'Sirât' (Bteam Pictures)

La taquilla del cine español en verano: ¿hay espacio para algo más que comedias familiares?

octubre 2, 2025
por

Ha finalizado el verano y, más allá de las notables cifras de taquilla obtenidas por los grandes bastiones de Hollywood (alguno de ellos, ligeramente por debajo de las previsiones más optimistas) y de la confirmación del enorme potencial del género de terror cuando sabe aunar una buena campaña de marketing con talento detrás de las cámaras y cierta distinción narrativa (ahí está el éxito de Weapons y, en menor medida, de 28 años después, que han compensado los resultados más discretos del reboot de Sé lo que hicisteis el último verano y de Devuélvemela), resulta indudable el nombre de la gran vencedora ‘moral’ de la taquilla española del verano de 2025: Sirât. Por Álvaro Gómez Illarramendi

‘Sirât’ (Bteam Pictures)

Estrenada el 6 de junio de 2025, a las puertas del verano, la producción española de Movistar Plus+ en colaboración con Filmes Da Ermida, El Deseo, Uri Films y 4A4 Productions, distribuida por Bteam Pictures, lleva recaudados a fecha 28 de septiembre, la friolera de 2.801.920 euros, con un total acumulado de 422.783 espectadores, y manteniéndose aún en 58 cines y 63 pantallas, lo que significa que la carrera comercial de Sirât aún puede extenderse, e incluso revitalizarse, gracias a su selección como candidata española a los Oscar y su previsible éxito en las nominaciones a los Goya.

La hazaña que representan dichas cifras solo puede calibrarse si se tiene en cuenta el carácter netamente cinéfilo, de autor, de la propuesta, y el singular paso adelante que supone respecto a las cifras, ya de por sí meritorias y significativas, del anterior proyecto del realizador, O que arde, que superó los 520.000 euros de recaudación y los 95.000 espectadores entre 2019 y 2020.

El éxito de Sirât pudo explicarse, inicialmente, por la importante campaña promocional que supuso su inclusión en la Sección Oficial del Festival de Cannes, seguida por una entusiasta recepción crítica y un Premio del Jurado que rara vez ha ido a parar a un producción española (hay que remontarse a 1992 y El sol del membrillo de Erice, sin perjuicio de las distinciones logradas, en otras categorías, por los filmes de Almodóvar).

«La inercia del cine español en verano es clara: el estreno de una producción de Santiago Segura en la primera quincena de julio, de una propuesta animada en la primera quincena de agosto y de una comedia de perfil menos infantil a finales de agosto, parece ser un timing infalible«

Para entender su permanencia en salas, no obstante, solo cabe confirmar la buena impresión generada por la cinta en un público necesariamente más amplio que la minoría ‘militantemente’ cinéfila que acude con fidelidad a este tipo de propuestas.

De hecho, en una reciente entrevista concedida a Fotogramas, Octavio Alzola, el director de programación de los cines Renoir (circuito donde la película ha obtenido el 13% de su recaudación), subrayaba que la película ha logrado atraer a públicos no tan pendientes de la acogida crítica o de las selecciones festivaleras, hasta el punto de que lideró la taquilla de sus cines hasta la llegada de la mencionada Weapons.

Este fenómeno parece haberse repetido en otros cines muy importantes para los estrenos de cine más “independiente”, como los bilbaínos Golem Alhóndiga, donde la película aún goza, a principios de septiembre, de una sesión en el horario más atractivo.

Lo más curioso de este caso digno de celebración es que, como admitía el propio Alzola en la entrevista, ha venido en la “temporada más floja para el cine independiente”, habitualmente asociada al verano. Esta aparente contradicción hacía temer unos resultados muy inferiores a los finalmente obtenidos, que cuestionan dichos prejuicios y nos obligan a analizar más detenidamente la relación entre el cine español y la taquilla en verano.

