Nada menos que 11 nominaciones posee Segundo premio, la película que (no) es sobre Los Planetas. Una producción ganadora de la Biznaga de Oro en Málaga y seleccionada por la Academia para representar a España en los Oscar. Hablamos con el principal productor del film, Cristóbal García (La Terraza Films), para que nos cuente su accidentado viaje, incluyendo la salida del proyecto de Jonás Trueba tras trabajar en él cuatro años o un Isaki Lacuesta que se vio obligado a dirigir el rodaje de forma online. Por Carlos Aguilar Sambricio

Segundo premio es, también, un retrato de la Granada de finales de los 90 que producen La Terraza Films, Áralan Films, Ikiru Films, Bteam Prods (también distribuidores en España), Sideral Cinema, Los Ilusos Films y Toxicosmos AIE.
Rubik: Tú te implicaste en el proyecto desde el inicio, fuiste el germen.
Cristóbal García: Fuimos el guionista Fernando Navarro y yo. Estábamos trabajando en la primera película de La Terraza Films, Taxi a Gibraltar, y un día aparece con una camiseta del grupo Big Star, que a los dos nos gusta mucho.
Hablamos y me dice que es de Granada y que Los Planetas siempre le dicen que haga una película de ellos. Yo le comento que Los Planetas es la banda sonora de mi infancia y juventud: ‘Vamos a hacerlo ahora mismo’. Ese fue el germen, las vivencias de Fernando Navarra en Granada y mi pasión por la música.
Esto fue en 2018 y desde ahí hasta ahora, ha pasado de todo por el medio. Durante este proceso se han colado como unas 12 películas de La Terraza Films. Ha sido un viaje larguísimo y complicado pero ya lo sabíamos.
Rubik: En España no se hacen muchas películas de ficción sobre grupos, ¿no? Además, Los Planetas son un grupo conocido pero no masivo…
C.G.: Cuando te pones a desarrollar una película, lo primero que haces es identificar cómo puedes encajarla industrialmente. En este caso, te confieso que fue algo pasional. De hecho, Fernando y yo al principio pensábamos en una película más pequeño pero cuando entró Jonás Trueba él nos decía que tenías que creérnoslo más.
Yo había visto películas como Control, Love & Mercy o Casi famosos y decía ‘ese es mi sueño de película’. Así que si esto sirve para que se hagan más película sobre música, bienvenido sea. Pero no lo pensamos desde un punto de vista industrial. Además, lo que ahora funciona puede no hacerlo en el momento en que se estrena así que dijimos ‘vamos a hacer algo en lo que creemos’.
Rubik: ¿Siempre fue la idea centrarse en la preparación del tercer disco?
C.G.: Sí, siempre fue la idea. Su primer disco había sido recibido como algo fresco y novedoso pero el segundo no triunfó tanto, así que el tercero era el que les podía encumbrar o que se fueran a un indie más cerrado. Nos gustaba ese disco y ese momento, además es cuando Mai deja el grupo. No queríamos hacer un biopic de cómo empezaron ellos, eso está clarísimo.

También queríamos contar los finales de los 90, que es una época que creemos que no se había contado y a mí me gusta mucho pensar que las películas son un viaje. Entonces es un viaje a los 90 en esa zona de Granada.
Rubik: Jonás Trueba estuvo vinculado un tiempo pero luego dejó el proyecto como director. Cuéntanos cómo fue este proceso.
C.G.: Todo el mundo nos decía que no hiciéramos la película. Nos decían que estábamos locos. Para que la película exista, ha sido fundamental Jonás Trueba. Estuvimos cuatro años y medio trabajando en el proyecto. En un momento delicado, en el que ni siquiera teníamos las canciones, Jonás tenía otras cosas y decidió dar un paso a un lado. En su momento, fue una decisión durísima y dolorosa pero que hemos llevado muy bien.
