Carlos Apolinario con su Goya a Mejor Dirección de Producción por 'El 47' © Alberto Ortega -Cortesía de la Academia de Cine

Carlos Apolinario: “Me parece más complejo en la actualidad el trabajo de director de producción en las series de ficción que en las películas”

agosto 8, 2025
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El 47 fue la vencedora ex-aequo con La infiltrada en la última edición de los Goya. Ahora la película de The Mediapro Studio dirigida por Marcel Barrena está iniciando su trayectoria internacional. Hemos querido charlar con su director de producción, Carlos Apolinario, que se hizo con el Goya en su categoría, para conocer los detalles de esta producción. Por Carlos Aguilar Sambricio

Carlos Apolinario con su Goya a Mejor Dirección de Producción por ‘El 47’ © Alberto Ortega -Cortesía de la Academia de Cine

El film está iniciando su paso por salas internacionales, concretamente en países como Grecia, Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos, Italia, Polonia e India.

Hemos querido volver a El 47 para tratar cómo fue su producción desde la perspectiva de director de producción, Carlos Apolinario, un profesional que ha estado especialmente vinculado con la producción de series, al formar parte del equipo de Globomedia.

Antes de El 47 solamente había hecho la dirección de producción de Pájaros de papel, pero ahora ha participado en más largometrajes como El talento de Polo Menárguez y Laponia de David Serrano.

Rubik: Has trabajado fundamentalmente en series de televisión. Aunque su nivel de producción ha subido mucho, ¿afrontar un proyecto como El 47 u otros que has estado haciendo ahora es diferente a nivel de envergadura de producción y de tu trabajo?

Carlos Apolinario: Si te digo la verdad, a mi me parece más complicado hacer siempre una serie. ¿Por qué? Porque muchas veces tienes capítulos abiertos, muchas veces trabajas con dobles unidades, equipos en paralelo trabajando, trabajas con diferentes directores… Te diría que me parece más complejo. No deja de ser todo lo mismo por el trabajo que haces con los mismos departamentos.

Sí que en el cine tienes más tiempo y normalmente más recursos. Pero se me hace más complejo producir una serie de ficción, donde si haces 13 capítulos, como hacíamos antes, eran 4 meses y medio o 5 meses rodando. Ahora es verdad que hay series que tienen muchos recursos y te permiten rodar 50 minutos en 15 jornadas o 16 jornadas que antes era impensable. Nosotros antes rodábamos 80-90 minutos, y los hacíamos en 10-12 jornadas, no tenía nada que ver. Además, muchas veces se utilizaba multicámara para unidades móviles al principio.

Rubik: En El 47, ¿cuánto tiempo de rodaje fue y cómo de grande era el equipo?

C.A.: Fueron 6 semanas de rodaje y el equipo fue entre 60 y 70 personas, dependiendo. Fluctuaba mucho, porque los días que teníamos grandes figuraciones teníamos mucho refuerzo, tanto de maquillaje, peluquería y vestuario.

Era un equipo estándar para una película donde estábamos rodando a dos cámaras.

Rubik: Uno de los desafíos de la producción es que se ambienta en los años 70 y también final de los 50. Esas zonas han cambiado mucho, así que entiendo que esta recreación fue una de las cosas más difíciles.

C.A.: Claro, eso era uno de los grandes retos. Eso junto rodar con un autobús de época de los años 70 por el centro urbano de Barcelona. Es verdad que la parte de los años 50 la rodamos dentro de una finca y levantamos una construcción de lo que era el poblado chabolista.

La complejidad era que todo respirara verdad. Rodamos en Plaza Cataluña, en la Ausiàs March y calles céntricas de Barcelona, por lo que había que conseguir esos edificios, que sí que los hay de los años 70.

Íbamos rodando en autobús, y teníamos que contrapicar y hacer foco en primeros términos y difuminar el fondo de los planos para que no vieras muchas veces toda la parte comercial de letreros, semáforos, marquesinas, etc. Además de eso, teníamos que colocar elementos con los que tapar ciertas cosas y hacer borrado en VFX.

Rodaje de ‘El 47’ (Foto: Lucía Faraig / Cortesía de The Mediapro Studio)

Rubik: Rodasteis en escenarios reales pero como dices, hubo construcción en una finca en el parque de de Collserola. Nada en plató como tal, ¿no?

C.A.: Del plató huimos totalmente. Hicimos todo en exteriores naturales. Hicimos construcción en exteriores naturales de la parte de finales de los 50, lo que eran las primeras casas que ellos construyeron, e incluso la llegada a Torre Baró. Además de rodar en las propias calles del barrio, la plaza donde llega el autobús al final estaba dentro de esta finca e hicimos intervención de construcción y de ambientación muy grande.

Llegamos a barajar rodar el autobús dentro de un plató virtual con cromas grandes o con las pantallas de LED, pero lo descartamos por un tema de costes. Introducir un autobús de 26 metros a un plató era muy complicado así que decidimos rodar directamente en exteriores.

Rodamos con dobles conductores, con el propio Eduard, con un camera car que era más bien como un camión car que enganchaba el eje delantero del autobús y arrastraba para que pudiésemos rodar primeros planos de él conduciendo. Hicimos muchos trucos de ese tipo y también trabajamos con VFX en subidas por algunas calles que se ven planos generales.

