Rodaje de 'Valenciana' (Foto: María Santolaria / Cortesía de Pegatum Transmedia)

La coproducción regional: el futuro presente de la periferia audiovisual

octubre 15, 2024
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En los últimos años en la industria audiovisual española es cada vez más frecuente encontrarse la coproducción interregional entre pequeñas productoras independientes que se alían para poder sacar adelante proyectos más ambiciosos y con más recursos que los que tienen en su región. Si bien es cierto que los dos grandes polos de atracción de la financiación en España se quedan en Madrid y Cataluña, las ayudas regionales y los incentivos fiscales de otros territorios han cambiado el paradigma abriéndose nuevas casillas en el tablero de la financiación para jugar. Por Andreu Fullana

Rodaje de ‘Valenciana’ (Foto: María Santolaria / Cortesía de Pegatum Transmedia)

A pesar de que pueda parecer un escenario muy favorable para la coproducción entre productoras modestas de las regiones, la realidad es que la gran mayoría de ayudas las siguen capitalizando las productoras más asentadas en la industria. Eso abre el escenario a las productoras más pequeñas a tener que convencer a sus primas lejanas de otras provincias o comunidades para aplicar conjuntamente a las ayudas y asegurarse esos puntos objetivos de “solvencia técnica y económica”.

Pero esto no queda ahí, porque coproducir es compartir y compartir es ceder, como en cualquier relación profesional y personal. Y de lo que no hay duda es que una coproducción es una relación que traspasa de lo profesional, no solo porque para aplicar conjuntamente debes conocer y confiar en tu pareja de baile de un largo proceso de preparación antes del estreno, sino porque una mala relación puede hacer naufragar el proyecto y conjuntamente hundir a las partes en el fondo de la desesperación.

Una vez que la relación entre las partes es sólida, toca realizar el reparto de bienes, porque en las coproducciones se realiza el reparto antes de la separación, en el proceso de desarrollo y financiación, y esto se convierte en el mercado de fichajes contínuo: cuántas autorías me tocan, y cómo repartimos los personajes, necesito meter a más técnicos para las puntuaciones objetivas de mis ayudas regionales, etc.

Este mercadeo interregional, que se convierte en el punto de partida de un gran puzle que se debe construir y hacer encajar perfectamente, es el estrictamente necesario para llegar a coproducir proyectos con un presupuesto mínimamente decente para competir al alto nivel en el que se encuentra la industria a día de hoy.

Existen diferentes modelos para potenciar la coproducción, uno de ellos es el de permitir que los puntos objetivos de talento regional sea directamente proporcional al porcentaje final de la participación de la productora solicitante en el total del proyecto, esto facilita mucho las negociaciones en el momento del desarrollo de los proyectos, frente a otro tipo de ayudas que no lo plantean y que perjudican a las coproducciones frente a proyectos locales menos ambiciosos.

Y cuidado, que el autor de este artículo no ha encontrado la panacea, ya que todo esto ya sucedía a nivel internacional desde hace muchos años, así se financiaban los Westerns rodados en Almería en multilingüe, pero es que por esas cuotas se luchaban grandes porcentajes de dinero dentro del presupuesto total. Ahora estamos hablando muchas veces de menos del 10%-15% con ayudas de 100.000 € – 200.000 € a la producción o aportaciones de TV regionales de menos de 20.000 € – 40.000 € en concepto de coproducción para largometrajes de ficción.

Incluso la coproducción ha llegado al mercado de los cortometrajes, una industria que está creciendo y que cada vez necesita más recursos, busca todas sus piezas para encajar en coproducciones regionales. No solo porque los recursos serán más eficientes, sino que se les suma que los festivales Calificadores de los Goya regionales les mirarán con otros ojos y será más fácil entrar en las secciones oficiales. Y no nos engañemos, la gran mayoría de productoras de cortometrajes buscan la rentabilidad en las selecciones que puntúan en los Goya, en el ICAA y en las ayudas regionales para poder buscar financiación para futuros proyectos.

Rodaje de ‘O Corpo Aberto’

Si nos centramos en las ayudas públicas, está claro que competir en financiación con un proyecto que cumpla todos los requisitos para los incentivos vascos, hace que desaparezcan las posibilidades de la coproducción, pero renunciar y compartir hemos dicho que se trata esto de la coproducción. Si nos fijamos en las ayudas regionales, aún no hay ninguna que acabe de convencer de todo a los productores que buscan ser parte de un proyecto más grande. Además aquí se junta el dilema de los costes reconocidos por cada convocatoria, porque no hay un criterio establecido para todas las ayudas, algo que se podría atajar con la Orden ECD/2784/2015, de 18 de diciembre, por la que se regula el reconocimiento del coste de una película.

Pero es que no queda ahí la cuestión, resulta que según las ayudas recibidas, la intensidad de las ayudas varía y se basan en el coste realizado por el beneficiario, no por el coste total de todo el proyecto. Este tema tendría fácil solución si tuviéramos unas industrias regionales potentes, pero es que la realidad de la inversión diferente al incentivo fiscal o las ayudas, para producciones independientes y regionales viene de las televisiones públicas, que no están en todas las regiones o no todas las que están tienen una política de apoyo de proyectos más pequeños como los cortometrajes.

Eso dificulta aún más el encaje de todas las piezas del puzle que se debe realizar. Y es en este momento cuando coge relevancia la figura de la producción ejecutiva para conseguir la financiación, pero sobretodo que durante la producción se controlen los límites de las ayudas y los gastos subvencionables de cada coproductora para que por alguna razón se pierdan las condiciones de beneficiarias de dichas subvenciones.