Rubik: Ha seguido vinculado como productor con Los Ilusos Films…
C.G.: Sí, sobre todo su socio Javier Lafuente ha seguido y la verdad es que han ayudado en todo. Tampoco tenía sentido que siguieran muy implicados más allá de lo que ellos quisieran. Lo que han hecho ha sido apoyar. Ellos se pusieron a hacer Volveréis y al final a los dos nos ha ido muy bien y estamos vivos.
Rubik: ¿Cómo entraron entonces Isaki Lacuesta y Pol Rodríguez?
C.G.: Cuando Jonás lo deja, teníamos dos vías: o un súper autor y ver qué hacer con él o buscar alguien que dirigiese el guión que teníamos de Jonás. El propio Jonás fue quien propuso a Isaki Lacuesta, porque son muy amigos y a nosotros nos pareció una idea maravillosa.
Lo que pasa es que Isaki es otro cineasta. Leyó el guion pero dijo que aceptaba si se reescribía. Es decir, tuvimos que reescribir la película mientras la preparábamos. Justo lo que aparece en el manual de producción de lo que no hay que hacer. Nos reunimos en Sitges del 2022 y empezamos a rodar en abril del 2023. Fue una preparación muy accidentada, pero teníamos que terminar la película sí o sí antes de final de año porque teníamos mil fuentes de financiación. Ha sido un viaje de financiación que no he tenido en la vida.

Un día antes de dar motor al rodaje principal, porque habíamos rodado algún previo de la nieve en Sierra Nevada, Isaki tuvo una situación personal y hubo que retrasar la película. Eso hizo que Isaki no pudiera dirigir la película en el set, sino que la rodase online. Ante esa situación, Isaki nos dijo que necesitaba a alguien en el set y nos propuso a Pol Rodríguez, que llegó dos semanas antes de empezar la película. Isaki no vino ningún día, dirigió toda la película online.
Rubik: Hay pocas películas en España que tienen tantas productoras. Supongo que era para ir consiguiendo fuentes de financiación de distintos sitios para llegar a los 4,3 millones de presupuesto…
C.G.: La película no iba a costar tanto. Todos los retrasos hicieron que la película se disparase. Cuando empezamos la película, la idea es que fuera una película de La Terraza Films. Pero queríamos rodar en Granada, que además va en línea de algo que nos interesa mucho que es descentralizar los rodajes. Pero eso encarece porque tienes que enviar equipos.
Ya cuando estaba Jonás, llamamos a Marta Velasco de Aralán Films para tener una productora andaluza. En ese momento no la conocía pero ha sido una socia maravillosa. Hemos hecho un tándem estupendo.

La película era difícil de financiar en parte porque no teníamos un casting con nombres conocidos. Nosotros queríamos hacer un casting para que la música sonase de verdad, que fuera creíble. No íbamos a hacer un playback. Desde el principio, el concepto era hacer la música en directo pero esto es difícil de financiar.
Luego también estaba Ikiru Films en Catalunya porque son los socios de todas nuestras películas. Tenemos una hermandad. Entonces, entró Movistar y también conseguimos una coproducción con Francia porque a Jonás Trueba allí le quieren mucho, hasta le han hecho una retrospectiva. Entró mucho por Francia: ARTE, el CNC, la región de Aquitaine… En ese momento nos movíamos en un presupuesto de 3,5 millones y la parte francesa nos estaba dando el 20%, que es mucho.
También entró RTVE, aunque después de ARTE. Fue un espaldarazo muy importante pero lo que pasó fue que cuando se fue Jonás Trueba, cayeron fuentes de financiación. Todo lo de Francia se cayó menos lo de Aquitania. ARTE nos dijo claramente ‘nosotros apoyamos a los directores, no a los proyectos’.
En Francia no conocen a Los Planetas, a ellos lo que les interesaba es que es un retrato generacional con un director que les encanta. Tenía mimbres bonitos como Granada o el universo Lorca que les atraían pero lo importante para ellos era Jonás. Y eso a pesar de que Isaki Lacuesta venía de hacer una película allí pero nos decían que lo podían valorar si les presentábamos el proyecto con el nuevo director.
