Rodaje de 'El cautivo' en Santa Pola (Foto: Lucía Faraig / Imagen cortesía de MOD)

‘El Cautivo’: Amenábar reconstruye el cautiverio de Cervantes en Argel con una superproducción histórica

septiembre 4, 2025
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El Cautivo tendrá su estreno mundial en el Festival de Toronto, que se desarrolla entre el 4 y el 14 de septiembre. Este ambicioso proyecto de Alejandro Amenábar cuenta con un presupuesto de 15 millones de euros con el que reconstruye los años en prisión de Miguel de Cervantes en Argel. Para conocer todos los detalles del rodaje, realizado casi en su totalidad en la Comunidad Valenciana, hablamos con Fernando Bovaira (MOD Producciones), Juan Pedro de Gaspar (Diseño de Producción), Fermín Crespo (Ciudad de la Luz) y Jesús Fernández Santa (Phoenix Grips). Por Sara Rodríguez Martín

Rodaje de ‘El cautivo’ en Santa Pola (Foto: Lucía Faraig / Imagen cortesía de MOD)

La nueva película de Alejandro Amenábar, El Cautivo, se adentra en un capítulo poco conocido de la vida de Miguel de Cervantes: los cinco años que pasó prisionero en Argel entre 1575 y 1580. Con un presupuesto cercano a los 15 millones de euros, la cinta se erige como una de las superproducciones españolas más ambiciosas de los últimos años. Su rodaje se ha realizado, fundamentalmente, en varias localizaciones de la Comunidad Valenciana y ha requerido un complejo proceso de documentación y un amplio despliegue de medios técnicos y humanos.

El Cautivo tendrá su premiére mundial en el Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF). Una elección que se debe a que, además de festival, el TIFF es un mercado potente con proyección internacional, lo que lo hacía una opción más apetecible para los productores que otros certámenes en estas fechas. El proyecto cuenta con la participación de Netflix y RTVE. La distribución viene de la mano de Disney, con ventas internacionales a cargo de Film Constellation.

El origen del proyecto

El productor Fernando Bovaira, de MOD Producciones, nos explica que la idea nació tras leer biografías del autor, centrándose en el periodo que pasó como cautivo en Argel. Bovaira explica que este periodo, documentado por Antonio de Sosa en Topografía e historia general de Argel, resulta fundamental para entender uno de los episodios más cruentos de la vida de Cervantes: “Realmente, indagando en el detalle de la peripecia vital de Cervantes, es que había cosas muy, muy sorprendentes. La película tiene una base histórica muy bien fundamentada”.

A partir de este texto y de las crónicas de la época, Amenábar y su equipo vieron la oportunidad de construir un relato cinematográfico que explorara los intentos de fuga de Cervantes, su convivencia con otros cautivos y la tensión con los poderes locales.

Según explica Bovaira, “Argel era una ciudad fascinante. Era una ciudad de 100.000 personas, pero 25.000 eran cautivos”. De ahí de ahí que fuera tan complicado salir de la ciudad, porque su industria principal consistía en los rescates de los rehenes. Bovaira también nos explica las vías de salida del Argel de aquel tiempo, ya que además de que las familias pagaran el rescate, había dos opciones más: renegar de su fe original y convertirse en musulmán, o tratar de escapar.

«En el caso de Miguel de Cervantes, era un rescate muy alto para su familia, porque él llevaba una carta de recomendación de Juan de Austria. Entonces creían que era alguien que tenía una relevancia mayor de la que realmente tenía», explica Bovaira. Es por esto que, según nos comenta el productor de MOD Producciones, el escritor intentó cuatro fugas, siendo el autor intelectual de todas ellas. «La vida de los cautivos no era precisamente fácil. Pero, a la vez, Argel era una ciudad muy libertina. Y con una laxitud de costumbres muy marcada», añade.

Alejandro Amenábar da instrucciones al actor Julio Peña (Foto: Lucía Faraig / Imagen cortesía de MOD)

El proyecto comenzó a tomar forma en 2017 y, según comenta Bovaira, “nos sorprendió que no se hubiera hecho nada antes sobre este periodo concreto de la vida de Miguel de Cervantes”.

