Xavi Toll: “Producir pensando en satisfacer únicamente a un algoritmo es absurdo, el criterio de las personas es imprescindible»

enero 8, 2026
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El director de contenidos en Zeta Studios analiza para Rubik el momento actual de la producción española y su relación con los grandes streamers globales desde una perspectiva privilegiada: la de una compañía independiente que ha vivido el boom global de la última década sin renunciar a su identidad. Por Miguel Varela.

Xavi Toll, director de contenidos en Zeta Studios

El algoritmo, la importancia creciente del IP o los retos pendientes para consolidar una industria fuerte y competitiva en España son algunos de los ejes de esta entrevista.

Rubik: ¿Cómo describirías el estado de la producción de ficción actualmente en España? Tras el boom inicial de las plataformas, ¿se ha alcanzado una fase de madurez y estabilización?

Xavi Toll: Es una conversación que nunca termina, porque no está solo en nuestras manos. Todo depende de movimientos empresariales y económicos que vienen de muy lejos de nuestras fronteras, especialmente de lo que ocurre en el panorama internacional de las plataformas, que ahora mismo representan una parte importantísima del flujo económico que financia lo que producimos. Esto hace que el terreno en el que nos movemos sea cambiante por definición, y que debamos convivir constantemente con decisiones y estrategias que no siempre se originan aquí. En ese sentido no me atrevo a dar una respuesta cerrada, porque creo sinceramente que cada día el paradigma es distinto al del día anterior, y las lógicas mercantiles por las que todo se mueve se escapan, en parte, de nuestro conocimiento y control.

No obstante, más allá de esas dinámicas de mercado, desde Zeta defendemos muchísimo la independencia y la producción independiente. La defendemos porque forma parte de nuestra identidad, pero también porque esa independencia te permite adaptarte, en cada momento, a cuáles son las reglas del juego. Ser independiente supone no tener miedo de adaptarte a las nuevas dinámicas ni a los modelos de financiación que puedan venir: coproducción, proyectos originales, colaboraciones más híbridas… Lo que toque en cada momento. Trabajar en todas las direcciones y ampliar capacidades para llegar al máximo de lugares posibles es fundamental para nosotros.

Rubik: En cuanto al volumen total de producción, los datos globales indican una cierta contracción del mercado y una apuesta de las plataformas por producciones más específicas. ¿Se está buscando contenido más local, más universal, o es una mezcla?

X. T.: Yo creo que, al final, lo que ha demostrado el tiempo es que no hay una fórmula mágica para nada. Lo hemos visto una y otra vez: contenido muy local ha viajado increíblemente bien y contenido con una mirada global también ha funcionado. Ha habido casos de todo tipo. Por lo que percibo en mis conversaciones con las plataformas, lo que buscan son buenas historias. Buenos proyectos, bien pensados y bien acompañados. Es así de simple y así de complejo a la vez.

He estado muchos años trabajando en dirección de contenidos en una empresa que ha producido mucho, y lo que uno aprende por el camino es que los proyectos encuentran su lugar cuando es su momento y cuando cumplen con unas premisas muy claras. Y la principal es que sea un buen proyecto: buenos autores, buenos creadores, una visión sólida sobre lo que se quiere contar y, además, una coherencia en quién lo acompaña desde la producción. A veces se tiende a pensar que hay tendencias muy marcadas, pero la realidad es que lo que acaba sosteniendo las cosas es la calidad del proyecto y la claridad de la propuesta.

La vida breve / Imagen cortesía de Zeta Studios

Rubik: En cuanto a prestigio y calidad, ya hace años que las series están al mismo nivel que el cine, pero sigue existiendo una gran diferenciación en los modelos de financiación. ¿Crees que llegará en algún momento un modelo de financiación pública para series como existe para el cine?

X. T.: No creo que pase. Las series sirven a la televisión y el cine sirve al cine. Son formatos que se han articulado históricamente de formas distintas, y creo que tratar de introducir las series en el marco de ayudas públicas es muy complicado. De algún modo, ya están introducidas a través de los incentivos fiscales, y es verdad que se ha hablado muchas veces de ayudas específicas para series, pero nunca se ha materializado. No sé si en algún momento será una realidad, pero hoy por hoy no lo veo claro.

Rubik: Aun así, sigue resultando extraño que el cine se financie como bien cultural y las series no, cuando también forman parte del patrimonio audiovisual de un país.

X. T.: A mí también me parece evidente que las series son un bien cultural. Pero si hablamos del marco cultural español y de cuáles son las prioridades ahora mismo, creo que las líneas de ayuda deben seguir destinándose principalmente al cine. El cine necesita más protección en este momento. Y si hablamos en términos de justicia redistributiva, creo que el cine requiere más apoyo que la ficción seriada.

No obstante, claro que me parecería fantástico que hubiese ayudas para series. Todo lo que contribuya a fortalecer la industria audiovisual y cultural española es bueno para todos. Y creo que el crecimiento del sector en los últimos años demuestra que hay espacio para seguir reforzándolo.