Perdimos medio millón de euros mientras estábamos preparando la película. Había dos opciones: o seguir sin ese dinero o intentar conseguirlo por otro lado para no desvirtuarla. Podría haberlo hecho lo primero. Hubiera sido quitar una semana de rodaje atlántico, es decir, no viajar a Nueva York, no tener efectos visuales como los que teníamos. Pero decidimos arriesgar, creo que correctamente.

Fue en ese momento en el que a Bteam, que era ya distribuidor, le ofrecimos entrar como productor. Alex Lafuente y Lara P. Camiña, que habían apoyado desde el principio, dijeron que por supuesto. Luego, también se lo ofrecimos a Roberto Butragueño de Sideral, que ya estaba vinculada como casa de postproducción. Yo tengo muy buena relación con ellos, trabajo muy a gusto, y es gente con la que quiero estar. Porque ya voy aprendiendo sobre dónde quiero estar y dónde no. De hecho, con Roberto voy a coproducir con la siguiente película. Ahí empecé a ver el potencial de la película porque veías que la gente quería estar en ella.
Con ellos, se pudo completar el gap de financiación y, además, el hecho de que entrase Isaki Lacuesta hizo que tuviéramos TV3, que eso no lo teníamos antes.
Rubik: En todo este proceso, ¿qué relación había con Los Planetas?
C.G.: Fuimos Fernando Navarro y yo a comer con ellos en el otoño del 2018 cuanto no teníamos nada. Era para decirles que queríamos hacer la película, sobre este disco y lo que pasó ahí. Nos fuimos de fiesta con Jota y con Florent. Cuando nos fuimos, nos comentan ‘sólo una cosa os voy a decir: psicodelia’.
De ahí hasta la salida de Jonás Trueba ha habido mucha relación, sobre todo con Jota. Florent siempre se ha mantenido al margen y nos decía ‘yo respecto lo que hagáis’. De hecho, no quiere ver la película. O eso dice. Pero Jota sí estaba muy encima durante todo el proceso. Hablamos con él del guion durante todo el proceso. Pero cuando Jonás decidió irse, ya teníamos las canciones, que era lo que necesitábamos. Hablé con Jota y le dije ‘mira, creo que vamos a dar un cambio total de timón’.
La relación era muy buena y Jota es muy cordial, muy respetuoso. Siempre que le llamabas, te devolvía la llamada por teléfono. Pero es una película que tiene que ver con sus memorias así que era muy difícil que él estuviese contento con la película. Cuando Jonás se fue, decidimos no hablar. Le dije que no le iba a pasar nada nuevo y que esperaba que le gustase. Aunque sabía que no le iba a gustar porque se me haría raro si le gustase.
Daniel Ibáñez me pedía conocerle pero le dije que no se lo iba a presentar, porque él tenía que encarnar a un Jota que no es este. Es otra época, otra energía. De ahí también un poco la idea de Isaki de esta (no) es la historia sobre Los Planetas, sino sobre su leyenda.
Rubik: De hecho te quería preguntar por esa ambigüedad de si es o no es una película sobre Los Planetas. Hay una indefinición pero, obviamente, sí es una película sobre Los Planetas.
C.G.: Los temas legales siempre te preocupan pero era también por ser éticamente acordes a lo que pensamos. Cuando teníamos la película con Jonás, los personajes eran Jota y Florent y luego ha sido Cantante y Guitarrista.

Rubik: Sin embargo, Mai sí aparece por su nombre.
C.G.: Porque lo utilizamos como un guiño. Nos parecía que era bonito… Pero obviamente son ellos. A Jota le gustó la idea, le pareció más místico.
