'Robot Dreams' (imagen cortesía de Bteam Pictures)

‘Robot Dreams’, a por el Oscar: Una propuesta de animación singular cuyo potencial radica en lo universal

marzo 8, 2024
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La cuarta película del director bilbaíno Pablo Berger narra la truncada historia de amistad entre Dog y el robot que ha construido para que sea su amigo inseparable. Una propuesta universal, por momentos reluciente y otras veces descorazonadora, que ha conquistado a la Academia de Hollywood, consiguiendo la nominación a Mejor Película de Animación. Por Miguel Varela.

Robot Dreams

La emocionante adaptación de la novela gráfica de Sara Varon, acerca de un perro solitario que decide construir un robot para que sea su mejor amigo, dirigida por Pablo Berger está conquistando el corazón de crítica y público. Un éxito que ha tenido su culminación de la película para los Premios Oscar 2024, donde competirá con pesos pesados de la animación mundial procedentes del Estudio Ghibli o Pixar. Sus rivales por el premio serán Nimona, The Boy and the Heron, Elemental y Spider-Man: Across the Spider-Verse, cinco títulos de altísimo nivel.

La película se estrenó en la última edición del Festival de Cannes y desde entonces ha ido sumando hitos, como la conquista del galardón a Mejor Largometraje de Animación en los Premios del Cine Europeo o las cinco nominaciones logradas en los Premios Annie, los Oscars de la animación, en las categorías de mejor largometraje independiente, mejor director, mejor guion, mejor diseño de personajes y mejor storyboard.

Se trata de la primera película de animación del director, sin embargo, Berger ya ha mostrado en otras ocasiones su inmenso talento para contar historias con una elevada carga de expresividad sin necesidad de diálogos. En Robot Dreams, no necesita de palabras para construir una bellísima historia de amistad que se trunca cuando Dog debe abandonar a su mejor amigo en la playa. Ya había trabajado únicamente con imágenes y música -que goza de gran protagonismo como hilo conductor y reforzando el ambiente neoyorquino- en Blancanieves, su reinterpretación a la española del clásico de Disney protagonizada por Macarena García con la que arrasó en los Goya de 2013, ganando 10 premios de los 18 a los que optaba.

La producción de una historia “vacía de diálogos pero llena de emoción”

Uno de los objetivos principales de la producción consistía en dotar de personalidad propia a una adaptación de una novela gráfica con unos rasgos característicos ya determinados. En este sentido, Sandra Tapia y Maite Miqueo, productoras de Robot Dreams, destaca en declaraciones para RUBIK la figura del director artístico José Luis Ágreda, que había trabajado anteriormente en Buñuel y el laberinto de las tortugas y cuya visión fascinaba al equipo, quien dio con la tecla para dotar del realismo y la personalidad adecuadas al film tras hacer pruebas con varios estilos.

Sin embargo, la búsqueda de la identidad creativa resultó más sencilla que la producción en sí, que se enfrentó a un problema de gran calado desde el primer momento. “Esta era nuestra primera película de animación, así que tuvimos que poner en marcha un estudio creado específicamente desde cero para la producción de este largometraje. Cuando la producción arrancaba, tuvimos que enfrentarnos al encierro provocado por la Covid, así que tuvimos que continuar el trabajo en la distancia. Aprovechando la experiencia del trabajo a distancia, pudimos establecer varios puntos de trabajo coordinados entre Barcelona, Madrid y Pamplona logrando un magnífico resultado», apunta Tapia.

A pesar de que el grueso de la producción tuvo lugar en pandemia, el proyecto llega a las manos de Arcadia Pictures hace cinco años. Pablo Berger se había enamorado de la novela gráfica en tiempos del rodaje de Blancanieves y llevaba ya mucho tiempo deseando llevarla a la pantalla. Sin embargo, desde las primeras conversaciones de producción se tenía claro que el proyecto necesitaba de un presupuesto elevado, por lo que se planteó una coproducción con Francia, y se desarrollo un plan de financiación basado en la combinación de fondos públicos, inversión privada y la preventa de derechos a televisiones y avances de distribución internacional, siendo esta especialmente clave en la financiación de proyectos de animación.

Desde la productora añaden que Robot Dreams ha sido posible gracias a la gran cantidad de apoyos que ha tenido: “MEDIA, ICEC, Gobierno Vasco, ICAA, Eurimages, RTVE, Movistar+ .. También por la parte francesa, nos asociamos con Jérôme Vidal, de Noodles y con la productora Les Films du Worso. Francia ha aportado tanto ayuda pública del CNC, como compra por parte de televisiones como Cine+ y Canal+ y las Soficas. La pata fundamental de la película también fue encontrar los socios adecuados para la distribución: Bteam para España y Elle Driver que se encargó de las ventas internacionales”.