Durante un tiempo se barajó la posibilidad de convertirlo en serie, pero finalmente se decantaron por contar la historia a través de una película. “Yo creo que la historia correspondía mucho más a un formato de largometraje. Porque si no, se tendrían que cubrir otras partes de la vida de Cervantes. A lo mejor se tendría que hablar ya de Madrid, y El Cautivo encajaba mucho más en un formato único”, apunta Bovaira. Fue tras el estreno de Mientras dure la guerra, en 2019, y el “milagro” que supuso rodar La Fortuna en 2020, que ya se puso en marcha la producción de El Cautivo.

La mirada de Amenábar en cada detalle del proyecto

Trabajar con Alejandro Amenábar es, según Fernando Bovaira “muy fácil en complicidad. Porque, además, es una excelente persona, No hay ningún tipo de doblez ni de estrategia. Nos entendemos bien, apuntamos en la misma dirección”. El productor subraya la confianza y el entendimiento mutuo que han mantenido durante más de 25 años, lo que les ha permitido afrontar proyectos complejos sin conflictos entre director y productor.

Según Jesús Fernández Santa, key grip de la película, la colaboración con Amenábar y su equipo fue notablemente fluida debido a la larga trayectoria compartida. “Alejandro Amenábar y yo hemos trabajado en tantas películas juntos que ha sido fácil. También con Alex Catalán y con Fernando Sánchez-Izquierdo (primer ayudante de dirección). Somos un grupo de amigos que ya nos conocemos de todas las películas que hacemos juntos. Yo llevo trabajando con Alejandro desde Tesis, así que el trabajo ha sido muy fácil para mí, como técnico y como proveedor de Phoenix Grips.”, explica.

La familiaridad entre los profesionales permitió una comunicación casi tácita, agilizando la toma de decisiones y la planificación de escenas complejas.

De hecho, uno de los aspectos más destacados de la producción fue la claridad de las indicaciones de Amenábar respecto a la puesta en escena y el formato visual. Santa subraya que, aunque el director es altamente visual y detallista, la experiencia previa con él permitió comprender su visión sin necesidad de largas explicaciones.

Rodaje de ‘El cautivo’ en Cova dels Arcs en Benitatxell (Foto: Lucía Faraig / Imagen cortesía de MOD)

“Cuando vemos la secuencia y vemos una buena puesta en escena, sabemos más o menos lo que quiere. Alejandro es, para mí, uno de los mejores directores que tenemos en España. Es increíble, maravilloso. Y con el equipo que tiene alrededor, dirección y producción, siempre es maravilloso. No es nada difícil.”, asegura. Esta sincronización entre dirección y equipo técnico fue crucial para mantener la coherencia visual y narrativa a lo largo de toda la película.

Desde Ciudad de la Luz también señalan la importancia de trabajar con un director de la talla de Amenábar, cuya trayectoria y experiencia añadieron un valor significativo a la colaboración: “Nos hacía mucha ilusión tener a Amenábar, que es un director de referencia y a MOD, que es una productora con una trayectoria impecable. Y la verdad es que para nosotros fue un lujo. La colaboración fue muy estrecha y muy dinámica”.

El diseño de un Argel desaparecido

La recreación de Argel fue el eje principal de la producción de la cinta. Según comenta Bovaira, se valoró la posibilidad de rodar la película en Malta o en Marruecos, pero finalmente se seleccionaron ocho localizaciones de la Comunidad Valenciana entre las que destaca Anna, donde encontraron el Palacio de los Fontes de Cervellón. En palabras de Bovaira, este castillo “fue un regalo” debido a que se reconstruyó al estilo árabe, con artesanos tunecinos y marroquíes. Una sorpresa que, además, casaba muy bien con el Real Alcázar de Sevilla, donde también rodaron.