Cuando estábamos con Jonás, que éramos un poco más cercanos a la realidad, nos dimos cuenta de que ni ellos mismos se acuerdan bien. Así que tampoco quisimos categorizar, nos pareció mejor decir que esto es la leyenda de lo que pasó. Había cosas que estaban muy claras: lo que pasó con la discográfica, que no tenían dinero para ir Nueva York, que Mai dejó la banda…. Todos esos son elementos dramáticos tomados de la realidad.
Rubik: ¿Pero entonces Jota la ha visto?
C.G.: La relación con Jota es muy divertida. Yo soy el que habla con él y cuando terminamos la película, él ya quería verla. Bajamos a Granada en noviembre de 2023 y se la enseñamos en un teatro que nos dejaron. Cuando salió, no dijo mucho. Isaki y yo tenemos una percepción distinta porque yo creo que él dijo más cosas buenas y él que dijo más cosas malas.
En ese primer visionado dijo que le había gustado Granada, cómo estaba retratada, que le había gustado cómo reflejamos la Sala Planta Baja, que la pusimos tal y como estaba en los 90, cambiando el escenario de sitio, etc. Dijo que le gusta mucho el personaje de Florent, aunque con el suyo se sentía raro, lo cual es normal. Dijo alguna cosa que no le había gustado y sé que se ha publicado que ha dicho algunas cosas que le han espantado, pero con nosotros ha sido muy respetuoso.
Yo le invité al Festival de Málaga y me dijo que no. Y el mismo día que estábamos con entrevistas de prensa, me llama y me pregunta si podía ir. Le dije que por supuesto y le di la opción de ponerse con nosotros en nuestro palco y de hacer photocall. Él se puso en otro lado pero luego vino a la fiesta que hicimos. La relación es un poco rara.
Yo creo que dice que no le gusta porque tiene que decirlo. De hecho, me parecería mal porque no le gustan ni sus propios discos, ni hacer fotos… Me parece que es muy fiel a su discurso.
Rubik: Si de verdad no le gustase, no habría ido a Málaga.
C.G.: Claro. Además, no lo va a decir nunca pero creo que se siente orgulloso de la película que hemos hecho. Es un homenaje. Es normal que cueste, a mí no me gustaría ver una película sobre mí.
Rubik: Me imagino que fue difícil conseguir los derechos de las canciones…
C.G.: Muchísimo. Nosotros podíamos haber hecho una película de Los Planetas sin las canciones. Un Velvet Goldmine o un Casi famosos, que creo que está inspirada en Led Zeppelin. Pero la idea era tener las canciones de verdad. No hubo manera casi hasta que empezamos a rodar la película. Hasta agosto del 2022, es decir, cuatro años y pico para conseguir las canciones. Ellos sabían en cuanto nosotros tuviéramos las canciones, la película existía.

Rubik: ¿Pero el problema era por el grupo o por la discográfica?
C.G.: Por el grupo. Nosotros habíamos acordado un buen dinero. De hecho, podíamos haber utilizado muchas más canciones de las que salen la película. Era más bien que en cuanto firmaran las canciones, la película existiría. Ellos lo aguantaron hasta el final. Pero en el momento en el que les dije que iba a hacer la película y que si no, pondríamos otras canciones. Entonces fue cuando dijeron ‘vamos a firmar’.
Fue una gestión especialmente dura porque por un lado estaban Los Planetas pero por otro Sony Warner y Universal. Tuve que lidiar yo personalmente con las tres y fue durísimo.
Rubik: En una película como esta, en la que la música es muy importante, ¿cuánto puede suponer a nivel de presupuesto los derechos de las canciones?
C.G.: Depende. Piensa que nosotros solamente teníamos los derechos editoriales porque la propuesta de la película era hacer versiones. Si no, en teoría, se reparte el 50% los fonográficos y los editoriales. En este caso no podemos cuantificar tanto porque nosotros les decíamos ‘vosotros, con qué cifra os sentís cómodos’. Luego, a cada canción le dimos un valor para ajustar al presupuesto total.
