El espacio madrileño Gran Vía Venue acogió el pasado 26 de marzo una nueva edición de FED España, una cita que se consolida como punto de encuentro para analizar el presente —y sobre todo el rumbo— de la industria audiovisual. En esta segunda convocatoria, el evento dejó una idea clara: el sector ya no está en fase de transición, sino ya instalado en un nuevo modelo donde las reglas de producción, distribución y consumo han cambiado, transformando las reglas del juego para todos los participantes. Por Miguel Varela.

La jornada arrancó con la intervención de María Rúa Aguete (Omdia), que situó el contexto con un mensaje directo: el crecimiento del audiovisual ya no depende de los esquemas tradicionales. «El consumo se ha desplazado de forma definitiva hacia entornos digitales, con el móvil como dispositivo central y con audiencias cada vez más fragmentadas».
En ese escenario, según se trasladó, “el reto no es adaptarse a una tendencia puntual, sino a un cambio estructural en la forma de consumir contenido”. La televisión, en su concepción clásica, pierde centralidad, mientras que las plataformas digitales y los nuevos formatos ganan protagonismo.
Un ecosistema híbrido: plataformas, creadores y nuevas lógicas
Uno de los ejes de la jornada fue el papel de las plataformas en la redefinición del sector. En la mesa dedicada a creación y distribución, con participación de representantes de Telefónica, YouTube y el entorno digital, se puso de manifiesto cómo la cadena de valor tradicional ha dejado de ser lineal.
«Las plataformas no solo distribuyen contenido, sino que también actúan como espacios de producción, promoción y monetización». En este sentido, se insistió en que el debate ya no pasa por confrontar televisión y plataformas, sino por entender su convivencia dentro de un mismo ecosistema.
“Ya no hablamos de competencia directa, sino de integración de modelos”, fue una de las ideas principales que sobrevolaron el debate.
En paralelo, se apuntó a la consolidación de nuevas formas narrativas adaptadas al consumo móvil. Aunque no siempre de forma explícita, la jornada estuvo atravesada en cada uno de los paneles por el auge de la ficción vertical y de formatos breves, diseñados para plataformas sociales y consumo en movilidad.
Este cambio implica también una transformación en los procesos de producción. Como se señaló en distintos momentos, “el contenido ya no se concibe para una única ventana, sino para circular en múltiples formatos desde su origen”. La fragmentación, la escalabilidad y la adaptación se convierten en elementos centrales del nuevo modelo.
FAST y producción: el negocio se reorganiza
Otro de los bloques destacados fue el dedicado a los canales FAST donde participaron representantes de RTVE, Canal Sur, Mediaset y Eutelsat. El consenso general fue que este modelo ha dejado de ser experimental para integrarse de forma estable en las estrategias de distribución.
Lejos de sustituir al streaming bajo demanda, los FAST se presentan como un complemento que recupera ciertos hábitos del consumo lineal en un entorno digital. “El usuario sigue valorando experiencias más guiadas, especialmente en un contexto de sobreoferta”, se apuntó durante el debate.
Este modelo responde, además, a una lógica clara de monetización basada en la publicidad, lo que lo convierte en una opción atractiva en un mercado donde las plataformas buscan diversificar ingresos.
De la distribución a la producción
En el ámbito de la producción, la mesa dedicada a talento y nuevos modelos evidenció un cambio de enfoque. Productoras como Boomerang TV, Izen o Secuoya Studios coincidieron en la necesidad de replantear los procesos creativos desde una perspectiva más amplia.
El desarrollo de propiedad intelectual, la adaptación a distintos formatos y la planificación de múltiples ventanas de explotación forman ya parte del planteamiento inicial de los proyectos. “Producir hoy implica pensar en todo el ciclo de vida del contenido, de la televisión lineal al streaming, pasando por las redes sociales«.
En este contexto, también se deslizó la idea de una cierta racionalización del mercado tras años de crecimiento acelerado. La apuesta, tras unos años de inversión constantemente al alza, pasa por proyectos con mayor recorrido y por estrategias más sostenibles a medio plazo.
La visión de los grandes grupos quedó representada en la intervención de Atresmedia, que insistió en la necesidad de evolucionar sin renunciar a los activos tradicionales. La televisión mantiene su capacidad para generar series de gran impacto, grandes eventos y audiencias masivas. Con «el contenido de calidad siempre en el centro, las estrategias gozan de mayor impacto cuando se integran en un ecosistema amplio de ventanas».
Más allá de los modelos de negocio, la jornada también abordó la transformación del lenguaje audiovisual. El bloque dedicado a la Fórmula 1 sirvió para ejemplificar cómo el contenido deportivo se adapta a nuevas narrativas, con piezas diseñadas para diferentes plataformas y audiencias.
“El contenido ya no es único, sino que se multiplica en función del canal y del usuario”, fue una de las conclusiones que sintetizan este cambio. La fragmentación del relato, su adaptación a distintos formatos y a la promoción en redes sociales se consideran ya prácticas habituales e irrenunciables.
La sesión dedicada a LALIGA cerró la jornada con una mirada técnica, centrada en la complejidad de las grandes producciones audiovisuales. Un recordatorio de que la innovación no solo afecta al contenido, sino también a las infraestructuras que lo hacen posible.
Presencia institucional y conclusiones finales
El tramo final del evento incorporó una dimensión institucional, con la participación de representantes del Spain Audiovisual Hub, que subrayaron el posicionamiento de España como centro de producción internacional. La combinación de talento, infraestructuras e incentivos sitúa al país en una posición competitiva, aunque con el reto de mantener ese impulso en un entorno global.
FED España 2026 ofreció en conjunto un retrato nítido de la industria audiovisual actual: un sector que opera ya definitivamente bajo nuevas coordenadas, donde convergen televisión, plataformas, redes y creadores. Quien no haya aprendido a jugar las nuevas reglas, muy pronto se quedará atrás.
La ficción vertical, los nuevos flujos de trabajo y la producción pensada para múltiples pantallas no se presentan como tendencias emergentes, sino como elementos estructurales de un modelo en consolidación. El futuro del audiovisual no está por llegar, sino que ya forma parte del presente.