Juan Pedro de Gaspar habla del desafío que supuso recrear este Argel del siglo XVI, un espacio del que apenas quedan referencias visuales. Para ello, el equipo partió de cuadros orientalistas del siglo XIX, fotografías de archivo y elementos artesanales traídos de Marruecos: “Partimos de un cierto margen de libertad que viene dado porque, sin salir de España, es muy difícil coger y reproducir la arquitectura argelina. Entonces nos documentamos y vimos todos los cuadros de Argel del siglo XIX más las fotografías que hay”.

Rodaje de ‘El cautivo’ en Buñol (Foto: Lucía Faraig / Imagen cortesía de MOD)

La colaboración con el equipo de VFX (Twin Pines) también ha sido un elemento esencial. De Gaspar explica que, desde la fase de localizaciones, se realizaron dibujos de concepto que servían de retroalimentación para planificar los apoyos digitales y las soluciones técnicas.

“Es un proceso de ida y vuelta. Ellos mandan primeras soluciones y nosotros respondemos con ajustes, enriqueciendo muros o elementos según lo necesario. Siempre a partir de las localizaciones de los sitios que tienen y de los que necesitan”, detalla. Esta integración entre arte y VFX permitió construir una versión verosímil de Argel sin necesidad de trasladarse físicamente a la ciudad.

El departamento de Diseño de Producción implicó un equipo de entre 40 y 60 personas, según la fase de trabajo. “Hay que coordinar talleres, carpintería, escultura, pintura y montaje. Es un ejército de profesionales trabajando de manera coordinada y eficiente”, comenta De Gaspar.

Además, el proyecto contó con materiales de ambientación traídos desde Marruecos, con celosías y estructuras elaboradas a partir de piezas que tienen una manera particular de hacerse en la cultura oriental. Un proceso realmente caro porque las celosías están hechas pieza a pieza, todas ellas importadas, adaptadas y ensambladas en los talleres de construcción. La coordinación entre los departamentos resultó clave para levantar un entorno verosímil.

A pesar de que los cuadros orientalistas del siglo XIX no eran precisos, proporcionaban referencias visuales esenciales para ambientar los decorados. A partir de ahí, el equipo desarrolló un enfoque híbrido que combinaba construcción física y efectos digitales. Este método permitió reproducir elementos arquitectónicos complejos y detalles culturales sin perder coherencia visual. El montaje y coordinación del equipo fue un desafío logístico importante. De Gaspar explica que la directora de arte y la decoradora actuaban como ejes de coordinación, recibiendo información de los constructores y adaptando los elementos según las necesidades del rodaje.

Julio Peña es Miguel de Cervantes en ‘El cautivo’ (Foto: Lucía Faraig / Imagen cortesía de MOD)

El trabajo con Twin Pines en postproducción permitió integrar escenarios reales con recreaciones digitales. De Gaspar resalta que el éxito de este tipo de proyectos depende de la coordinación estrecha entre dirección, arte, localizaciones y efectos visuales. Cada departamento aporta conocimientos específicos que, combinados, permiten crear una experiencia cinematográfica completa y creíble. “Hacer que el público crea que está en 1575 en Argel, sin salir de España, es un reto enorme”, concluye.

Un reto de producción histórica

La magnitud del proyecto se refleja en su presupuesto —15 millones de euros— y en la complejidad de su producción. El rodaje se situó en varias localizaciones como Santa Pola, Alicante, Anna, Buñol, Bocairent y el Real Alcázar de Sevilla, además de un despliegue en los estudios Ciudad de la Luz, en Alicante, de los que hablaremos más adelante. Allí se levantaron decorados de gran escala, entre ellos las estancias de Argel y espacios marítimos claves para el relato.

La búsqueda de figuración fue, para Fernando Bovaira, uno de los mayores retos a la hora de afrontar la producción. Un trabajo muy minucioso que requería caras reales para dar vida a todos los cautivos y habitantes de Argel, lo que supuso un estrecho e intenso trabajo con las agencias de figuración que acabó dando lugar a cerca de 3.000 figurantes. La “geografía humana” que señala Bovaira fue uno de los aspectos más cuidados e importantes.