Aparte, teníamos otras canciones como una del Omega (el disco de Enrique Morente con Lagartija Nick). Yo había hecho el documental del Omega cuando trabajaba en Telecinco Cinema. Ahí también se dio un valor a un paquete global.
Pero no sé, no sabría decirte. Depende del presupuesto pero entre el 5 % y el 10 %. Si te pones a comprar canción por canción porque por ejemplo pides una a Los Planetas, otra a La Habitación Roja y tal, te sale un pastizal. Te pueden salir entre 300.000 y 500.000 euros si te pones a comprar canción por canción. Eso lo hacen los americanos que te pilla Marvel y dice ‘vamos a destinar un millón de euros de presupuesto a AC/DC, Guns & Roses…’ El otro día vi Guardianes de la Galaxia 3 y está lleno de temas, es una locura.

Eso sí, la discográfica Elephant se ha portado con nosotros súper bien. Luis Calvo ha ayudado a la película todo el rato y hemos podido también disfrutar de parte del catálogo, como una canción de Family. En general, aquí el peso era muy importante. En esta película nos hemos gastado un porcentaje mucho más alto en música que en cualquier otro tipo de película.
Rubik: Aparte de las canciones, otro gran reto era el casting. Porque además de la parte interpretativa, también tenían que ser músicos, cantar… sobre todo por la propuesta que teníais. ¿Fue un proceso largo?
C.G.: Marichu Sanz, la directora de casting, es maravillosa y es de allí. Con Jonás en su día, Sse vio a todos los grupos que hay en Granada. Lo que teníamos claro es que queríamos la música de verdad.
Marichu se entrevistó con toda la gente de Granada. Cuando vino Isaki, teníamos una cartera. Ahí estaba Cristalino y él lo vio muy claro para el papel del guitarrista. Pero no había actuado nunca, salvo en videoclips. Es increíble lo que hace, esa sutileza entre imitarle y no imitarle. Isaki puso mucho el acento en no caer en la caricatura. En ese proceso, apareció Daniel Ibáñez, que sí es actor, pero no era a priori lo que buscábamos, que era un músico que le apeteciese interpretar.
Rubik: Pero entonces, ¿aparte del casting de los músicos, también había un casting más normal entre actores?
C.G.: Cuando entró Isaki y no teníamos al cantante porque no encontrábamos a alguien perfecto para ese papel, empezamos a hacer casting también por otros lados. Entonces apareció Dani, que yo había trabajado con él en Las leyes de la frontera. Fuimos a verle tocar porque él tenía un grupete y tocaba canciones de Metallica. Que a mí me flipa Metallica pero le decía ‘no toques eso, que esto es indie’.
La película, a nivel de producción, ha sido complicadísima, lo más complicado que he hecho en mi vida, con diferencia. Hubo retrasos. Tuvimos que retrasar la película dos semanas porque no estábamos listos. Lo que paso es que Dani se quedó en Granada y se hicieron muy amigos, se creó una banda entre ellos y se impregnó de Granada porque él es de Madrid.
Teníamos un poco de miedo de mezclar a un actor, que tiene su método, con gente como Mafo, el batería, que es increíble. Pero Isaki hizo un trabajazo increíble porque es muy bueno en eso y encajó todo muy bien. El casting es una de las cosas más bonitas de la película.
Rubik: Una de las cosas que llama la atención de la película es el 4:3. ¿Cómo surge esa idea? ¿Desde el punto de vista de producción generaba inquietud? Porque al final, no es un formato habitual aunque estén haciéndose cosas ahora…
C.G.: Es una propuesta de Isaki, que me imagino que lo hablaría antes con el director de fotografía, Takuro Takeuchi. Nunca nos lo planteamos como un problema. La película estaba yendo por un derrotero tan especial que, cuando me lo contó, me pareció bien. Por otro lado, nos pareció bien para reflejar la época de los 90. Creíamos que tenía sentido y, a ver, yo consulté a principales financiadores y no hubo ningún problema. Le da otro toque más la película. En general, la gente del equipo estuvo muy enchufada. Después de la primera toma hubo un aplauso como el de fin de rodaje y al final del primer día, igual.

