable a estas provincias. “De hecho, ya hay una excepcionalidad fiscal para estos territorios aprobada por la Comisión Europea desde hace cinco años”, apunta Centeno.

Se refiere a las ayudas al funcionamiento, aprobadas por el ente europeo el 19 de abril de 2021 para compensar las desventajas competitivas que sufren las empresas de estas tres provincias causadas por una densidad de población inferior a 12,5 habitantes por kilómetro cuadrado. Desde el 1 de enero de 2023, el trío provincial dispone de una fiscalidad distinta debido a su condición de despoblamiento.

“En Soria, nos han vendido esa supuesta ‘fiscalidad diferenciada’ como la panacea”, opina Mario González, letrado de Maútiko Abogados, una empresa que, entre otros servicios, ofrece asesoramiento a las empresas del sector audiovisual local. “Sin embargo, las ayudas al funcionamiento para Soria, Teruel y Cuenca reconocidas por la UE para territorios con baja densidad de población no han llegado a implementarse en su totalidad”, añade siendo más crítico.

El abogado explica que lo que han autorizado estas ayudas “es una pequeña rebaja porcentual en la contribución empresarial a la Seguridad Social de los trabajadores contratados en empresas sorianas de manera que, lejos de atraer nuevas empresas para luchar contra la despoblación, las únicas beneficiadas han sido las empresas ya establecidas”.

Centeno coincide con él al matizar que “en un principio, se autorizó al Gobierno español a aplicar una reducción de hasta el 20% de los costes salariales totales, pero la ayuda por el momento apenas cubre un pequeño porcentaje del coste”.

En Soria –y es aplicable a las otras dos provincias– tienen “un 5% de reducción en la cotización por contingencias comunes de la empresa para todos los contratos indefinidos existentes antes de 2023”, especifica el abogado.

Este tratamiento diferenciado puede ser el primer paso, pero ¿cuál es el siguiente? Vamos a arrojar luz sobre cómo estas tres provincias podrían conseguir incentivos fiscales en materia audiovisual y, lo más importante, si la tarea es posible o todo queda en una quimera.

Incentivos fiscales, sí; guerra fiscal entre regiones, no

El presidente de la SFC considera que estos territorios tienen “una autonomía fiscal bastante limitada” y, aunque ya se aplican determinadas bonificaciones en los impuestos de gestión autonómica –como esa ayuda al funcionamiento–, “específicamente para las producciones audiovisuales aún no”.

Guimeráns explica que la iniciativa en cuanto a cómo revertir esta situación o qué incentivos fiscales aplicar no depende tanto de las provincias, sino que suele ser responsabilidad de las Comunidades Autónomas, porque tienen transferidas determinadas competencias en materia tributaria, o bien de la Administración del Estado.

“Los que nos movemos en este pequeño segmento estamos muy familiarizados con el tema, pero pienso que lo que posiblemente esté ocurriendo es que los incentivos fiscales al audiovisual no son tan conocidos”, expone el presidente de la SFC.

“Normalmente, la mayoría de empresas conocen las ayudas regionales, los fondos europeos o las bonificaciones fiscales a la inversión. En alguna ocasión nos hemos planteado si no sería más operativo que, en lugar de estar haciendo promoción de los incentivos fiscales a las productoras, hacérsela a sus asesores fiscales”, cavila Guimeráns.

Él mismo recomienda a estos territorios, y expresa que desde la Spain Film Commission estarían encantados de ayudarles, trasladar a sus autoridades autonómicas la posibilidad de contar con unos incentivos fiscales al audiovisual más competitivos.

Por otro lado, argumenta que la cuestión no se puede plantear igual que se desarrolló para País Vasco o Navarra. “En el caso vasco, los incentivos llegaron para apostar por un determinado territorio y una determinada actividad, como puede ser el audiovisual, pero en el resto de casos, incluyendo Canarias, se trata de compensar una desigualdad, porque se entiende que estas zonas rurales tienen otras debilidades”, asegura.

A Guimeráns también le parece obvio que se quiera apostar de una manera más fuerte por estos territorios, “que desde luego están en una situación de desigualdad respecto a otros”, a través de los incentivos.

