Durante dos jornadas, Granada reunió a la industria en un encuentro internacional para debatir sobre los retos que implica convertir espacios históricos y monumentales en localizaciones para producciones audiovisuales. El programa permitió a los asistentes profundizar en un modelo de rodaje compatible con la conservación y difusión del patrimonio cultural y conocer las oportunidades que abren las nuevas tecnologías en este campo, así como las cuestiones jurídicas que surgen de sus aplicaciones. Por Nerea Méndez Pérez

El atractivo cultural y la riqueza monumental presente en España ha convertido al país en un escenario único para proyectos audiovisuales. No obstante, como hemos tratado en nuestro último número especial localizaciones, el patrimonio nacional es mucho más que un decorado bonito para las películas.
Hablamos de entornos protegidos por un marco normativo propio, con restricciones y en los que conviene rodearse de un equipo de localizadores o gestores culturales con amplios conocimientos del territorio.
Con el fin de promover esa herencia monumental y las buenas prácticas en el sector, Andalucía Film Commission lleva varios años organizando un encuentro dirigido a los profesionales del audiovisual, gestores de espacios patrimoniales y responsables institucionales bajo la marca Heritage Sessions.
Su última edición aconteció los días 20 y 21 de octubre en Granada. De hecho, en una localización muy especial de la provincia andaluza, el Carmen de los Martíres, un complejo ajardinado con un palacete que acogió una parte del rodaje de La bola negra, dirigida por Javier Calvo y Javier Ambrossi.

El talento tras la escena
La primera jornada fue directa al grano con una mesa redonda que abordó los desafíos en los rodajes en entornos patrimoniales. En la conversación, moderada por la localizadora y fixer Sofía Rodríguez, intervinieron Irene Manrique, supervisor location manager; José Jaime Linares, presidente de APPA; y la localizadora Susana Baldó.
“Los rodajes son como la sangre. Son muy escandalosos”, afirmó Baldó, en referencia al abultado equipo humano y técnico que muchas veces se moviliza durante una filmación.
Por eso, uno de los retos de este sector es comunicarse adecuadamente para obtener los permisos de rodaje en estos entornos altamente sensibles. “Tenemos que hablar un mismo idioma para que desde patrimonio entiendan lo que queremos hacer”, añadió.
En esta línea, Manrique comentó que, en los últimos rodajes de gran envergadura en los que ha participado, ellos han contado con la ayuda de un consultor de sostenibilidad y de patrimonio para realizar una memoria.
“Ha funcionado muy bien, porque nos han dado directrices y han sabido facilitar la información para que la organización acepte. Hay que dar con un técnico que tenga todos los conocimientos de este terreno para explicar que no pasa nada por poner un andamio ahí”, aportó desde su experiencia.

En ocasiones, esta opción es difícil de abordar para una producción pequeña, como señaló Linares: “Solo tiene un problema: el coste económico. Aunque me parece una idea maravillosa”.
Para él la clave está en la sinergia entre el localizador y el production designer, con capacidad para poner sobre el papel palabras como “fuego” y “agua” sin espantar a los organismos patrimoniales. Además, consideró que el mejor éxito es el silencio, porque “si algo va mal, ten por seguro que alguien vendrá a echarte la bronca”.
Como bien resumió Manrique: “Lo más importante es ser consciente de cómo se deben dejar los espacios después de un rodaje, porque el fin es que el enclave patrimonial quede contento para que se pueda seguir usando posteriormente. Una mala praxis nos condena durante años”.
El papel de los gestores de entornos patrimoniales
Después de escuchar la voz de localizadores y productores, fue el turno de conocer la perspectiva de los otros protagonistas de esta historia: los gestores de entornos patrimoniales.
Esta segunda mesa redonda reunió a Iván García Jiménez, arqueólogo y conservador de Baelo Claudia; Juan Salvador López Galán, responsable de Difusión e Instituciones Culturales del Patronato de la Alhambra y Generalife; y Aurora Villalobos Gómez, directora general de Museos y Conjuntos Culturales de la Consejería de Cultura, Patrimonio Histórico y Deporte.