Para el sonido, contamos con un productor musical, Jaime Beltrán, que nos ayudó grabar la música en directo, porque todo el sonido está sacado del set. A nivel técnico, nosotros mismos nos poníamos trabas a nosotros mismo, haciendo cosas que en teoría no hay que hacer y eran nuevas para todos. Ha sido un desafío.
Rubik: Has mencionado que Jota destacó el retrato de Granada en esa época y efectivamente es uno de los puntos fuertes. ¿Fue un reto a nivel de localizaciones?
C.G.: Yo siento que Granada es mi casa. Siempre nos han abierto la puerta de todos los lados. Había gente del equipo que era de Granada así que nos ayudaban con esto. Era complicado rodar en el centro de Granada pero no hubo especial problema. Grabamos por todos lados, creo que teníamos 160 secuencias, una locura.
Lo que queríamos es que la gente de Granada, cuando viese la película, dijese ‘esto es mi ciudad’. Son muy exigentes, no te regalan nada. Que no fuese una postal pero que reconozcas Granada y sientas que estás en los 90. Y la realidad es que cada vez que volvemos la gente está emocionadísima con la película y es una pasada. El cariño de la gente es brutal, es de las cosas más bonitas.
Rubik: Los lugares, tras 30 años, habrán cambiado mucho…
C.G.: Ellos en sus canciones hablan de bares, como por ejemplo un bareto que es el Amador. Pero ya no existe. Quisimos recrear en un bar la esencia de todos los bares de los 90. La Planta Baja, que es una sala mítica, está todavía pero es muy diferente. La fachada la hicimos entera. Pepe Domínguez y su equipo utilizaron un sistema de imanes y pusieron el logo antiguo. El escenario lo cambiamos de lado. Hicimos una labor de documentación para que todo pareciese como en 1997.
En general, queríamos buscar sitios que te llevasen al espíritu. La tienda de discos, la calle por la que pasa siempre, el sitio del Sacromonte al que iban a beber litronas… Obviamente, cada cosa había que tocarla porque para los 90 no te vale absolutamente nada.

En efectos hemos hecho borrados pero nos la ingeniamos mucho para hacerlo físico. En VFX hubo más trabajo con la levitación, cuando atraviesa la pared, el avión…
Rubik: El rodaje en Nueva York, ¿cómo fue? Tuvo que ser un reto aunque no haya mucho metraje. Trabajasteis con una service que se llama Me on Air y con La Panda.
C.G.: En la historia real, pasaron la Nochevieja para grabar el disco. Nuestra idea era rodar Nueva York nevada, hacer como una especia de Cuento de Navidad en esa parte. Lo que pasó, y esto es un poco culpa mía, es que íbamos a empezar por Nueva York por esto de la nieve. Íbamos a hacerlo con La Panda pero no llegábamos, era un disparate total, una idea malísima mía. Así que lo dejamos para después, así que tuvimos que buscar otro service.
Nos olvidamos de la Navidad pero lo importante era el viaje. Era un empeño mío, porque creía todo tenía que culminar en un sitio nuevo. Me parecía importante porque rodar a los actores en Nueva York, que no habían estado nunca, eso seguro que iba a brillar y que rodar en Nueva York le da un empaque a la película. Fuimos muy poca gente a rodar, unas 10 personas. Allí tuvimos un service y para ellos es muy normal.

Tuvimos alguna anécdota graciosa. Por ejemplo, la secuencia del fútbol es una secuencia que me flipa y la rodamos entre los españoles porque los americanos decían que no, porque había que saltarse una pequeña verja. El balón naranja nos lo encontramos ahí, son de esas cosas mágicas que ocurren a veces.
Rubik: Te quería preguntar por el título. Se llama Segundo premio pero el título internacional es Saturn´s Return. Además, la AIE se llama Toxicosmos. ¿Hubo dudas sobre cómo llamar a la película?
