Xabier Berzosa (imagen cortesía del Festival de San Sebastián)

Xabier Berzosa: “Moriarti hace un cine autoral pero que piensa muchísimo en el espectador”

febrero 4, 2026
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Maspalomas, el nuevo éxito de los Moriarti, cuenta con 9 nominaciones en los Goya 2026, incluyendo Mejor Película. Dirigida por Aitor Arregi y Jose Mari Goenaga, a partir de una historia muy personal de este último, se trata de una producción de 5,2 millones de euros de Irusoin, Moriarti Produkzioak y Bowfinger. Por Carlos Aguilar Sambricio

Xabier Berzosa (imagen cortesía del Festival de San Sebastián)

La película se estrenó con éxito a concurso en el Festival de San Sebastián, donde logró ex aequo el Premio a Mejor Interpretación Protagonista para José Ramón Soroiz, y desde entonces ha seguido una senda de reconocimientos.

A continuación, y como parte de nuestro Especial Goya, la entrevista que hemos hecho en RUBIK a Xabier Berzosa, productor de Irusoin y Moriarti, para hablar del proceso de Maspalomas.

Rubik: Moriarti se fundó hace más de 20 años. ¿Cómo conociste a Jon Garaño, Jose Mari Goenaga y Aitor Arregi y por qué os embarcasteis en la creación de la productora?

Xabier Berzosa: Llevamos haciendo todas las películas en coproducción, pero somos dos productoras diferentes Irusoin y Moriarti. Desde Moriarti se asume el peso creativo de los proyectos; yo ahí soy el único productor y Jon, Jose Mari y Aitor son los directores y guionistas de todos los proyectos que hemos hecho.

Moriarti es una productora que solo produce proyectos suyos salvo excepciones muy raras. Yo en Irusoin estoy en los proyectos que son de coproducción y también produzco películas en las que no participa Moriarti.

Nos conocimos hace 25 años en la escuela de cine que había en Urnieta. Fue salir de la escuela de cine y, en vez de irnos cada uno a hacer la guerra por nuestro lado, empezamos a trabajar juntos. Nos llevábamos bien, empezamos a hacer algunos cortos y de ahí surgió todo.

Empezamos con mucha paciencia y muchos años de trabajo porque hasta que conseguimos hacer nuestra primera película pasó mucho tiempo.

Hemos conseguido seguir juntos y hacer un recorrido largo que esperemos que dure mucho más.

Rubik: Habéis tenido progresivamente cada vez más éxito. ¿Cuál crees que es la clave del sello Moriarti y cómo es trabajar con ellos?

X.B.: Creo que hay un elemento fundamental y es el trabajo bien hecho, porque le dedicamos esfuerzo y mucho cariño a cada proyecto que hacemos. Luego, eso hay que acompañarlo de talento. Es una mezcla de talento y el esfuerzo que dedicamos a cada proyecto en el que nos embarcamos, además de un poquito de suerte también.

Es un trabajo muy en equipo en todo momento y muy generoso por su parte porque no personalizan nunca el éxito en ningún momento y comparten lo bueno y lo malo.

Rodaje de ‘Maspalomas’ (Foto: David Herranz)

Rubik: Ellos son representantes de un estilo de creación colectiva, que da igual quien firme la dirección que hay una coherencia muy grande.

X.B.: Sí, a veces se hace un alegato del individualismo que no representa lo que es hacer cine. El cine es un trabajo colectivo, en esencia. Todo director se apoya en un equipo técnico, no estamos hablando de pintar un cuadro, que es una tarea totalmente individualista. Pero ellos llevan esta idea hasta la dirección, porque se conocen ya muy bien y saben qué posición tienen y qué posición va a tener.

Hay muchas discusiones pero hay una complicidad muy grande. Discutir en el proceso creativo puede ser infernal o al revés, puede ser algo que enriquezca el trabajo final.

Rubik: ¿Cómo surgió el proyecto de Maspalomas?

X.B.: Surge de una iniciativa de José Mari Goenaga, que fue quien empezó a escribir el guion. Es una historia muy personal de él; no es autobiográfica pero se centra en muchas inquietudes que tenía José Mari y que quería plasmar en una película. Él conoce Maspalomas y el microcosmos que hay montado allí. Le sirvió de semilla para llegar a una historia que luego al final transcurre más en la residencia de ancianos.