Imagen del rodaje en Cuenca del cortometraje ‘Serena Y’ (imagen cortesía de la productora Sorenfilms)

“En el mundo del audiovisual tenemos muy claro que, además de mirar por las localizaciones o las infraestructuras, cada vez tienen más relevancia en la decisión final de desarrollar una actividad fílmica en un territorio los factores económicos”, señala el presidente. “Si determinados territorios tienen un crecimiento extraordinario de producciones, el motivo claramente es porque son fiscalmente muy atractivos”, concluye.

Pese a que toda la industria audiovisual coincide en ello, es un tema delicado y que genera tensión entre las film commissions, siempre dispuestas a promocionar sus territorios con todas las herramientas –si son ventajas fiscales, mejor– a su alcance. De hecho, ninguna de las oficinas contactadas para participar en este reportaje ha querido hacer declaraciones sobre el tema, pero off the record nos han trasladado que determinadas situaciones relacionadas con los incentivos fiscales están generando desequilibrios.

Frente a la despoblación, la creación de una infraestructura audiovisual

Más allá de disponer de unos incentivos fiscales atractivos, Estíbaliz Centeno argumenta que un factor clave que ralentiza el impulso de estas industrias es el desconocimiento. Las tres provincias son una opción atractiva para rodar fuera de los grandes núcleos, pero a veces falta un conocimiento del territorio, de sus instituciones y de las particularidades que ofrecen estos entornos.

“Hemos tenido mucha experiencia con rodajes que buscan sitios auténticos, que no han sido muy explotados o que se encuentran alejados de las grandes áreas urbanizadas”, expresa la productora. “Lonely Lands Film Services está situada en la localidad de Calamocha (Teruel), en plena área despoblada, y en los últimos años hemos tenido una gran demanda por encontrar nuevas ubicaciones, sobre todo emulando otros continentes”, dice Centeno.

Parte del rodaje de ‘Sirät’ ha tenido lugar en Teruel. En la imagen, el Barranco de la Barrachina, el lugar donde se rodó la rave del inicio del film (imagen cortesía del Ayuntamiento de Teruel)

En el caso de Cuenca, desde APACAM intentan hacer entender a la Junta de Castilla-La Mancha cómo aplicar unos incentivos al audiovisual podría impulsar la economía de la provincia. El primer movimiento clave ha sido el nacimiento de Cuenca es Cine, una iniciativa para promover los rodajes en la provincia.

“El proyecto surge porque nos dimos cuenta de que estábamos intentando mover muchos proyectos en la región y nos faltaban un montón de facilidades, no solo a nivel institucional”, explica Alejandro López, productor de Sorenfilms. El profesional echa en falta una infraestructura audiovisual para apoyar las producciones que quieren rodar allí, pues en los últimos años se ha producido un importante desplazamiento del personal y los medios técnicos a Madrid y Barcelona.

“La idea es crear esos sistemas para apoyar a la industria y crear puestos de empleo para que la gente de Cuenca, e incluso aquella que no se dedica al audiovisual, no se tenga que ir a otros sitios”, comenta el productor.

“Históricamente, aquí se han rodado muchos proyectos, pero claro, no se puede competir con los incentivos de Navarra, País Vasco o Canarias”, afirma López. Por eso, él cree que disponer de unas deducciones más atractivas podría impulsar la industria audiovisual del territorio, porque “al final, el incentivo lo que trae es riqueza y capacidad de gastar, ya no solo en servicios de rodaje, también en alojamientos, restauración o en dar a conocer la tierra”.

Al ser preguntado sobre cuál sería el siguiente paso lógico para conseguirlo, el productor de Sorenfilms lo tiene claro: “Conseguir que desde la Consejería de Toledo se den cuenta de que la región necesita esos incentivos. Nosotros estamos haciendo mucha presión desde APACAM, con Tina Olivares a la cabeza, porque si se concediesen beneficiaría al territorio de una manera increíble”.

Mientras Cuenca, Teruel y Soria esperan a su particular Godot, vemos cómo la reivindicación de incentivos fiscales al audiovisual se convierte en síntoma de un desequilibrio territorial. En esa espera –combinación de paciencia hacia las instituciones y urgencia demográfica– se desea algo más que la llegada de rodajes: herramientas para competir en un mercado que tiende a concentrarse allí donde ya existen una industria y ventajas fiscales.