Rubik: En el momento de boom inicial de las plataformas se hablaba del algoritmo casi como un oráculo infalible para generar nuevos suscriptores. Pero ahora que la cuota de mercado se va estabilizando, ¿se sigue buscando satisfacer ese algoritmo para captar al público indeciso o se está dando prioridad a la calidad y a nuevas voces?

X. T.: El famoso algoritmo se ha romantizado muchísimo. Se ha convertido casi en una especie de entidad mística que lo sabe todo. Pero en realidad lo que ocurre es muy distinto. Entiendo perfectamente que empresas que gastan tanto dinero en financiar un producto quieran tener información sobre los gustos de sus usuarios y quieran complacerlos. Es lógico, forma parte de su negocio.

Pero al final, las personas que trabajan allí, y nosotros mismos desde las productoras, somos personas. Y eso significa que hay algo inseparable del algoritmo, que es el criterio. El criterio que vas ganando con los años y conociendo al público, una audiencia que se renueva constantemente. Los gustos del público son infinitos y cambian sin parar. Producir pensando en satisfacer únicamente a un algoritmo es absurdo; el criterio de las personas que trabajamos en las productoras es imprescindible para tomar decisiones a la hora de crear. Y el criterio no se puede automatizar en base a una fórmula.

Élite / Imagen cortesía de Netflix / Zeta Studios

Rubik: En esa relación productora–plataforma de streaming internacional, bajo tu experiencia… ¿hay control editorial o predomina la confianza?

X. T.: Predomina la confianza, sin duda. La forma de trabajar es una relación entre socios que se unen para llevar adelante un proyecto. Y sin esa relación de confianza sería muy difícil levantar proyectos tan grandes y tan complejos como lo son las series de ocho capítulos de 50 minutos. A veces la gente no es consciente de la envergadura real que tiene producir este tipo de proyectos. Por eso la confianza es fundamental, y sobre todo que el objetivo sea común. Esa ha sido siempre mi experiencia.

Rubik: Vosotros, con Élite, habéis conectado como pocas series con el público joven a nivel internacional. ¿Qué busca hoy ese público?

X. T.: Hasta hace unas semanas creía saberlo… hasta que vi K-Pop: Demon Hunters y me di cuenta de que era un boomer. Hablar del “público joven” es muy difícil. ¿Quién es joven exactamente? ¿Dónde está la frontera? Cada generación vive lo juvenil de forma distinta y con referentes distintos. Es cierto que hay géneros que conectan más directamente, como el young adult, donde los personajes tienen la edad del público y eso genera una identificación inmediata. Pero creo que lo esencial, sea juvenil o no, es la identificación del espectador con los personajes: por la edad, por el conflicto, por el universo en el que viven… Siempre hay algo ahí que genera el vínculo.

Cuando trabajas en géneros juveniles, tienes que intentar entender de qué manera vive hoy la gente joven sus conflictos. Pero más allá de eso, tampoco puedes hacer mucho más. No hay una fórmula secreta. Y soy muy defensor de dejar que entren nuevas voces en el sector, voces más jóvenes y más cercanas a ese público. Ellos lo entienden de una manera que nosotros quizá ya no.

Rubik: Otro asunto clave es el IP. ¿Es más fácil levantar un proyecto si ya tiene un éxito previo?

X. T.: Sí, desde luego. El IP es un elemento que ayuda muchísimo. Es evidente que en los últimos años se han producido muchísimos proyectos basados en IPs preexistentes. Es un elemento muy importante porque ya existe una relación con el público, un conocimiento previo que, sin duda, facilita el camino para que un proyecto salga adelante.

Cuando nadie nos ve / Imagen cortesía de Zeta Studios / Foto de Emilio Pereda

Rubik: Muchos de los grandes éxitos internacionales recientes en plataformas han sido españoles. ¿En qué punto se encuentra nuestra ficción?

X. T.: Lo que hemos vivido estos años ha marcado un antes y un después en la visión internacional de la industria española. Se han hecho muchas cosas bien, pero todavía queda mucha tarea interna pendiente. Sobre todo en la percepción que nuestro propio público tiene de nuestro cine y, en parte, de nuestras series. Hay mucho trabajo por hacer en la taquilla para hacer volver al público a ver nuestro cine, y también mucho trabajo en la ficción seriada. Creo que nunca hay que conformarse. Los éxitos que todos conocemos han sido importantísimos, pero hay que seguir trabajando para consolidarlos.

Rubik: ¿Cómo crees que impactará la Inteligencia Artificial en la industria?

X. T.: Es imposible preverlo. Es algo que todavía no conocemos en profundidad, pero como todos los avances tecnológicos en la historia de la humanidad, llegará y tendremos que convivir con ello. La mejor estrategia es no tenerle miedo y ser claros en la legislación: marcar dónde está la línea ética que no debe cruzarse. Pero impactar, impactará de lleno. Y nos adaptaremos, como siempre hemos hecho.