La primera pregunta que se les planteó a los ponentes fue qué piensan cuando reciben una solicitud para grabar. “A mí se me ponen los pelos de punta”, expresó López Galán en confianza, para añadir que la primera acción es siempre ver cómo enfoca el proyecto la producción. “Es muy importante tener una idea muy clara de lo que se quiere hacer y trabajar el plan de rodaje para que tenga un impacto mínimo en el monumento”, recomendó.
Los números demuestran que se puede rodar en la Alhambra, pero con una serie de precauciones. “A veces es difícil hacer entender que hay riesgos que nos queremos asumir. Por ejemplo, si un técnico roza una yesería con una pértiga, el daño es irreparable”, contó López Galván. De media, este enclave tiene uno o dos rodajes al mes, a los cuales prestan apoyo y hacen un seguimiento, leyendo hasta tres veces los guiones para ser rigurosos.
Para Iván García, un rodaje “es siempre una oportunidad para el espacio público”, pero aclara que en el conjunto arqueológico de Baelo Claudia son exigentes con el tema de las memorias. “Siempre pongo el ejemplo de The Crown por la buena praxis. La memoria que realizó el localizador incluía hasta el peso de los equipos técnicos”, indicó.
El arqueólogo también contó que el yacimiento funciona como un laboratorio científico en el que trabajan más de 25 universidades. En ese sentido, le preocupa que se desvirtúe el trabajo de investigación que allí se realiza. “Desde el conjunto vamos a priorizar aquellas producciones que pongan en valor la labor de investigación que hacemos allí. El yacimiento es un campo de documentales”, afirmó García.
Durante su turno, Villalobos declaró que intentan compatibilizar la prestación de un servicio público con el trabajo audiovisual, porque para ella los rodajes son otro cauce de difusión y una forma de promover el turismo de pantalla, ya que muchas veces una película o serie genera en el espectador la necesidad de ir a visitar el monumento.
“Que nos usen solo como escenarios bonitos nos da mucha rabia, porque retrasamos obras e interrumpimos una visita o una investigación. Hay que entender que renunciamos a muchas cosas para poder facilitar esos rodajes”, opina Villalobos.
La mesa redonda terminó con una reflexión acerca de lo que se podría mejorar por parte del sector audiovisual para seguir rodando en lugares patrimoniales. Los profesionales culturales estuvieron de acuerdo en subrayar la importancia de realizar con más frecuencia jornadas dirigidas a gestores culturales para comprender los aspectos técnicos de los rodajes.

Experiencias internacionales: el caso de Londres y Viena
El encuentro abordó este tema también desde una perspectiva internacional con la participación de Jodi Moore, location manager (Londres); Jakob Müller, responsable de proyectos de cine en Schönbrunn Group (Viena); y Duncan Smith, Head of Commercial Services de la Catedral de San Pablo (Londres).
Moore acumula más de 30 años de experiencia como localizadora y ha visto cómo el panorama ha cambiado enormemente. “Trabajo principalmente en Londres y compararla con Andalucía sería un error total. Londres es una bestia porque tiene 32 municipios diferentes, es decir, 32 normativas diferentes de aparcamiento, gestión de tráfico, relaciones con las oficinas de cine… Es un trabajo enorme”, apunta la localizadora.
En las ocasiones en las que Moore ha rodado en un enclave patrimonial –de hecho, ha colaborado un par de veces con Duncan Smith para rodar en la Catedral de San Pablo–, ha proporcionado toda la información que estaba a su alcance.
“Casi los abrumamos con tanta información. Estos son los miembros del equipo de localizaciones, este es el director, aquí están las páginas del guion, aquí hay algunas imágenes, así es cómo se desarrollará la escena, este es el equipo que pensamos utilizar… Nos tomamos muy en serio esa labor para ganarnos su confianza”, detalla.