Para cualquier espectador que vea Robot Dreams queda claro que no se trata de una película de animación tradicional y que tiene como punto de partida una mirada muy singular. “No encontrábamos referentes previos para la película durante la fase de desarrollo. Estamos ante una cinta de animación 2D, hecha al más puro estilo tradicional con una vocación realista. Cuenta una historia para todos los públicos, protagonizada por un perro y un robot que viven en el Nueva York de los años 80…pero en la que no hay diálogos. Y aún así, expresa mucho y consigue emocionar al espectador”, explica Miqueo.

Un trabajo conducido con el máximo mimo a nivel artístico y de producción durante cerca de tres años que aspira a obtener uno de los mayores reconocimientos que se puede tener en el panorama de premios: el Oscar a la Mejor Película de Animación. Una circunstancia a la que Tapia concede la misma importancia que al camino recorrido y al que falta por recorrer. “Hemos vivido la noticia de la manera más emocionante posible. Ha sido largo y duro llegar hasta aquí, y esta recompensa es la mejor que podíamos esperar. Un aspecto destacable es que la película ha conseguido llegar a los Oscars sin haber tenido estreno comercial en U.S., lo cual sucederá en primavera de este año, por lo que tenemos que trabajar en la promoción americana.

La nominación al Oscar impulsa la distribución internacional

“A nivel internacional, sólo se ha estrenado en Francia y Benelux y muchos territorios ya vendidos están moviendo sus estrenos y fechando esta primavera para aprovechar el ruido de la nominación al Oscar. El estreno en Francia el 27 de diciembre, territorio clave, fue muy bien. Aun no podemos pasar datos definitivos para valoración porque la película sigue su distribución y además ha entrado en un proyecto de cine y educación que hará que muchos estudiantes la vean en salas de cine, aumentando así su boxoffice final”, explica a Rubik Lara Pérez Camiña, de la distribuidora de la película Bteam.

Desde Bteam destacan con orgullo el recorrido que ha tenido la cinta en el apartado de Festivales, en los que ha tenido una presencia muy destacada: “Robot Dreams está dando la vuelta al mundo. Desde su paso por el festival de Cannes su recorrido por festivales ha sido vertiginoso: Sitges (donde ganó el premio del público), Toronto, BFI, Tokyo, Nueva Zelanda, Melbourne, Mar de Plata… la película ha estado tanto en festivales especializados en animación como generalistas, logrando menciones y premios que están impulsando su recorrido.

En un proyecto de estas características, muchas veces es complicado definir su target. Desde la distribuidora, tuvieron que realizar una prueba sobre el terreno para estar seguros de la mejor estrategia a seguir. “En un primer vistazo, parece una película de animación para adultos, pero también necesitábamos saber a qué segmento de público infantil le interesaba. Hicimos un test en un colegio y concluimos que a los que más les gustaba era a los de entre 4 y 6 años, aunque a algunos les parecía muy triste. Creíamos que, como sucede en las películas de Miyazaki, era una película que no iban a pedir ir a ver los niños directamente, sino que son sus padres los que los llevan a verla, porque les parece interesante para ambos. Sin embargo, hay que tener cuidado con este tipo de estrenos, ya que corres el riesgo de que a los niños les parezca una película para adultos y a los adultos, una película para niños”, apunta la distribuidora.

En lo que respecta a los factores que contribuyen a la difusión internacional de la película, Lara apela precisamente a los temas universales que se ponen en valor en la película… y que a la vez la hacen tan especial. “Las buenas historias viajan bien internacionalmente. En este proyecto confluyen temas que se entienden a la perfección en cualquier lugar del mundo: la amistad, el duelo por la separación, el amor… es cierto que el hecho de no tener diálogos es un hándicap para el marketing, porque no tienes actores famosos en el doblaje que contribuyan a la promoción, pero esto también supone un ahorro para los distribuidores internacionales, que no tienen que hacer una inversión para su doblaje en dos o tres idiomas distintos.

La película logró el Premio Goya a Mejor Película de Animación y Mejor Guion Adaptado. Sobre el primero, Lara Pérez se lamenta de que la película no ha estado nominado en los Goya en la categoría de Mejor Película. “Ha sido una pena, podría haber roto esa barrera que sigue teniendo la animación para estar entre las aspirantes en la categoría principal, creo que tenía todos los ingredientes para haberlo hecho y que el público la percibiera con todo el potencial bestial que tiene, sin importar que sea o no de animación”.

Sobre los premios de la Academia de Hollywood, lo ve difícil pero no imposible… “Competimos contra títulos muy importantes, entre los que se encuentra la que podría ser la última película de Miyazaki, pero creo que a nivel de calidad, originalidad, singularidad, producción, historia, música… podría ganar Robot Dreams”, concluye.