Otro de los riesgos que supone realizar una película de época es la crítica que viene de la mano con las licencias creativas, ya que se entiende que debe existir una fidelidad histórica para con los acontecimientos. Ante esto, Fernando Bovaira afirma que “la película es bastante fiel a los hechos históricos conocidos. Es una ficción, pero está inspirada en hechos reales. Es muy difícil decir que una historia de ficción está basada íntegramente en hechos reales. Porque la ficción tiene sus licencias dramáticas, sus estructuras narrativas, y a veces hay que ponerle un poco de sal y pimienta”.

Rodaje de ‘El cautivo’ en el Real Alcázar de Sevilla (Foto: Lucía Faraig / Imagen cortesía de MOD)

Según Juan Pedro de Gaspar, la recreación histórica fue uno de los grandes retos del proyecto. “había un punto de cuento en la narración que nos dio cierta libertad. Alejandro nos dijo que observáramos los cuadros de los orientalistas del siglo XIX, que realmente no son literales”, explica. Esta aproximación permitió al equipo combinar fidelidad histórica con las limitaciones presupuestarias de rodar íntegramente en España, evitando desplazamientos internacionales que hubieran encarecido aún más el proyecto.

Lo más complicado es hacer creer que estás en un sitio donde, en realidad, no has estado”, reconoce De Gaspar. Según su punto de vista, el jefe de localizaciones, Dani Villalba, desempeñó un papel crucial, para centrar el estilo y garantizar una aproximación verosímil al Argel del siglo XVI.

Por su parte, Fermín Crespo comentó lo sencillo que fue trabajar con MOD Producciones en los estudios Ciudad de la Luz, donde apenas hubo complicaciones: “Espero que para ellos también les resultase sencillo y fácil, dentro de las dificultades que tienen siempre las producciones, que es construir algo desde cero. Le pusimos empeño e ilusión. Esto vino a demostrar que los estudios Ciudad de la Luz están en perfecto estado para acoger todo tipo de producciones. Y eso para nosotros fue, la verdad, todo un privilegio, tenerlos aquí y poder compartir un proyecto de tal magnitud”.

Por su parte, el mayor desafío técnico identificado por Fernández Santa fue la primera secuencia de la película, que representa la entrada a la cárcel. Se trata de un plano secuencia de gran complejidad que requirió entre tres y cuatro días de rodaje para lograr la continuidad y precisión deseada. “Técnicamente ha sido bastante duro. Porque era muy intenso. En los primeros 10 días de rodaje se juntaban bastantes cosas”, comenta.

Sin embargo, una vez superada esta etapa, el resto del rodaje transcurrió con normalidad: “Luego ya cogí la dinámica. Pero para mí no ha sido complicado. Solamente ese principio. Y, de hecho, ha quedado un plano, para mí gusto, espectacular.”.

Fotografía y Rodaje

El Cautivo se rodó durante 9 semanas, entre abril y junio de 2024, en distintas localizaciones de la Comunidad Valenciana y Sevilla. La película contó con la dirección de fotografía de Alex Catalán, con Albert Carreras como operador de cámara, Ramiro Sabell como primer ayudante de cámara, y Lucas González de Mendoza como DIT.

Se utilizó la cámara Arri Alexa 35, junto con lentes Arri / Zeiss Master Anamorphic y zooms ligeros de la serie Fujinon ZK Cabrio, que permitieron una gran versatilidad en encuadres y movimientos. Para aportar textura y profundidad visual, se aplicaron filtros de la serie Black Promist, mientras que la corrección de color se realizó en Luciérnaga utilizando Baselight, bajo la supervisión del colorista Paulino Ibáñez.

El italiano Alessandro Borghi es uno de los actores principales (Foto: Lucía Faraig / Imagen cortesía de MOD)

El equipo técnico se apoyó en proveedores de primer nivel: EPC suministró el material de cámara, MC Group proporcionó el material de iluminación y Phoenix Grips, bajo la dirección de Jesús Fernández Santa, facilitó los equipos de maquinistas, incluyendo dollys, grúas y sistemas de estabilización.