C.G.: Me encanta esta pregunta porque no me la han hecho todavía. A veces, las cosas suceden medio por casualidad y luego se encajan. El título de Segundo premio estaba desde el principio, lo decidimos Fernando y yo. La canción de Segundo premio, para mí, significa no ganar, de desamor, de tener que ceder en cosas, de saber que vas a llegar y no llegas hasta el sitio que quieres… La creación es un poco eso porque nunca es como tú quieres, aunque igual es mejor al final. Nos parecía muy poético y muy pertinente hacer esta película que lo más probable es que nos llevase a la ruina porque todo el mundo decía que no la hiciéramos. Entonces, el segundo premio quizás es no hacerla.
En cuanto a ponerle el nombre de Toxicosmos a la AIE, es que Los Planetas iban a llamar Toxicosmos al disco, antes de ponerle finalmente Una semana en el motor de un autobús. Entonces nos parecía que tenía gracia.
Lo de El retorno de Saturno viene de Jonás Trueba. En un momento dado, Jonás nos vivo con esta idea para la película y en su guion todo este tema que se menciona en la película estaba mucho más presente. Era como el momento de que estás entre los 27 y los 32 años y dices dónde estoy o qué hago con mi vida. A Mai le dio el saturnazo y decidió irse a estudiar y ellos estaban un poco perdidos.

Cuando Isaki le dijimos que el título en inglés era El retorno de Saturno, se puso supercontento. De hecho, con Fernando propuso incluirlo en la película porque parecía que quizás Segundo premio no se iba a entender demasiado. Pero bueno, decidimos ser más poéticos y menos descriptivos. Me gusta el sentido que tiene la canción.
Rubik: Una vez que tenéis la película, ¿por qué elegisteis estrenar en Málaga? El escenario granadino hace que tenga sentido estrenar en Andalucía pero con un director como Isaki Lacuesta también se podía pensar en festivales internacionales.,,
C.G.: La película había sido muy accidentada en varios momentos. En diciembre nos preguntamos dónde íbamos a ir. En primera instancia, lógicamente, piensas en festivales clase A. Pensamos en Berlín pero Málaga mostró un interés tremendo en la película.
Si te confieso, no las tenía todas conmigo porque, al final, parece que todos en España siempre quieren San Sebastián, que es de clase A, y además Isaki tiene dos conchas. Pero de repente, Isaki nos dijo que a él le parecía estupendo estrenar en Málaga. Desde allí fueron insistentes y confiaron muchísimo en la película desde el principio. Quizás podríamos haber esperado a Cannes, quién sabe, quizás nos habrían puesto en una sección menor y no tendría repercusión.
Creo que llevar la película a Málaga fue lo mejor que pudimos hacer para la película. Sin el Festival de Málaga, no estaríamos ahora con 11 nominaciones en los Goya. Estoy seguro. Fue una decisión estupenda llevarla allí y también pone en valor al festival, que lo están haciendo muy bien y creo que es un escaparate buenísimo para las películas.
Rubik: La Biznaga de Oro fue un espaldarazo importante, ¿verdad?
C.G.: Fue un empujón tremendo. En la competición había películas muy potentes. Nosotros intuíamos que la película gustaba pero cuando nos dijeron que no había habido dudas y
Las críticas eran muy buenas también, nunca había tenido críticas tan buenas. Así que nos pusimos a trabajar contrarreloj para estrenar la película. Había que aprovechar esto.
Málaga se ha convertido en un escaparate muy bueno y eso hay que celebrarlo. Aparte, es una fecha buena. Creo que es de las cosas en las que acertamos.
Rubik: La película la estrenáis con Bteam en mayo y hace unos 300.000 euros. ¿Esperabais más después del premio?