Durante su intervención, Duncan Smith explicó cuál es el procedimiento que ellos siguen para autorizar un rodaje en la Catedral de San Pablo: “Empezamos con algo tan sencillo como un formulario online en el que explicas en qué estás trabajando. De hecho, lo que suele ocurrir es que alguien me llama al móvil porque ha conseguido mi número a través de otra persona. Así es cómo se suele empezar”.
El siguiente paso es revisar el formulario y descubrir quién forma el equipo de producción, qué empresa está implicada, qué película están haciendo y cuál es su envergadura.
También les interesa saber si están en contacto con la London Film Office para confirmar que trabajan en el sector, saben lo que hacen y ya han rodado en otros lugares. “Una vez hemos realizado este exhaustivo proceso para averiguar quiénes son y qué nos van a aportar, se ve cómo vamos a actuar en una reunión inicial”, aclara.
“Para nosotros lo realmente importante es tan simple como fijarnos en el calendario”, aporta Jakob Müller, que gestiona varios sitios del patrimonio imperial de los Habsburgo, como el Palacio de Schönbrunn o el emblemático Sisi Museum.
“Nosotros identificamos las dos semanas que solemos tener disponibles al año y hacemos todo lo que hay que hacer en ese momento. Se trata de conocer tus propias limitaciones en ese sentido. No sirve de nada hacer ensayos para luego descubrir que quieren grabar en julio cuando tenemos 30.000 visitantes. Así solo perdemos el tiempo todo el mundo”, opina Müller sobre la importancia de la planificación de un rodaje de acuerdo con el calendario de los espacios museísticos.
Entre las anécdotas que compartieron, el profesional vienés recordó el rodaje de la miniserie de HBO Max El régimen, con Kate Winslet. “Hay una escena en la que el palacio donde está el régimen ficticio es asaltado por manifestantes y los guardias de seguridad se colocan en sus puestos en el palacio. La noche en que rodaron esto teníamos a todo el gobierno austriaco en el plató. Estaban celebrando una reunión en un centro de conferencias en unos terrenos alejados del palacio, pero decidieron visitarlo. Al final nos las apañamos para que tomaran otra ruta y la serie pudiera continuar su rodaje, pero ese día casi pierdo todo el control”, rememoró.
Con algunas risas por parte del público, los ponentes comentaron varias anécdotas más en las que los imprevistos de carácter estatal les produjeron más de un dolor de cabeza.
Granada 2031: impulso del patrimonio granadino desde la animación
La celebración del encuentro coincide, además, con la candidatura de Granada a Capital Europea de la Cultura en 2031. Por esta razón, se invitó a Pilar Tassara, gerente del Consorcio de la Capitalidad Europea de la Cultura Granada 2031.
Tras el primer corte de marzo de este año, la ciudad se convirtió en finalista para conseguir esta titularidad junto a Cáceres, Oviedo y Las Palmas. La gerente desgranó el Plan Estratégico de la ciudad y la diversidad de la propuesta cultural, animando a los asistentes a seguir fortaleciendo el tejido audiovisual local.

Su presentación fue complementada con la exposición de Manuel Sicilia, CEO de Rokyn Animation. El profesional proyectó Elvira y el tesoro, el cortometraje de animación que acompaña la aspiración de Granada como candidata a la Capitalidad, y mostró los detalles del diseño de la protagonista y de la postproducción.
Asimismo, Sicilia destacó la relación que existe entre el audiovisual y la difusión de patrimonio. “¿Cuántas películas han servido como el mejor anuncio posible para que alguien quiera visitar una ciudad? Desde la Dolce Vita, Amélie, Manhattan, Notting Hill… Son películas que nos empujan a querer conocer esa ciudad y para mí son como anuncios de 90 minutos”, señala el animador.
Por otra parte, puso en valor el papel de la animación para seguir mostrando enclaves patrimoniales en pantalla cuando resulta demasiado complicado movilizar un rodaje en ese lugar.
Puso como ejemplo un anuncio que realizaron para una productora de Arabia Saudí que quería promocionar una colonia con un rodaje en el Palacio de Versalles. Esto no fue posible, así que ellos levantaron ese proyecto con una propuesta que reconstruía el palacio francés en animación y colocaba a los actores en Versalles a través de grabaciones con croma en un estudio.
Así, explicó cómo la animación puede ser una alternativa más viable en lugar de rodar en espacios físicos con restricciones.

Localizaciones inteligentes y nuevos entornos digitales
Spain Film Commission también se personó en el encuentro a través de Lara Molina, coordinadora general de la entidad. Durante su ponencia habló del proyecto “Escenarios Virtuales: Real Monasterio de El Escorial y Libro Blanco de la producción virtual en España”, impulsado por Patrimonio Nacional, Spain Film Commission y El Ranchito.
El objetivo del Libro Blanco, mencionó Lara, era tener una referencia de buenas prácticas en la producción virtual desarrollada con un grupo de expertos.
Con tecnologías como la fotogrametría o el escaneo LIDAR se han digitalizado tres espacios emblemáticos del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial: la fachada principal, el Patio de los Reyes y la Real Biblioteca. Estos assets digitales fueron creados a partir de modelos tridimensionales de alta calidad que pueden ser utilizados como escenarios virtuales en producciones de cine, series o videojuegos.