Rubik: Le película tiene un concepto muy potente sobre la idea de salir del armario y la evolución a lo largo de tu vida respecto a eso y cómo puede cambiar.

X.B.: Sí, el elemento de salir y entrar en el armario es un tema argumental, pero la película tiene un trasfondo sobre aprender a ser feliz en la vida independientemente de tu problemática. A las personas nos cuesta cada vez más asumir la felicidad como un estado pleno y duradero y hay que estar peleando todo el rato por conseguirla.

El caso de Maspalomas es muy gráfico: el concepto de que salir del armario, que parece una decisión puntual, se convierte en un proceso constante de pelea y de defensa de unos derechos, una visibilidad y una libertad. La situación de la residencia es casi de laboratorio, en el que el armario pasa a ser un elemento muy gráfico.

Rodaje de ‘Maspalomas’ (Foto: David Herranz)

Rubik: A nivel secundario, también llama la atención el contexto de la pandemia de COVID. Es algo que todavía no se ha tratado mucho y creo que es algo que tuvo mucha importancia en las residencias y le da más cuerpo a la historia.

X.B.: Nos consta, porque hemos hecho muchas pruebas con la película y muchos pases, que la primera reacción del público es de pavor, de decir que, por favor, la película no vaya a machacarnos con el desastre que sucedió con las residencias.

Al menos en el círculo cercano nuestro, y lo que hemos visto, es que no hay muchas ganas de entrar en ese charco. No al menos en nuestra película y con el tono de nuestra película. Puede hacerse de otra forma y que sea totalmente interesante, pero en la nuestra no.

En nuestra película, José Mari Goenaga utiliza el COVID como una metáfora. La persona que está en el armario pasa a estar libre en la playa, en el exterior, y el resto del mundo pasamos a estar encerrado, sin poder salir. Es muy simbólico y te lleva a un estado de tranquilidad o de libertad que es el que tiene el personaje al final.

Rubik: En Maspalomas he visto que ha entrado también en coproducción Bowfinger ¿no? ¿Cómo entra ella en el planteamiento de producción?

X.B.: Sí, es anecdótica la participación. Tenemos bastante relación y amistad, y nos echaron un cable con una situación que teníamos y queríamos reconocer su empujón en un momento dado y darle visibilidad.

Rubik: El presupuesto es de 5,2 millones de euros, lo cual es alto para el cine español y más para el cine de autor. ¿Fue complicado levantarlo o con el prestigio que los cineastas van teniendo resulta un poco más sencillo?

X.B.: La credibilidad que se requiere para defender ese presupuesto la puedes tener con estos directores, eso está claro. Es importante lo que mencionas.

En este caso, las fuentes de financiación no son muy diferentes de las de un proyecto de 3 millones y pico hace un tiempo. Lo que pasa es que, como la situación de los incentivos fiscales en lenguas minoritarias es positiva, nos permite darle un empujón al presupuesto y elevarlo hasta los 5.

Pero realmente el mix de financiación es el estándar en este tipo de películas, en el sentido de autoral y en euskera. Siempre es complicado levantar una financiación, pero no es la peor que hemos tenido. En nuestros inicios costaba bastante más.

Rodaje de ‘Maspalomas’ (Foto: David Herranz)

Rubik: Entonces los incentivos fiscales están siendo importantes, ¿no?

X.B.: Sí, para nosotros y para todo el cine español. Yo creo que hay un antes y un después del cine con incentivos y sin incentivos. Aunque al final con la capacidad de generar financiación pública estás topado, es una vía garantizada. No es como las ayudas, que es un régimen competitivo.

Rubik: Has dicho que el mix de financiación. Tenéis ayuda de ICAA, Gobierno Vasco, Diputación de Gipuzkoa, participación de RTVE, EITB, Filmin, Movistar… ¿Cómo fue el proceso?

X.B.: Los socios principales del proyecto son RTVE y EITB y son a los que hay que darle visibilidad. Luego, las ayudas del Gobierno Vasco y de ICAA se consiguieron en el año de producción y la Diputación de Gipuzkoa aporta los incentivos fiscales. Finalmente, Filmin y Movistar entraron ya en un momento posterior del proceso de financiación con un peso menor que las televisiones públicas. La visibilidad principal se la merecen RTVE y EITB.

