El director de La ballena (2022), ganadora de dos Premios Oscar —a mejor actor principal y a mejor maquillaje y peluquería— estrena Bala perdida (Caught Stealing), un divertido thriller de aventuras liderado por unos personajes secundarios de lujo. Por Belit Lago

El Lower East Side —vecindario poblado históricamente por inmigrantes del sureste de Manhattan—, se convierte en el escenario de la nueva propuesta de ficción de Darren Aronofsky, quien desde 2021 ha estado probando en el género documental, con dos propuestas dedicadas a nuestro planeta: Bienvenidos a la Tierra (2021), miniserie codirigida junto a varios realizadores especializados en la no ficción, y el mediometraje inmersivo Postcard from Earth (2023).
De vuelta a la gran pantalla, el galardonado con el León de Oro en 2008 por la conmovedora El luchador despliega sus dotes como experimentado cineasta y nos regala un film aparentemente sencillo en contenido pero de una potencia visual y de puesta en escena destacable.
Sus primeros planos —sobre todo los dedicados, además de al protagonista, al personaje de Zoë Kravitz—, la maestría a la hora de rodar algunas de las persecuciones y su perspectiva de la ciudad de Nueva York, que inevitablemente recuerda al amor con que Spike Lee, entre otros, ruedan las calles de la ciudad que nunca duerme, son algunos de sus logros estilísticos.

Podríamos decir que Austin Butler, actor de la cantera de Disney Channel que en los últimos años no ha dejado de legitimar su valía como intérprete papel tras papel, es otro de los grandes aciertos de Bala perdida.
Su personaje, una ex joven promesa del béisbol que vio su posible carrera truncada por culpa de un accidente de coche, se verá sumido en una cruzada criminal entre policías corruptos y narcotraficantes que le servirá, en cierta manera, para superar sus traumas de juventud.
Aunque si hay algo hilarante en esta odisea ambientada a finales del siglo XX son sus secundarios, donde incluso cabe un cameo de Benito Martínez Osorio, AKA Bad Bunny. Matt Smith (La casa del dragón) como británico antisistema, Liev Schreiber y Vincent D’Onofrio como judíos con una doble vida o Griffin Dunne (Ex maridos), junto al cantante de trap más famoso del planeta, son algunos de los excéntricos personajes que nutren la propuesta con momentos tan absurdos como divertidos.
A través de un involuntario descenso a los infiernos por parte de Hank (Butler), un adorable camarero que mantiene una estrecha relación telefónica con su madre —a quien le une, no solo su relación maternofilial, sino también su pasión por los Giants—, Aronofsky habla de la inevitable perversión del ser humano cuando este vive en sociedad.

La naturaleza del protagonista choca con cada uno de los individuos con los que se va topando, convirtiendo esta acelerada aventura a lo Good Times (Ben & Joshua Safdie, 2017) en un tour de force que encuentra su punto fuerte en la exageración sin límites. Nada es verosímil pero no nos importa.
Hemos venido a pasárnoslo bien, y Bala perdida es, sin duda, una de las últimas propuestas que mejor reúnen divertimento y elegancia técnica. Bravo por Aronofsky.