Las comedias españolas son para el verano

Lo cierto es que el cine español gusta de repetir ciertos patrones de calendario que, si bien pueden responder a determinadas lógicas o precedentes, no dejan de presentar contraindicaciones. La más evidente es la concentración de estrenos ‘de prestigio’ en los meses de otoño, a rebufo de la publicidad que brindan los diversos festivales (principalmente, el de San Sebastián) y a la espera del eventual impulso de las nominaciones a los Goya.

El verano es el caso contrario: parece desanimar a los distribuidores independientes del cine español, aunque, al mismo tiempo, es territorio fértil para la comedia familiar, el género más exitoso de nuestra industria actualmente, y responsable, a la postre, de buena parte de la cuota de pantalla que el sector emplea como baremo de su evolución.

‘Casa en flames’ (VerCine)

En este sentido, cabe destacar que tres de las cuatro películas españolas más taquilleras de 2024 (la líder, Padre no hay más que uno 4; la número 3, Buffalo Kids, y la número 4, Odio el verano) se estrenaron, respectivamente, el 17 de julio, el 14 de agosto y el 23 de agosto de dicho año.

En el 2023, la película española más taquillera, Campeonex, también se estrenó en temporada estival (concretamente, el 18 de agosto),y otra película dirigida por Santiago Segura, Vacaciones de verano, superaba los 7 millones de euros de recaudación (puesto 3 del año), estrenándose el 6 de julio. Resultados muy parecidos en el 2022: puesto nº1 para Padre no hay mas que uno 3, estrenada el 14 de julio de 2022, y puesto nº2 para Tadeo Jones 3. La tabla esmeralda, estrenada el 15 de agosto.

La inercia es clara: el estreno de una producción de Santiago Segura en la primera quincena de julio, de una propuesta animada en la primera quincena de agosto y de una comedia de perfil menos infantil a finales de agosto, parece ser un timing infalible.

Así, no es de extrañar que la fórmula se haya repetido en 2025, con Padre no hay más que uno 5 superando los 13 millones de euros de recaudación, y con la comedia blanca Sin cobertura, estrenada el 22 de agosto, acercándose a los 2,7 millones de euros de acumulado, cifras menos lustrosas, pero nada desdeñables. En el lado negativo cabe lamentar las decepcionantes cifras de la producción de Telecinco y Álex de la Iglesia Los muértimer, que venía a ocupar el hueco de la película animada española del verano, pero en acción real y con un tono marcadamente oscuro, lo que quizá ha afectado a la percepción del público.

La novedad más bienvenida de este año corresponde, volviendo a lo que comentábamos inicialmente, al éxito cosechado por Sirât, una película que se aleja enormemente de las tipologías anteriores.

«El fenómeno de ‘Casa en llamas’, aun perteneciendo a un género más ‘amigable’ que la relativamente radical ‘Sirât’, anticipó las buenas opciones que podía conservar toda buena película en la temporada veraniega«

No en vano, si analizamos más detenidamente el TOP 20 de taquilla del cine español de 2022, comprobamos que solo hay otras dos películas estrenadas entre junio y agosto, también de perfil cómico (Voy a pasármelo bien, Llenas de gracia). En el caso de 2023, son igualmente dos, una de ellas en el “universo cómico Segura” (Como Dios manda) y la otra, de tono más dramático y adulto (Mi soledad tiene alas), con el reclamo de los hermanos Casas en la dirección y en el papel protagónico.

En 2024, también fueron dos, pero así como la cómica Cuerpo escombro se ajusta a las características apuntadas, la tragicomedia negra y adulta Casa en llamas, estrenada el 28 de junio de 2024, logró más de 3 millones de euros de recaudación manteniéndose en cartelera más de 20 semanas, y con descensos muy ligeros de recaudación en las semanas estivales.

El fenómeno de Casa en llamas, aun perteneciendo a un género más ‘amigable’ que la relativamente radical Sirât, anticipó las buenas opciones que podía conservar toda buena película en la temporada veraniega.

El mes de septiembre se ha excluido deliberadamente del análisis anterior, pues aun constituyendo un mes de vacaciones cada vez más frecuentes, no presenta tan intensamente los rasgos que hacen del verano una temporada menos propicia, en principio, para el cine de autor.