Para mucha de la figuración, hicimos un gran casting en Torre Baró que se desbordó. Hubo gente que había estado en ese autobús en los años 70. El director quería credibilidad, que todo respirara muy auténtico.

Rubik: La gente se volcó…

C.A.: Sí, increíble. No te puedes imaginar la emoción que se respiraba por ver algo que ocurrió y que hizo que cambiar el barrio. Una vez entendieron el proyecto que queríamos hacer, la gente se volcó absolutamente.

Rodaje de ‘El 47’ (Foto: Lucía Faraig / Cortesía de The Mediapro Studio)

Rubik: ¿Hubo buena predisposición del ayuntamiento, del TMB, para grabar en sus instalaciones?

C.A.: Bueno, no grabamos realmente en las instalaciones de TMB. De hecho, el autobús con el que rodamos no es un autobús de la TMB. Hay una asociación de gente que tienen autobuses de época y tenían 4. Además, lo tenían en el color que queríamos La TMB tenía alguno pero era más complicado rodar con ellos.

En cuanto a las instalaciones de TMB, todo lo que eran las cocheras de TMB no lo rodamos en las reales, lo rodamos en la fábrica Mercedes y rodamos en Manresa en la fábrica de Pirelli. Las recreamos un poco. Las antiguas cocheras de TMB yo no sé si seguirían existiendo pero era más complicado rodar ahí porque tienen una logística montada y conlleva mucho tema de papeleo, de organización.

Sí que es cierto que TMB nos dio todas las facilidades en el sentido de que nos cedieron muchas imágenes de archivo que combinamos con imágenes de rodaje.

Rodar con un enorme autobús y con fuego

Rubik: Quería que profundizaras más en la escena de la subida del autobús, en el operativo…

C.A.: Por un lado, Eduard Fernández condujo en algunos planos muy puntuales con el autobús en movimiento. Contábamos con 2 autobuses con el mismo frontal, pero uno era de 26 metros articulado de doble fuelle y el otro era individual, más corto. Dependiendo de la zona, jugábamos con planos frontales para que no se viera el truco.

El autobús grande lo llevamos hasta el final. Por un lado teníamos un doble, que era un conductor de la empresa Tyreaction, que se dedican a todo el tema de vehículos de escena y de dobles de conductores.

Aparte, teníamos una especie de camión car, como si fuera un camera car. Pero, obviamente, no hay una plataforma, porque no puedes meter un autobús de 26 metros en una plataforma. Era un camión con una cabeza tractora que tenía una base detrás donde nosotros montábamos el equipo y todas las cámaras y todo, como si fuera un camera car, pero tenía una barra larga que enganchaba y lo llevábamos arrastrado. Eso lo hicimos en las zonas del centro de Barcelona, por la zona de Ausiàs March. En la zona de Plaza Cataluña era el propio el propio autobús rodando y en los accesos también a Torre Baró también íbamos con él conduciendo.

Durante todo el rodaje tuvimos a un piloto del Paris Dakar, Jordi Juvanteny, que lleva 40 y tantas ediciones. Es un piloto catalán que corre en diferentes categorías de camiones. Siempre estaba con nosotros y rodábamos con él cuando teníamos que llevar el camión por algún lado que veíamos que se podía quedar atascado. Era un máquina.

Rubik: La secuencia de del fuego también también tuvo su complicación, ¿no?

C.A.:: Sí, trabajamos con la empresa In Extremis, que son los que se encargan de todos los efectos de la película. Combinamos el fuego de verdad, como hacemos habitualmente con los quemadores de gas, con la parte de VFX, reforzándolo en digital. También teníamos una especie de cabezas que caían del cielo, pero sí, fue otra de las historias que tuvimos que trabajar bastante.

Rodaje de ‘El 47’ (Foto: Lucía Faraig / Cortesía de The Mediapro Studio)

Rubik: ¿Alguna otra escena que destacarías a nivel de producción?

C.A.: Todo lo de Plaza Cataluña fue muy complejo también. Tuvimos que estar desde las 5 de la mañana. Imagínate Plaza Cataluña, que es la plaza principal de todo Barcelona, y rodamos en verano, lleno de turistas, gente que salía de algún local de marcha y gente que empezaba pasar por la plaza a primera hora.

Teníamos que tener cortados 6 o 7 accesos a la plaza. Nos permitieron cortar durante un tiempo el acceso a dos carriles hasta las 11 de la mañana, pero el otro tenía que estar abierto, con lo cual teníamos que controlar eso. Teníamos coches de época y utilizamos mucho VFX porque la plaza ya no es lo que era, obviamente, después de cincuenta años.

Rubik: En general, ¿situarías el rodaje como uno especialmente complicado?

C.A.: Fue un rodaje duro, con mucho calor. Yo no había rodado en Barcelona, pero es verdad que el equipo que tuve era maravilloso. Nosotros tenemos ahí una gran logística e infraestructura a través del Grupo Mediapro. Fue un rodaje complicado en el sentido de que era un rodaje inicialmente con muy pocas pretensiones a todos los niveles, con un presupuesto muy, muy justito.

Sudamos tinta para sacar eso adelante pero es verdad que conseguimos hacer buena piña y fuimos todos a una, de modo que conseguimos que el rodaje fuera increíble. Cumplimos los horarios a rajatabla, no nos pasamos ni un solo día, y no tuvimos ningún percance. Al final, creo que logramos un producto estupendo.