El pasado viernes 30 de mayo tuvo lugar un acto en la sede madrileña de la Academia de Cine al que acudió RUBIK: la presentación de la renovada sala de proyecciones, equipada ahora con tecnología Dolby Atmos. Una gran noticia para el cine español, que podrá presentar sus películas, con el mejor sonido posible, en una de sus salas de referencia. La convocatoria incluyó también una interesante mesa redonda bajo el título ‘La importancia del sonido en la experiencia cinematográfica’. Por Carlos Aguilar Sambricio

El sonido inmersivo que proporcionan tecnologías como Dolby Atmos es uno de los mayores exponentes de la mejora de la experiencia en salas de cine que la industria está promoviendo.
Que una sala tan capital para el cine español como la de calle Zurbano 3 en Madrid, donde se proyectan habitualmente películas que luego los académicos deben valorar para otorgar premios, disponga ahora de una mejorada tecnología sonora es para aplaudir y un merecido reconocimiento a la relevancia del sonido, un aspecto que históricamente ha vivido siempre a la sombra de la imagen.
Durante la presentación pudimos comprobar cómo sonaba la sala ahora, gracias a fragmentos de películas como La sociedad de la nieve, Modelo 77, El llanto, Dragonkeeper, Llegaron de noche o La trinchera infinita (sobre Dragonkeeper en Atmos hicimos en RUBIK unas entrevistas). Todos ellos representaron ejemplos de la enorme diferencia que supone experimentar estos filmes de esta manera. Muy elocuente fue ver la escena del accidente en la premiada película de J.A. Bayona. La mayor parte de los millones de espectadores que han disfrutado del film lo han hecho desde su casa. Vivir una escena como esa en una sala con Dolby Atmos es otra historia.
Esta renovación será crucial, además, para que se realicen más películas en España en Dolby Atmos. Actualmente, se hacen de manera anual entre 10 y 15 películas en Atmos, una cifra muy mejorable. Cuando la industria experimente en esta sala cómo se viven sus películas de esta manera, es de esperar un sensible crecimiento en las cifras.
El presidente de la Academia, Fernando Méndez-Leite, dio la bienvenida a los asistentes y expresó su teoría de que “el cine español ha crecido y ha mejorado su calidad en los últimos 30 años de forma sustancial gracias al sonido”.
Según opina, “lo que diferencia a las buenas películas de los 80 y los 90 de las de los últimos años es el sonido”. El cuidado que se le ha puesto en décadas recientes ha hecho, remarcó, que se “se ponga técnicamente a la altura de las norteamericanas”. Había películas buenas, indicó, pero “sonaban mal”.
Tras su bienvenida, se dirigieron a los asistentes Juan Ferro y Cristian Amores, vocales de la especialidad de sonido en la Junta Directiva de la Academia que fueron los que propusieron la actualización a Atmos de la sala.
“Creíamos que la sala con la mejor programación de cine español merecía una tecnología acorde”, empezó diciendo Amores. Ferro añadió que decidieron ajustar la sala “al mejor sistema tecnológico posible en la actualidad, que es el Dolby Atmos”.
“Dolby es una empresa que siempre nos obliga a mejorar como profesionales. Atmos nos lleva a vivir una experiencia cinematográfica única. Era hora de estar a la altura y montar el mejor sistema posible. Todo el sistema tecnológico completo es Dolby. Lo montamos en las mejores condiciones posibles, así que los altavoces son Dolby, el procesador es Dolby, los amplificadores son Dolby y el servidor es Dolby. Hemos implementado el mejor sistema de sonido posible con los mejores socios posibles”, asegura Ferro.
A continuación, Ricardo Viñas, consultor Senior de Dolby, tomó la palabra y puso en valor precisamente ese hecho de que todos los elementos de sonido de la sala tienen el sello de fabricación Dolby, algo que no es habitual: “Todo ello diseñado con la intención de maximizar la calidad teniendo en cuenta las limitaciones de precio”.