‘Romería’ (Elastica Films)

De hecho, la primera semana de septiembre fue tradicionalmente el momento elegido para el estreno de grandes apuestas del cine español que cosecharon excelentes cifras (Mar Adentro, Alatriste), tradición que si bien cedió en favor de los fines de semana posteriores al Festival de San Sebastián y más próximos a la Fiesta del Cine de principios de octubre, ha reverdecido al albur del éxito el año pasado de El 47, que, estrenada sin demasiado ruido el 6 de septiembre de 2024, logró una envidiable carrera comercial que la llevó por encima de los 3,2 millones de euros de recaudación y a triunfar en los Goya.

Este año es Carla Simón quien ha estrenado su Romería, presentada en la Sección Oficial de Cannes, el 5 de septiembre, seguida el 12 de septiembre por la superproducción de Amenábar dedicada a la figura de Miguel de Cervantes, El Cautivo, que adelantó su estreno al inicialmente previsto en octubre (la primera lleva por ahora 1,5 millones de euros y la segunda 3,5 M).

La ‘estacionalidad’ del cine español: ¿una superstición ‘autocumplida’?

La pregunta es clara: ¿es tan distinto el potencial comercial de una película española estrenándose en agosto, en septiembre o en octubre?

Por un lado, existen factores evidentemente desalentadores para el consumo de cine en verano, como son el abandono temporal de las grandes urbes (donde se concentran buena parte de las salas) por los veraneantes y la tendencia a un ocio más exterior.

«Lo que está claro es que, si no se estrenan películas de determinada naturaleza en verano, difícilmente podremos comprobar si les afecta tanto el calor y las vacaciones o, dicho de otro modo, caeremos en una superstición ‘autocumplida’«

Sin embargo, ya hemos visto que determinados géneros (la comedia familiar, el blockbuster de acción o de terror), funcionan mejor que nunca estos meses, en parte porque escapan a algunas de dichos condicionantes (por ejemplo, protagonizan la oferta de los cines de verano de los destinos vacacionales) y, sobre todo, porque su público objetivo (infantil, adolescente, familiar) disfruta de la libertad de las vacaciones escolares expandiendo su ocio a los días entre semana, razón por la cual la taquilla en julio y agosto no depende de los fines de semana y presenta una interesante estabilidad, ventaja que puede ser aprovechada por todas las propuestas.

Además, no cabe duda de que los tiempos cambian, y ni todo el mundo coge ya sus vacaciones en julio o agosto (las ciudades se vacían menos) ni los cines son un mal sitio para disfrutar del ocio estival en tiempos de cambio climático; de hecho, el aire acondicionado los convierte más bien en refugios climáticos.

Si a todas esas necesarias matizaciones le sumamos circunstancias novedosas como la reciente recuperación en junio del programa ‘Cine senior’, concluiremos que el verano puede traer buenas oportunidades si logramos hacer destacar la propuesta cinematográfica en una cartelera menos cargada y, por tanto, con menos tendencia a la canibalización.

‘Mi soledad tiene alas’ (Warner Bros.)

Lo que está claro es que, si no se estrenan películas de determinada naturaleza en verano, difícilmente podremos comprobar si les afecta tanto el calor y las vacaciones o, dicho de otro modo, caeremos en una superstición ‘autocumplida’.

Como no nos cansaremos de repetir, cada película tiene su público y su momento, y el encuentro de ambos puede producirse perfectamente en verano. En el caso de Sirât, es evidente que la publicidad de Cannes y su singularidad en la oferta cinematográfica coetánea fueron factores que pesaron mucho más que los miedos ancestrales a la “temporada de verano”. Lo mismo ocurrió con Casa en llamas y su evidente maridaje tonal y de espíritu con el ambiente estival.

Es hora de quitarse los miedos y confiar más en las películas que en discutibles estadísticas de calendario. En definitiva, el verano también es para los dramas y las tragicomedias españolas.