Entre los elementos técnicos utilizados, Santa destaca el papel fundamental de equipos de estabilización, concretamente la cabeza Ronin 2, que permitió mantener planos fluidos y estables en todo momento. Este equipo se complementó con un chaleco especial, una dolly y un pequeño jeep de carbono, garantizando movilidad y precisión en secuencias dinámicas. “Para mí, el Ronin ha sido crucial. Permite una estabilidad que sería imposible de lograr con otros métodos”, asegura.

La labor de Phoenix Grips también implicó adaptarse a las exigencias de un rodaje que combinaba interiores y exteriores, con cambios rápidos de localización y condiciones de luz variables. Esto incluyó ajustes en el uso de dollys, movimientos de cámara y sincronización con la iluminación, asegurando la consistencia visual en todas las secuencias.

Ciudad de la Luz cobra vida de nuevo

Fermín Crespo, director de Ciudad de la Luz, subraya la importancia de acoger una producción de este nivel: “Ha sido un privilegio tener a Amenábar y a MOD en los estudios”.

La elección de la Comunidad Valenciana como escenario se debe a pueblos como Bocairent, que cuentan con una rica estructura urbanística de origen árabe, de la época de Al-Andalus. Pueblos que, como en Anna, tienen castillos que “daban también ese aire” similar al Castillo de Santa Bárbara o al Castillo de Buñol. Sin embargo, además de las localizaciones, la reapertura de los estudios Ciudad de la Luz permitieron a la producción de El Cautivo construir algunos de los decorados más emblemáticos de la película.

Los estudios Ciudad de la Luz, ubicados en Alicante, acogieron parte del rodaje de El Cautivo entre los meses de marzo y junio de 2024. Gracias a esto, la producción ha contado con el uso intensivo de los estudios y recursos de la Ciudad de la Luz, demostrando la capacidad de sus instalaciones para albergar producciones de gran envergadura y complejidad logística.

Según Fermín Crespo, director de Ciudad de la Luz, la producción se centró en varias localizaciones clave dentro del complejo. “La parte más importante que se rodó aquí fue la que se desarrolla en la barbería”, explica Crespo. “También se realizaron otras secuencias como la del barco y la parte marítima, así como el traslado hacia el norte de África”.

Amenábar y Borghi miran el combo durante el rodaje (Foto: Lucía Faraig / Imagen cortesía de MOD)

Además, el rodaje de El Cautivo no solo hizo uso de los platós principales, sino también de edificios auxiliares destinados a maquillaje, producción y logística. Crespo detalla que Ciudad de la Luz cuenta con un “equipamiento auxiliar de primer nivel” que permitió dar soporte a todos los aspectos de una película, desde la grabación hasta la postproducción.

La duración del rodaje en la Ciudad de la Luz abarcó desde el 16 de marzo hasta el 9 de junio: “Estuvieron tres meses en Ciudad de la Luz, entre producción, rodaje y postproducción.”. Durante este tiempo, la producción combinó las tres fases en un espacio completamente equipado. Crespo resalta que todo el proceso se desarrolló sin dificultades insalvables: “Las propias de cualquier producción, pero todo funcionó bien y de manera fenomenal”.

En cuanto a la colaboración entre el equipo de Ciudad de la Luz y el de MOD Producciones, el director de los estudios destaca que fue “un lujo”. “La verdad que la colaboración fue muy estrecha y muy dinámica. Y también fue un aprendizaje el tener a los profesionales que trajo MOD aquí”, añade.

La reapertura reciente de Ciudad de la Luz ha sido acompañada de varios proyectos de relevancia. Crespo menciona otros rodajes que han reforzado la visibilidad del complejo, como Mala Influencia, distribuida por Netflix, y Venom: El último baile, que alcanzó la décima posición en taquilla a nivel mundial. Sin embargo, el rodaje de El Cautivo tiene un significado especial, al unir un proyecto de alto nivel con la infraestructura de la Comunidad Valenciana: “Unir el nombre de Amenábar y esta película con Ciudad de la Luz y la Comunidad Valenciana ha sido espectacular”.