“Dolby Atmos no es un paso más, es una diferencia muy grande porque cambiamos el concepto. Los sistemas previos estaban basados en canales pero eso limita las posibilidades de colocar elementos sonoros en posiciones concretas y además funcionan en dos dimensiones. Atmos sí permite la tridimensionalidad y que escuchemos sonidos por encima de nuestras cabezas, además de que es un sistema basado en objetos, que van asociados a una metadata que permite una coordenada espacial concreta, lo cual hace que el sistema sea muy flexible”, explicó Viñas.
Viñas también señaló que sus altavoces están pensados para tener “una cobertura lo más amplia posible”. Una de las dificultades en las fuentes de sonido, sobre todo a partir de cierta frecuencia, “es poder cubrir toda la sala porque el ángulo de apertura de todos los sistemas no es siempre la misma. Los altavoces de Dolby, apuntó, “tienen una cobertura, sobre todo a lo ancho, muy elevada. Además, es un sistema sofisticado porque es asimétrico en vertical, es decir, que no tiene la misma apertura en la parte superior que en la parte inferior”.
La importancia del sonido
Aprovechando la renovación, se reunió a varios profesionales vinculados al mundo del sonido en la industria española para abordar la actualidad y los retos del sector en este ámbito. Nana Gómez, Directora del área de Tecnología e Innovación en Peidró Comunicación, moderó un debate en el que participaron Vanessa Garde, compositora de cine y televisión; Mikel Fernández Krutzaga, ingeniero de sonido, mezclador y compositor; Gabriel Gutiérrez, diseñador de sonido y mezclador; Esther Gómez, CEO de Best Digital; y dos de las personas que había hablado previamente como Juan Ferro y Ricardo Viñas.
La apuesta por el sonido que ha hecho la Academia de Cine es loable. ¿Qué hace falta para que la industria se vuelque más con los aspectos sonoros de las producciones?
Según Juan Ferro, hay dos factores en cuestión: “Uno es el tiempo. La industria se está globalizando y está creciendo por lo que hace falta tiempo para que se construya ese tejido industrial como hay en otros sitios. El otro es la educación y que tenemos que hacer una tarea de educación constante para otorgar valor al sonido”.
Gabriel Gutiérrez quiso posicionarse de manera positiva y afirmó que “cada vez es mayor el interés de los directores y productores en sacarle más partido a las herramientas de carácter narrativo que proporciona el sonido. Cada vez más leemos en guiones referencias explícitas al sonido. Esto es relevante porque nos permite optimizar el trabajo antes de que la historia se ruede”.
Según reconoció, desde hace unos pocos años les involucran a los diseñadores de sonido en las fases previas de los proyectos. “Esto posibilita que a la hora de plasmar las ideas, se haga de manera totalmente coherente. Además, los productores son cada vez más cuidadosos con el sonido porque quieren asegurarse que su producción va a tener un nivel de acabado muy alto”, añade Gutiérrez.
En este sentido, Esther Gómez declaró que un factor que está contribuyendo a que se hagan más películas en Atmos es que las distribuidoras y las plataformas han ido pidiendo que las películas vayan en Atmos: “Está impulsando que se decidan a trabajar en este formato porque luego va a tener más repercusión”.
La importancia creciente de los aspectos sonoros en el audiovisual se demuestra también con la figura del diseñador de sonido, que no existía hace unos años. Este surgimiento se debe a que se ha ido promoviendo la parte creativa del trabajo de los sonidistas. Las herramientas técnicas, como dijo Gutiérrez, son “indispensables” pero, al final, su verdadera misión es “cómo narrar con sonido, cómo construir la historia con nuestra disciplina”.

“El diseñador de sonido antes solía llamarse montador de sonido y entraba en una fase de finalización del proyecto. Había muchas ideas que se relegaban a la postproducción y sonaban artificiales. Ahora nos envían guiones para que los leamos y se interesan por nuestra opinión por si tenemos ideas que puedan incidir en el guion antes de rodaje”, manifestó.
Más que para productores y directores, ellos trabajan para el espectador, para que tengan una experiencia narrativa y audiovisual que sea “estimulante a todos los niveles, ya sea intelectual o sensorial”. Y no conviene menospreciar al público ya que, como aseguró, “cualquier espectador sabe la importancia del sonido, sólo que quizás no sabe identificarlo”.
En el mundo existen ya 7.700 salas equipadas con Dolby Atmos, de las cuales corresponden 190 a España, lo que convierte a España en el sexto país del mundo.
Como subrayó Ricardo Viñas, existe una falsa sensación entre la industria española de que no hay muchas salas aquí con Dolby Atmos en las que estrenar: “De hecho, en la relación de salas Atmos con respecto a la población del país, España es la segunda del mundo, sólo por detrás de Francia. Pero seguimos trabajando y en breve pasaremos las 200”.
También incide en que España es, de los seis países con más instalaciones Atmos, el que mayor proporción tiene por complejo entre los que tiene alguna. Viñas comentó esto porque si una producción española se hace en Atmos es muy posible que pueda acceder, no sólo los blockbusters de Hollywood, como a veces se piensa.