Colomo revisita para Rubik el proceso de escritura de Las delicias del jardín con motivo de la publicación de su guion, escrito junto a Pablo Colomo, por parte de la editorial Ocho y Medio. Una oportunidad para reflexionar sobre el proceso creativo, la improvisación, el paso del tiempo y el valor de los guiones como memoria viva del cine español. Por Miguel Varela.

Rubik: Las delicias del jardín fue escrita junto a Pablo Colomo. ¿En qué contexto creativo y personal nace este proyecto y qué os interesaba explorar entonces como autores?
Fernando Colomo: Es una historia inspirada en nosotros mismos que, a medida que se iba desarrollando, iba incorporando más y más elementos autorreferenciales. Como si el guion nos fuera vampirizando casi sin darnos cuenta.
Rubik: ¿Cómo describirías hoy el lugar que ocupa Las delicias del jardín dentro de tu filmografía y dentro del cine español de su época?
F. C.: Junto a La línea del cielo e Isla bonita es una película muy personal y autobiográfica, hecha con un equipo pequeño y con total libertad, sin ayudas del ICAA. Dentro del cine español creo que es una rara avis.
Rubik: La edición del guion permite acceder a una capa del proceso creativo que normalmente permanece invisible. ¿Qué crees que aporta este texto al lector que ya conoce la película?
F. C.: Creo que para el estudioso es un material interesante para saber el grado de improvisación que se ha producido en la filmación. El guion publicado es el último de los 25 que escribimos a lo largo de tres años. Se ha mantenido la estructura, que estaba muy elaborada, pero hemos tenido una voluntad de continuar el proceso en el rodaje.
Las improvisaciones han sido principalmente con los personajes que se interpretaban a sí mismos, como Antonio López, Javier de Juan o Carolina Verd. Además, al ser Pablo y yo los guionistas y también los protagonistas, nos hemos permitido reescribir, en nuestras escenas, directamente ante las cámaras la versión definitiva.
Rubik: ¿Has redescubierto aspectos del guion —temáticos, estructurales o de tono— al volver a él ahora, desde la distancia del tiempo?
F. C.: Sí, ha sido curioso ojear el guion publicado y ver lo que ha quedado finalmente, y también lo nuevo que ha aparecido. El montaje ha sido la última versión.
El tono nunca me preocupa porque creo que es algo que es mejor no intentar manipular. En esta última versión intentamos quitar todos los gags de comedia que se nos habían colado en la escritura porque no queríamos que estuviera dentro de los patrones del género de la comedia. Al final parece, por los comentarios escuchados, que sí es una comedia y muy divertida, dicen. Pero no ha sido intencionado. Esto me viene pasando desde Tigres de papel, mi primera película.
Rubik: En términos de escritura, ¿qué particularidades tuvo este proyecto respecto a otros guiones que has firmado, especialmente en el equilibrio entre comedia, sátira y retrato generacional?
F. C.: Respecto a otras películas mías como La línea del cielo o Isla bonita, el proceso ha sido muy diferente porque en aquellas no existía un guion, solo una escaleta sin diálogos y sin final, y además no hubo apenas tiempo entre la idea y el rodaje. En Las delicias del jardín ha sido, como ya he dicho, todo lo contrario.
En esta hay una sátira muy clara sobre el mundo del arte moderno, pero sin forzar nada, simplemente mostrando algunos detalles. Y es claramente una historia de enfrentamiento generacional.
Rubik: ¿Qué criterios habéis seguido para esta edición del guion? ¿Incluye versiones previas, anotaciones o decisiones que ayuden a entender el proceso de desarrollo?
F. C.: Hay un prólogo en el que hablo de mis pelis más o menos autobiográficas. No es el guion sacado de la película, y eso es por lo que tiene interés su publicación.
Rubik: Desde tu experiencia, ¿qué valor tiene hoy la publicación de guiones cinematográficos para los profesionales y estudiantes del audiovisual?
F. C.: Yo tengo en mi biblioteca muchos guiones publicados y me resulta muy instructivo revisarlos de vez en cuando, sobre todo cuando estoy en el proceso de escritura. Espero que pueda ser útil para otros compañeros, sean profesionales o no.
Rubik: ¿Crees que el guion, como obra escrita, puede leerse y analizarse de forma autónoma, más allá de la película terminada?
F. C.: Creo que no, siempre lo imagino como algo muy relacionado con el resultado final, que es la película. Algo así como lo que son los bocetos de un cuadro a la pintura acabada.
Rubik: La editorial 8 y 1/2 ha construido un catálogo muy ligado a la memoria del cine español. ¿Qué significa para ti que Las delicias del jardín pase a formar parte de ese archivo editorial?
F. C.: Es un honor que el guion de esta película, que tanto nos ha costado y en la que tanto nos hemos implicado, esté junto a otros guiones de películas importantes del cine español en la colección Espiral. Anteriormente ya me habían publicado Al sur de Granada, que es otra película de la que me siento muy orgulloso.