'The Last Showgirl' (Vértigo Films)

Crítica ‘The Last Showgirl’: El renacer de Pamela

junio 17, 2025
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Han pasado nueve meses desde que la última película de Gia Coppola se llevara el Premio Especial del Jurado en la pasada edición del Festival de San Sebastián, pero ya la tenemos aquí: The Last Showgirl aterriza en nuestras salas gracias a Vértigo Films. Por Belit Lago

‘The Last Showgirl’ (Vértigo Films)

Es posible que Gia, la hija de Gian-Carlo Coppola —hijo mayor de Eleanor y Francis Ford Coppola—, quien fallecía prematuramente a la edad de 23 años dejando a su prometida Jacqui embarazada de dos meses, todavía esté a la sombra de su tía Sofia. Es evidente que la directora de Priscilla (2023) lleva tras de sí una carrera formidable, que despuntó ya en sus inicios con la reconvertida en película de culto Las vírgenes suicidas (1999), adaptación de la novela homónima de Jeffrey Eugenides.

Tía y sobrina comparten, además de apellido —y todo lo anclado a esta estirpe italoamericana de artistas—, un sentido de la estética afín. Ambas, por un lado, guardan espacios de protagonismo para personajes femeninos a los que se acercan casi hasta invadirlos, pero también les une su estilo indie, que se materializa en ese halo nostálgico que aporta el uso del analógico.

Sus películas pueden disfrutarse, no únicamente a través de la bellísima construcción de sus “heroínas” —en lo visual y en la profundidad de sus personalidades—, sino también por esa cualidad táctil de sus formas. Son films que podemos tocar, oler, padecer; piezas que, una vez llegamos a ellas, son difíciles de olvidar, ya sea por cómo nos atraviesan o por sus particularidades artísticas.

‘The Last Showgirl’ (Vértigo Films)

The Last Showgirl supone el tercer largometraje de la cineasta, después de trabajar —al igual que su Sofia— en videoclips y cortometrajes, terreno en el que ha tenido la oportunidad de definir su estilo. Si en Palo Alto (2013) se fijaba en un grupo de adolescentes problemáticos, y en Popular (Mainstream, 2020) arremetía contra la cultura de YouTube a través de la sátira, en su última propuesta, Coppola nos obliga a darnos de bruces con la realidad y nos cuenta la historia de un duelo profesional arrollador.

Como ya ocurrió con La sustancia (Coralie Fargeat, 2024), con la que no tardamos en vincular el personaje de Elisabeth Sparkle con su intérprete Demi Moore, entre Pamela Anderson y Shelly, una bailarina erótica incapaz de asumir el fin de su carrera, también hay evidentes paralelismos. Para los que hacía tiempo que no veíamos a la socorrista más sexy de la televisión de los noventa, toparse con un personaje transparente y visceral, tan real que incomoda, ha sido todo un (re)descubrimiento.

Si echamos la vista atrás y revisamos parte de su filmografía, veremos algo en común: en la mayoría de carátulas aparece su imagen sexualizada en el centro. Gia Coppola realiza un trabajo espléndido de humanización en el que a través del contexto del espectáculo —donde el culto al cuerpo también es relevante— nos presenta a un personaje abierto a compartir su vulnerabilidad con el espectador.

Shelly vive anclada a un pasado glorioso donde, durante décadas, fue la máxima estrella del ‘Razzle Dazzle’, una función de baile recientemente cancelada por falta de público.

En un viaje lento y complejo de aceptación de la realidad, la protagonista se enfrentará a un vacío existencial cuando se dé cuenta del gran espacio vital que ocupaba el show en su día a día, anteponiéndolo, incluso, a sus responsabilidades familiares.

‘The Last Showgirl’ (Vértigo Films)

Con un rítmico prólogo entre bambalinas que recuerda a la cámara inestable de Cassavetes y una aproximación respetuosa al mundo femenino del baile sensual que invoca, irremediablemente, la mirada de Sean Baker, la directora presenta una visión celebrativa de las amistades femeninas, a la vez que ahonda en un personaje derrotado por las circunstancias que, sin duda, conmoverá a buena parte del público.

Con The Last Showgirl, Gia Coppola demuestra que su capacidad artística pesa más que su apellido, y que si ha logrado hacerse un hueco en la industria —que esperamos siga agrandándose a lo largo de los años— ha sido gracias a una visión creativa con estilo y un notable progreso, tanto en forma como en contenido, en cada uno de sus nuevos proyectos.