Rubik: El rodaje fue entre Canarias y Euskadi. ¿Cómo fue a nivel logístico y cuántas semanas fueron?

X.B.: En total estuvimos 8 semanas y media. El rodaje en Canarias es lo que se ve en la película, no hay ninguna localización que no se vea claramente que es Canarias. Sobre todo fue muy importante el rodaje del parade y de las noches de fiesta que hicimos coincidir el rodaje con el Winter Pride.

El trabajo de dirección de producción de Ander Sistiaga fue espectacular porque rodamos allí en decorado reales con decenas de miles de personas en 35 milímetros con dos unidades volándonos en todos los sitios.

Fue un reto importante que, por suerte, salió bien, porque la película empieza con esa energía y esa era la energía real de lo que estaba sucediendo allí y hemos conseguido captar. Luego, el rodaje principal fue aquí, en Euskadi.

Rodaje de ‘Maspalomas’ (Foto: David Herranz)

Rubik: Has mencionado el desfile y las escenas de discoteca, que entiendo que fue lo más complicado, ¿no?

X.B.: Sí, sí, eso fue un zafarrancho de combate total, porque había acciones concretas que había que rodar con actores y luego había recursos. Conseguir controlar el rodaje para manejar a nuestros actores y toda nuestra figuración en medio de semejante vorágine festiva fue tremendo, pero a la vez una maravilla, porque son retos precisamente de diseño de producción y de definición de producció a los que dedicas muchos meses de preparación y los ejecutas en un día.

Si te sale mal, adiós, pero cuando sale bien, te da satisfacción. El orgullo de contar con un equipo con esa capacidad es algo que es maravilloso.

Rubik: ¿En Canarias trabajasteis con alguna productora de service?

X.B.: No, nos apoyamos en personas concretas. Hicimos un equipo propio de allí.

Rubik: En la película es muy importante el contraste a nivel de luz entre la parte de Canarias y la de Euskadi. ¿Hubo suerte con la climatología?

X.B.: Sí, no tuvimos ningún incidente. Tener cierto clima plumizo y gris en Euskadi no es muy complicado (Risas) Allí también hay mucha garantía aunque hubo un día que sí daban lluvias y estábamos alucinando de pensar que nos iba a llover el día que ibamos ahí a rodar. Decíamos ‘no puede ser’.

Nos cayeron cuatro gotas y nos dijeron ‘ya está, ya ha llovido’. Y yo pensando: ‘¿a eso le llamáis lluvia?’. En nuestra escala de medir la lluvia, no significa ni nada, así que no hubo ningún problema.

Rodaje de ‘Maspalomas’ (Foto: David Herranz)

Rubik: Grabasteis en fotoquímico, que no es demasiado habitual. ¿Por qué lo hicisteis? Desde el punto de vista de producción, ¿os afectó mucho?

X.B.: Se hizo por una decisión estilística, ya no solo por el control del color y para tener un grano y un feeling concreto con el material, sino porque era el formato que más potenciaba lo que queríamos que se sintiese con las imágenes y sobre todo las imágenes más íntimas de los personajes.

Le daba más calidez. Que luego no sabes hasta qué punto el ojo del espectador percibe el 100% de lo que percibe uno, porque existe una educación y memoria fílmica de un espectador de lo que ha visto y ha dejado de ver en un formato o en otro. Es una discusión compleja. En nuestro caso, teníamos claro que era el formato que mejor le sentaba a la película.

Rodar en 35 mm conlleva una forma de trabajar diferente. Nos venía muy bien establecer unas pautas en el set como se establece cuando se trabaja en 35 mm. En película cuando se dice acción y la cámara empieza a rodar es un momento sacrosanto y luego, en cuanto se acaba el plano, se dice corta en el momento. En digital ‘acción’ significa que la cámara está grabando, pero no hay una sensación de que hay un contador. El nivel de concentración que se consigue en el set con película es diferente, tiene un punto más de tensión. Teníamos rodaje de sexo explícito y con personas mayores, y eso requería echar las tomas justas y tener ese nivel de concentración constante.

