España es un país de una gran riqueza y variedad, y eso también se refleja en su cinematografía. Hay tres territorios en concreto que teniendo cada vez más casos de éxito y están llamando la atención: Galicia, Andalucía y Euskadi. RUBIK se ha comunicado con entidades y productoras de estos lugares para trazar una radiografía tanto de su producción local como de su capacidad para atraer rodajes. Empezamos esta serie de artículos con Galicia, que viene de un hito histórico en Cannes. Por Carlos Aguilar Sambricio

Galicia ha sido nombre propio en la 78 edición del Festival de Cannes. Hubo dos películas en Competición que están vinculadas con este territorio y hemos hablado con varias personas para abordar la producción en Galicia aprovechando esta circunstancia.
“Es la primera vez que se da este hecho por lo que no lo podemos considerar de otro modo que como un hito histórico”, afirma Dolores Meijomín, coordinador de Política Audiovisual de Agadic (Agencia Gallega de las Industrias Culturales).
Los dos proyectos responden, además, a las dos principales líneas de ayudas de Agadic: producción y coproducción de proyectos audiovisuales (Sirât de Oliver Laxe) y la de atracción de rodajes (Romería de Carla Simón).
El salto a la Competición del cineasta gallego Laxe, que ha tenido todas sus películas en secciones paralelas de Cannes, “es el fruto de una larga trayectoria que se fue consolidando en paralelo con el resto de la producción gallega”. Respecto a Romería, indica Meijomín, “es un gran resultado para una línea de ayudas muy reciente que nace para para posicionar a Galicia como territorio en el que llevar a cabo rodajes de medio y alto presupuesto, tanto originarios como de fuera”. Son dos líneas, recalca, que “conviven perfectamente y son extraordinariamente buenas para el audiovisual gallego en su conjunto”.
Luisa Romeo, productora gallega de Frida Films, considera “muy importante” la presencia de Laxe en Competición: “Es nuestro director mas internacional, su talento y sus películas se han apoyado desde Galicia desde el principio de su carrera. El cine de Oliver Laxe y el de otros directores gallegos, es el resultado de la política cultural desde dónde se apoyó, no solo el talento, sino a productoras”. También destaca la película de Carla Simón, por las ayudas “que incentivan los rodajes en Galicia como escenario natural”.
También lo ve muy positivo la productora Andrea Vázquez de Miramemira, porque “refuerza la proyección internacional del cine gallego” y “ayuda a situar en el centro de atención una cultura, una lengua y una identidad propias”.

Vázquez subraya que “este hito no es aislado” porque en los últimos años, el cine gallego viene marcando una trayectoria sostenida de reconocimiento internacional. Además de los títulos de Laxe en Cannes, menciona películas como Tres y Eles transportan a morte en Venecia y O Corno, Concha de Oro en San Sebastián. Todo ello “confirma que el cine gallego ha dejado de ser una promesa para consolidarse como una cinematografía con voz propia y con un lugar destacado en el panorama europeo”.
Meijomín confirma esa condición “madurez” del sector audiovisual gallego: “Crece el cine y también otras producciones como son las series de ficción y animación. Se da una situación de equilibrio entre compañías más posicionadas y otras emergentes (…) y cada vez son más los proyectos, sobre todo si hablamos de cine, que tienen en su plan de estrategia y financiación a socios nacionales e internacionales, que incorporan a las distribuidoras y a las agencias de ventas”. Además, añade que los profesionales y empresas de servicios “se sitúan al máximo nivel en el panorama nacional e internacional”.
Luis Romeo destaca que han sido capaces de salir fuera de sus fronteras: “No solo el ejemplo de Oliver Laxe, también directores como Jaione Camborda, Xacio Baño, Lois Patiño, Eloy Domínguez Serén y su presencia en festivales internacionales o en premios como los Goya”.
El posicionamiento actual de Galicia, opina Andrea Vázquez, “tiene mucho que ver con el apoyo institucional, especialmente con el papel que ha jugado Agadic” ya que, “sin un compromiso decidido por parte de las administraciones públicas, es muy difícil consolidar una industria cinematográfica sólida y sostenible”.
«El cine gallego ha dejado de ser una promesa para consolidarse como una cinematografía con voz propia y con un lugar destacado en el panorama europeo», Andrea Vázquez (Miramemira)
Pero el éxito, añade Vázquez, es un combinación de “talento, identidad, impulso emprendedor, apoyo institucional y un territorio natural que ofrece una enorme riqueza visual y narrativa para el cine”. Como apunta sobre el talento creativo de la región, “Galicia es un territorio con una historia y una cultura muy arraigadas, donde las expresiones artísticas han tenido siempre un lugar relevante” y el carácter gallego es “muy emprendedor”.
Romeo coincide con esto y señala que el apoyo de las subvenciones de Agadic y de TVG “han sido el germen” pero los productores gallegos “hemos entendido que para lograr esa visibilidad y traspasar fronteras implica que nuestros proyectos tienen que ser mas ambiciosos, con presupuestos mas altos”.
Meijomín asegura que Agadic se esfuerza en “contribuir a la profesionalización del sector y en que el ámbito de la producción crezca de un modo sostenible y consolidado”, por lo que dan mucha importancia “al apoyo al desarrollo de proyectos, a que estos se conciban con ambición internacional y sobre todo a que las compañías encadenen trabajos y puedan trabajar en simultáneo en distintas obras, bien liderándolas o como coproductoras minoritarias”.