A raíz de este proyecto, Paulino Cuevas, gerente de Alianza de la Industria Audiovisual (ALÍA), afirmó que “estamos ante un cambio de paradigma, porque hemos pasado de rodar en espacios físicos al entrenamiento de modelos de sistemas de inteligencia artificial”.
Ahora podemos ver a un equipo muy reducido con una mochila a la espalda y un equipo de fotogrametría sustituyendo al habitual despliegue de camiones en los rodajes físicos. “Es un trabajo que a nivel de producción no requiere ruido”, señala.
¿Cuáles son los riesgos de esta tecnología entonces? Cuevas relata que “lo que pasa a posteriori es que con ese escaneo LIDAR, la productora se ha ido de la localización y se ha llevado un contenido digital, un escaneo volumétrico a partir de geometría y nubes de puntos, a su país”.
A partir de aquí la empresa puede decidir qué hacer con esos assets digitales, como venderlos a una compañía que le interese usar esos datos para entrenar una inteligencia artificial. “Entonces es importante pasar ya a un derecho contractual del siglo XXI en el que también se considere el tema de la extracción de datos”, considera el gerente de ALÍA.

La digitalización de los espacios públicos y los desafíos legales
Para abordar estas últimas cuestiones desde el punto de vista jurídico, el encuentro también contó con una presentación a cargo del abogado Andy Ramos, socio de la firma Pérez-Llorca.
Ramos hizo hincapié en el derecho contractual: “Poner en vuestra vida un buen contrato”, recomendó, pues en España hay diferentes leyes que protegen el patrimonio histórico, pero en ninguno de los casos regulan o establecen limitaciones como sí lo hace un contrato.

Uno de los retos que puso sobre la mesa es el de legislar sobre los gemelos digitales. “La Ley de Propiedad Intelectual protege las creaciones originales y, si una obra no es original, como una copia, no está protegida”, afirmó el abogado.
En este sentido, expuso que para garantizar su protección hay que diseñar una estrategia y generar un nuevo marco de regulación contractual, en el que se consideren los elementos de terceros dentro del patrimonio, como cuadros o mobiliario; que el gestor de ese patrimonio conceda los derechos para replicarlo, especificar para qué se van a utilizar esas copias y si hay derecho de reutilización.
Los gemelos digitales de entornos patrimoniales son una realidad en España
El encuentro finalizó con una presentación de WinWin Audiovisual, una productora transmedia que cuenta con una colección de más de 300 gemelos digitales de monumentos históricos españoles. Entre sus marcas televisivas más conocidas figuran Los pilares del tiempo y El legado invisible.
Los productores Guillermo Sánchez y Antonio López hablaron, entre otras cuestiones, de las ventajas de los gemelos digitales para entornos monumentales: utilización en trabajos de conservación, posibilidad de plantear imágenes inverosímiles o descubrir los recovecos de los edificios históricos, aquellos lugares a los que los expertos aún no habían tenido acceso.
Ellos trabajan con el escáner LIDAR homologado OmniSLAM R8+, un sistema de escaneo láser móvil 3D basado en tecnología SLAM (localización y mapeo simultáneos); un rendimiento de 640.000 puntos por segundo; alcance de hasta 300 metros; y una densidad de nube de puntos de 250.000 pts/m2.

Ambos profesionales insistieron durante la presentación de que se trata de una herramienta complementaria al servicio que ofrecen los localizadores y que ahorra tiempo y dinero a las producciones.
De esta manera, se fortalece la profesionalización de los localizadores, que ahora pueden ofrecer estos modelos a producciones internacionales y facilitar una serie de datos técnicos al milímetro sin tener que desplazar a todo un equipo para tomar medidas y fotografiar el complejo.
Como hemos querido destacar en este artículo, a lo largo de sus dos jornadas las Heritage Sessions demostraron cómo España no solo está preparada para ofrecer un service excepcional, con una amplia red de film commissions y gestores culturales difundiendo el patrimonio histórico y cultural como localización audiovisual, sino que también cuenta con recursos tecnológicos y expertos en producción virtual que velan por la promoción y la conservación de ese patrimonio.