Luego, hay que cambiar todo el sistema de trabajo y todos los envíos al laboratorio, con todo el riesgo que supone eso y el estrés de que llegue todo bien y los revelados, con posibles sorpresas.. No sabes si algo está bien hasta que pasa un par de días. Un montón de cosas son una locura comparado con las ventajas del digital.

Rubik: Como dices, hay varias escenas de sexo, y también bastantes desnudos. Imagino que era un tema delicado. ¿Cómo se abordó, se trabajó con coordinación de intimidad?

X.B.: Sí, se cuidó muchísimo con la coordinación de intimidad y con figuración profesional. Todo con mucho detalle y mucho mimo. No ha habido ningún problema, al contrario. Cuando te rodeas del equipo adecuado y se le dedica el esfuerzo y el mimo que requiere, es una gozada. Yo creo que se nota al ver la película un nivel de naturalidad y de control sobre la imagen que hace que tenga credibilidad. Ha sido un reto y no es que nos diese miedo pero sí teníamos claro que había que cuidarlo muchísimo y no meter la pata.

Rubik: ¿Hubo otras escenas complicadas en rodaje?

X.B.: Es una película que se apoya muchísimo en el trabajo actoral y participan muchas personas mayores. Era un reto ajustar la intensidad y el ritmo del rodaje a todo el equipo que tienes y a las capacidades de ese equipo. No puedes ir a la velocidad ni a la exigencia que irías con actores mucho más jóvenes.

Rodaje de ‘Maspalomas’ (Foto: David Herranz)

Rubik: El mundo de las residencias creo que está muy bien reflejado. Supongo que hubo mucha documentación y asesoramiento…

X.B.: Sí, todos ellos, pero en este caso José Mari, son obsesivos en la documentación y en sentir que conocen bien el tema del que están hablando. Dedican una cantidad de tiempo enorme a visitar lugares, a entrevistar gente, a saber realmente cómo funciona de verdad de lo que van a hablar. Algo que parece tan obvio, pero igual no todo el mundo considera tan importante.

Había que saber bien cómo funcionaba y cuáles son sus mecanismos internos, más allá del vox populi que conocemos todo el mundo sobre cómo funciona una residencia. Luego, hay muchos tipos de residencias diferentes y la nuestra tiene cosas particulares para que apoye la historia.

Rubik: ¿Dónde se rodó esa parte de la residencia?

X.B.: La residencia se rodó en Orduña, en una escuela que está cerrada ahora y se han rodado varias cosas allí.

Rubik: En postproducción trabajasteis con Elamedia, que también ha hecho los VFX con su división de Alive. ¿Cómo fue trabajar con ellos, especialmente por el tema del fotoquímico?

X.B.: Muy bien. Llevamos mucho tiempo trabajando juntos. Tienen aquí el laboratorio al lado de nuestra oficina, en Donosti. Los conocemos muy bien, son parte del equipo desde hace mucho tiempo.

Hay una persona del laboratorio en concreto, Juanjo Aguirreolea, que estuvo desde el primer día del proyecto hasta el último, controlando el material y supervisando todos los escaneos. Es un experto a nivel europeo de control de color y de colorimetría. Nos ha dado una seguridad total su presencia en la película

Rubik: Habíais estrenado muchas veces en el Festival de San Sebastián. ¿Tuviste dudas de dónde presentar la película?

X.B.: Sí, bueno, sentíamos que, después de Marco (que se presentó en Venecia), Maspalomas nos apetecía que volviese a Donosti. Tampoco hay muchas alternativas a este nivel, sólo puedes ir a Venecia, Berlín o Cannes. Decir que elegimos nosotros es absurdo. A ese nivel de festivales, vas a donde tú puedes y te dejan. Dentro de esas opciones, por calendario, Donosti encajaba muy bien y por tipo de película también era ideal.

Rodaje de ‘Maspalomas’ (Foto: David Herranz)

Rubik: A Cannes no habéis ido nunca, ¿no?

X.B.: No. Este año hemos estado con Irusoin con La misteriosa mirada del flamenco. Ganó en Un certain regard pero desde Moriarti no, no hemos conseguido estar nunca.

Rubik: Me da la sensación de que las películas de los Moriarti todavía no se conocen tanto internacionalmente como debería.