Esto hace que los proyectos lleguen al momento de solicitar las subvenciones a la producción “más fortalecidos, con los mimbres necesarios para completar su financiación y para que finalmente puedan circular y conectar con su público”.
Meijomín también pone el acento en los autores y en el dinamismo la capacidad del sector para llevar a cabo con éxito los proyectos y que sean muy plurales.
Este fortalecimiento también está haciendo que muchos técnicos y creadores hayan logrado establecerse de forma permanente en Galicia y trabajar desde ahí de manera continuada, sin tener que ir a Madrid o Barcelona. “Es un indicador muy positivo del grado de consolidación de nuestra industria audiovisual”, indica Vázquez.
“También hay profesionales que residen fuera, pero mantienen un vínculo muy fuerte con Galicia y priorizan volver cuando surge una producción gallega. Después de los grandes polos de producción como Madrid y Barcelona, creo que Galicia, junto con Euskadi y Andalucía, es uno de los territorios donde existe una actividad audiovisual suficientemente estable y continuada como para permitir que muchos profesionales no tengan que emigrar forzosamente”, añade la productora de Miramemira.
Rasgos del cine gallego
¿Existen características comunes en el cine gallego?. Aunque destaca por su diversidad, Vázquez que le identifica “su capacidad para partir de lo local y lo íntimo para construir historias universales. Es un cine que “ha sabido mirarse hacia dentro, inspirarse en su identidad y en su cultura, y desde ahí contar relatos que conectan emocionalmente con personas de todo el mundo”. Según recalca, “esa autenticidad, esa raíz, lo hace original”.

También cree que la relación con el territorio es clave: “Galicia, con su enorme diversidad de paisajes, se convierte a menudo en algo más que un escenario: es parte activa del relato. Muchas producciones están profundamente conectadas con el entorno, tanto desde la narrativa como desde el diseño de producción, lo que aporta una dimensión sensorial y visual muy potente que también distingue al cine gallego”.
El cine gallego también está empezando a atraer producciones de empresas foráneas, como comenta Meijomín: “Hay más interés pero de un modo paulatino y, sobre todo, ordenado. Galicia ofrece grandes ventajas para rodar, empezando por inmejorables recursos técnicos y humanos, que ahora se amplían gracias a la puesta en marcha de dos platós en A Coruña, uno de ellos virtual con la más moderna infraestructura”. Además, “es una tierra de paisajes espectaculares, rico patrimonio, edificaciones modernas, entornos rurales y urbanos… y una luz ideal para crear atmósferas y universos absolutamente diferentes”.
«Los productores gallegos hemos entendido que, para traspasar fronteras, nuestros proyectos tienen que ser mas ambiciosos, con presupuestos mas altos”, Luisa Romeo (Frida Films)
La coordinadora audiovisual en Agadic añade al mix “el engranaje de un sector cualificado y experimentado” y las distintas ayudas de la Xunta de Galicia, especialmente en este caso con el Fondo de Atracción de Rodajes que, en breve, “abrirá una nueva convocatoria y es compatible con los incentivos generales del Estado”.
Vázquez también nota un interés creciente de otros territorios para rodar en Galicia y es por varios motivos. Por un lado, apunta al paisaje, ya que “Galicia ofrece una enorme diversidad visual en muy poca distancia, con escenarios naturales de gran fuerza cinematográfica” pero también hay algo más “profundo”, ya que “buscan en Galicia no solo un territorio, sino también unos rostros, una luz, una forma de vida que les inspira y les conecta con nuevas formas de narrar”.
Según la productora, “esa mezcla de autenticidad, potencia visual y tradición cultural convierte a Galicia en un lugar cada vez más atractivo para contar historias desde perspectivas muy distintas”.