El impacto de este tipo de producciones va más allá del plano artístico. Según Crespo, la presencia de equipos durante tres meses genera un efecto económico directo sobre la región: “Este tipo de rodajes tienen un gran impacto en empleo local, consumo y proyección internacional”. La ocupación de hoteles, apartamentos, restaurantes y otros servicios locales contribuye significativamente al dinamismo económico, algo, que en palabras del representante de los estudios ocurre con más producciones: “El cine se ha convertido en un motor económico de primer nivel, sobre todo con películas de esta magnitud”.

Estreno internacional

El estreno mundial en el Festival de Toronto sitúa a El Cautivo en un escaparate privilegiado, junto a otras grandes producciones del año. La cita canadiense supone una oportunidad de presentar la película a distribuidores, críticos y programadores de todo el mundo.

Bovaira confía en la capacidad de la película de atraer público a los cines y así poder tener un buen resultado en cifras de taquilla, especialmente con los test de público previos que han mostrado resultados positivos y la fiabilidad para una distribuidora como Disney, que le ve mucho potencial a la historia. Además, Bovaira señala el interés del espectador por ver este tipo de temáticas reflejadas en la gran pantalla. Un ejemplo de éxito en Europa fue El Conde de Montecristo que tuvo una gran acogida el año pasado. “Tenemos que salir un poco de la dinámica en la que solo el cine familiar hace dinero. El año pasado, por ejemplo, La Infiltrada tuvo una recaudación importante. Y yo creo que necesitamos ese tipo de películas”. Historias que pueden considerarse “espectáculos, eventos, eso es lo que va a hacer que vuelva el mercado a estar donde estaba antes de la pandemia”.

Varios actores durante el rodaje de ‘El cautivo’ (Foto: Lucía Faraig / Imagen cortesía de MOD)

El Cautivo construye un mundo apasionante que es el telón de fondo de uno de los episodios de la vida real de Miguel de Cervantes. Una película que Bovaira califica como “360” y que mezcla una historia de cautiverio con fugas, espectáculo y el deseo de libertad: “porque yo creo que los temas que toca la película tienen que ver con la libertad y con la identidad.

Para Ciudad de la Luz, y hablando en términos de visibilidad internacional, acoger un proyecto como El Cautivo tiene un efecto multiplicador. La película, que ya cuenta con expectativas altas por la participación de Amenábar, posiciona a los estudios en el mapa de la industria cinematográfica mundial. Fermín Crespo subrayó que “la visibilidad es muy alta, y el proyecto quedará ya indivisible de Ciudad de la Luz”. Algo que también valoran desde el equipo de rodaje de El Cautivo. La reapertura de estos estudios es, en palabras de Juan Pedro de Gaspar, «una maravilla que se hayan podido volver a abrir por fin. Son los mejores de España, unos estudios fantásticos con dimensiones buenísimas y una infraestructura muy buena”, afirma Juan Pedro De Gaspar.

España, un nicho de historias desaprovechado

Historias de época, como El Cautivo, parecen ser desaprovechadas en el cine. Bovaira señala que, aunque países como Inglaterra financian películas históricas con cierto sesgo positivo, en España no hay un apoyo similar, en parte por el coste elevado de las producciones de época. Sin embargo, recalca que no es la primera apuesta del director Alejandro Amenábar por temas históricos y señala como claro ejemplo Mientras dure la guerra.

De hecho, ambas producciones reflejan el elevado coste de producción que supone esta temática, ya que El Cautivo dobla el presupuesto a la estrenada en 2019: “Es una película de una época un poco más remota, que transcurre en una ciudad que hay que recrear, que tiene muchos más efectos visuales, que tenía una variedad de localizaciones muy importante y también mucha figuración: “Es una película que construye un mundo apasionante, un mundo que realmente va a resultar muy sensual y muy rico”.