C.G.: Yo siempre digo que lo normal es que una película no se haga. Cuando se hace, no tienes dinero para hacerla como quieres. Cuando te sale bien, no te llevas premios. Cuando te llevas premios, no haces taquilla. ¿Podíamos haber hecho más? Sí, yo esperaba un poco más. Es verdad que teníamos una inercia increíble y esperaba más respaldo, pero la película yo entiendo que tiene sus dificultades para las salas. Sí que la película ha funcionado bastante en ciclos, como los ciclos Gaudí o ciclos de verano.

Me hubiese encantado hacer un millón de euros, no te lo voy a negar. En un momento dado sí que pensé que podríamos llegar a eso y que íbamos a aguantar. Pero para nada estamos defraudados con la taquilla. Es verdad que para mí fue sorpresa no hacer unos 200.000 euros más.
Rubik: De esa pequeña decepción pasasteis a la alegría con la selección de la Academia de Cine para representar a España en los Oscar. No sé si fue una sorpresa para vosotros.
C.G.: Me encanta el cine español que hay este año, hay una cosecha maravillosa. Obviamente, fue una sorpresa pero una de las pocas cosas que tengo muy claras es que lo más bonito que nos ha pasado con la película es el cariño y el apoyo de los compañeros de profesión. Lo hemos sentido desde que estrenamos la película.
Rubik: No pasar el corte no sé si os dolió o entraba dentro de lo esperado…
C.G.: Siempre es difícil meterse en las 15, entrar ahí ya es un logro. Nuestro PR americano nos decía que España siempre está en la discusión, entre los 20 países que siempre están ahí. Sea la película española que sea, siempre la van a ver los votantes, que la mayoría están en Los Ángeles.
Es verdad que cuesta mucho conseguir apoyos. Cuando sales elegido, por obligación profesional y ética tienes que hacer una campaña. Es muy caro pero tienes que hacerlo. Fuimos allí y había sensaciones encontradas.

Hubo dos pases. Uno en el Egyptian Theater en el que Daniel Ibáñez y yo tocamos las canciones. Tocar canciones de Los Planetas allí ante 300 o 400 personas fue uno de de los momentos más bonitos que me llevo de la película.
Luego hicimos un evento nuestro que organizó nuestro PR. Había gente a la que le encantaba pero otra que no la entendía. También hay votantes americanos de toda la vida que igual la película no les entraba. Yo nunca he pensado que fuera una película local porque me parece que va sobre el desamor y sobre la amista, pero claro, yo lo veo desde mi prisma. Sé que había sectores que les costaba entender, pero era muy difícil. Lo sabíamos pero el viaje ha sido estupendo.
Rubik: Tenéis 11 nominaciones a los Goya, incluyendo Mejor Película. Supongo que no estar en los Feroz, os pudo generar alguna duda. ¿Ha sido una gran satisfacción?
C.G.: Siempre tienes dudas, incluso después de haber sido preseleccionada para los Oscar. Sí que nos ha dolido una ausencia que es el guion, sobre todo por Fernando Navarro, pero más allá de eso, ha sido maravilloso, estamos encantados de la vida. Además, que la gala sea en Granada ya es la cuadratura del círculo.
Rubik: Tenéis a Latido Films como agencia de ventas internacionales. ¿Cómo está yendo?
C.G.: Hablamos a menudo con Antonio Saura, que es súper fan de la película. Es alguien que no te regala nada; cuando le gusta, le gusta, y cuando no, no. Con todo y con eso, me esperaba más de la distribución internacional. Sí que conseguimos distribución para estreno en salas en Estados Unidos, espero que en el primer trimestre. Luego, ha habido ventas pero no ha sido espectacular.
Por lo que veo, vendes mejor un thriller. Si tienes Valle de sombras, por decir un caso nuestro, va muchísimo mejor. Pero una película así cuesta más venderla ahora en el mercado. La preselección para los Oscar ayudó y se han hecho varias, en Latam, por ejemplo pero tampoco muchas. Sí que ha estado en más de 15 festivales internacionales.