'Blancanieves' (Disney)

¿Hay un hartazgo del público de los remakes de imagen real de Disney?

marzo 25, 2025
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El pasado fin de semana, Disney estrenó en cines su nueva versión en acción real de Blancanieves (2025), dirigida por Marc Webb y protagonizada por Rachel Zegler y Gal Gadot en los papeles de Blancanieves y la Reina Malvada respectivamente. El filme se trataba de una de las apuestas más ambiciosas del estudio, con una inversión inicial estimada entre 240 y 270 millones de dólares, a los que además habría que sumar también los gastos de marketing, con lo que se estima que el coste total podría alcanzar los 400 millones de dólares. Sin embargo, el resultado ha sido un batacazo en taquilla que confirma el creciente desinterés del público por este tipo de producciones. Por Fer S. Carrascosa

‘Blancanieves’ (Disney)

Con una recaudación mundial de apenas 87 millones de dólares en su primer fin de semana, Blancanieves se perfila como uno de los mayores fracasos de Disney en los últimos años, quedando muy por debajo de lo esperado y lejos de recuperar su abultado coste.

Las cifras hablan por sí solas. En el territorio de Estados Unidos + Canadá, la película debutó con unos escasos 43 millones de dólares, una cifra preocupante si la comparamos con otros remakes recientes, como el de La sirenita (2023), de Rob Marshall, que logró 95,5 millones en su estreno, y aun así dejó sensaciones agridulces.

Blancanieves se acerca peligrosamente al pobre desempeño en taquilla de Dumbo (2019), de Tim Burton, que arrancó en su estreno con 46 millones y terminó siendo un absoluto fracaso, pese a haber costado menos que la nueva producción de Disney.

En los 51 territorios internacionales donde también ha debutado el filme, apenas ha conseguido sumar otros 44 millones, dejando un total de 87 millones a nivel global, una cifra que no augura un buen rendimiento a largo plazo.

Además, la recepción del público y de la crítica tampoco ha sido entusiasta, motivo por el que se espera que podría desplomarse en las próximas semanas.

A estos problemas financieros se suman las múltiples polémicas que han acompañado la producción desde sus inicios. La elección de Rachel Zegler como protagonista fue objeto de duras críticas por parte de sectores del público que consideraban que su origen colombiano chocaba con la historia original, cuyo título hace referencia explícita a la piel pálida de la protagonista.

‘Blancanieves’ (Disney)

Además, David Hand Jr., hijo del director de la versión animada de 1937, lamentó que Disney se haya alejado de la esencia del cuento clásico, llegando a declarar que su padre y Walt Disney estarían “revolviéndose en sus tumbas” a causa de la deriva woke de los estudios.

Por otro lado, los rumores sobre las enormes tensiones vividas entre Zegler y Gadot, presuntamente por diferencias políticas a causa del conflicto israelí-palestino, han alimentado aún más la controversia, ya que durante la promoción de la película, ambas actrices han evitado compartir apariciones y han dejado crípticos mensajes en sus redes sociales que apuntan a una ruptura total en sus relaciones.

Para colmo, la decisión de reemplazar a los siete enanitos con personajes generados íntegramente por CGI también ha generado un enorme rechazo entre los seguidores del filme original, añadiendo más leña al fuego.

Más allá del caso puntual de Blancanieves, el desgaste del formato live action en Disney se hace cada vez más evidente. Aunque en sus inicios estos remakes parecían una apuesta segura, gracias a los éxitos de películas como Alicia en el país de las maravillas (2010), dirigida por Tim Burton, Cenicienta (2015), de Kenneth Branagh, o La bella y la bestia (2017), de Bill Condon, los últimos años han mostrado un cambio en la tendencia. Aladdin (2019), de Guy Ritchie, y Mulan (2020), de Niki Caro, sufrieron críticas mixtas y una acogida comercial tibia, muy inferior a lo esperado, mientras que Dumbo y La sirenita dejaron una sensación de decepción pese a haber recaudado cifras moderadas.

‘Blancanieves’ (Disney)

Ahora, Disney se enfrenta a un dilema: seguir apostando por una fórmula cada vez menos rentable o replantear su estrategia para el futuro. El fiasco de Blancanieves no solo pone en jaque la rentabilidad de los remakes en acción real, sino que también evidencia una desconexión entre Disney y las expectativas del público.

Con unos datos de taquilla que quedan lejos de ser rentables, las polémicas que han empañado su lanzamiento y un creciente desinterés por este tipo de adaptaciones, el estudio deberá replantear su enfoque si quiere evitar nuevos fracasos.

Mientras tanto, el estreno de Blancanieves se perfila como un triste recordatorio de que no todo lo que toca Disney se convierte en oro.