X.B.: Sí, es muy difícil saber las razones. En Cannes les conocen y las películas. Pero quizás es por el tipo de películas que hacemos. Igual aquí podemos ser considerados nicho y muy autorales, pero igual para Cannes somos muy comerciales. El euskera aquí igual es algo muy alternativo y allí se percibe como una película más.

Moriarti hace un cine autoral pero es un cine que piensa muchísimo en el espectador. Son películas con mucho fondo y mucha historia, pero que no descuidan que sean entretenidas. Hay festivales que no las asocian tanto con lo que es una película festivalera. Otra cosa son los grandes nombres del cine mundial, que entran independientemente de todo esto. Al final, para entrar a Cannes hace falta un mix de factores y cuesta mucho porque la competencia es tremenda.

Rubik: Al hilo del público, el estreno en salas con Bteam hizo más de 700.000 euros, que no está mal, y en Euskadi funcionó especialmente bien. ¿Cómo valoras el estreno?

X.B.: Pues muy bien porque, tras estar muy contento con la película, llega el momento de estrenar y entonces empiezan los sudores fríos y los miedos. El salto a las salas es un salto al vacío hoy en día. Si de repente se te tuerce, no tienes fondo, te vas para abajo.

Es importante llegar a una cifra final grande pero también es muy importante sentir que la película en salas ha vivido y ha llegado a la gente a la que tenía que llegar. Con dos semanas de cartelera no tienes esa sensación. Maspalomas todavía sigue en cines y creo que hemos llegado a todo el mundo al que creemos que tendríamos que llegar. Siempre puedes llegar a más, pero no deja de ser una película en euskera, que se distribuye por el circuito de VO y que trata el tema que trata. No tiene un diseño para hacer millones de recaudación.

Ha tenido una larga vida y en Gipuzkoa creo que ha sido la segunda película más vista del año. Aquí sí que se vive como un fenómeno más allá de lo autoral y de nicho. El estreno fuerte en cines te da mucha atracción luego en el estreno en plataformas y televisiones.

Rubik: Ahora con las nominaciones a los Goya, ¿se ha ampliado la distribución en salas?

X.B.: Muy poquito. Alguna que otra copia, pero básicamente sigue en las que estaba.

Rodaje de ‘Maspalomas’ (Foto: David Herranz)

Rubik: A nivel internacional estáis con Film Factory. ¿Dónde se podrá ver en salas?

X.B.: Hemos estado en un porrón de festivales.. En salas, no me acuerdo en qué países estará, pero Francia seguro. Se ha vendido a varios países pero hay operaciones que no sé si implican estrenar en salas. Es una película que arranca todo su camino por festivales y, a raíz de ahí, se han cerrado algunas ventas.

Rubik: Tenéis 9 nominaciones a los Goya, incluyendo Mejor Película película. ¿Cómo lo valoras?

X.B.: Estamos súper contentos. En los Forqué, Goya y Feroz ha entrado con mucha fuerza a nivel de nominaciones. Es un año en el que no se venden baratas las nominaciones, hay que darle valor, más allá de las probabilidades de ganar. Es una película que, en un año de muy buen cine español, ha cubierto un hueco muy importante. Es una película muy emocional, los espectadores salen muy tocados. Algunas otras películas tienen más reflexión, otras tienen más impacto. La nuestra tiene emoción. A partir de ahora, todo lo que venga lo celebraremos pero ya estamos súper contentos.

Rubik: ¿Qué proyectos tenéis tanto en Irusoin como en Moriarti?

X.B.: En Irusoin estamos con la siguiente película de Paul Urkijo, que rodaremos a finales de este 2026. También estamos terminando la película de Nanni Moretti, que hemos producido con nuestros socios italianos, y que se terminará este año.

En Moriarti estamos en fase de desarrollo, no hay nada concreto que pueda decir. Ha habido una racha con Balenciaga, Marco y Maspalomas que no es normal porque nos gusta que las cabezas respiren entre película y película. Ver dónde estamos y dónde queremos ir. Pero fruto de la pandemia, con el confinamiento, no se podía hacer otra cosa que desarrollar proyectos en casa. De ahí han salido estos trabajos y ahora toca decidir el siguiente paso, sin prisa pero sin pausa.